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Muchos regalos de los Reyes Magos, podría afectar a los niños

  • Martes 2 de enero de 2018
  • en Salud

Sentarse a escribir la carta a los Reyes Magos es un momento “maravilloso para educar y formar en aspectos tan importantes como la moderación, la solidaridad, la toma de decisiones, y el establecimiento de prioridades, entre otros”.

Marisa Navarro, doctora en Medicina y autora, entre otros libros de La Medicina Emocional,  cuenta que estas fechas son, además, una buena ocasión para conversar un buen rato con los niños y hacer balance de su año, saber qué les gustaría cambiar o mejorar, conocer sus deseos.

Se trata, explica, de una oportunidad perfecta para seguir fomentando los vínculos afectivos entre padres e hijos y conocerse mejor.

NO MÁS DE CINCO

Desde esta perspectiva invita a todos los padres a escribir este año una carta distinta a los Reyes Magos.

Una carta en la que quepan pocos regalos, y que al menos alguno de ellos esté volcado a compartir juegos o experiencias en familia: excursiones, talleres, juegos de mesa o deportivos. Lo ideal, sostiene, es recibir como máximo cuatro o cinco regalos, siempre que sea posible.

Defiende Navarro que entre estos regalos debería haber algo para leer, algo útil como un nuevo estuche de pinturas para la escuela, algo necesario como un abrigo y algún juguete.

Otra buena idea es recibir algo para otros niños, para sus hermanos, sus primos, o para algún niño que pueda necesitarlo, esto les educar· en valores como saber compartir, la amistad, la solidaridad, la bondad, generosidad, gratitud, empatía, y muchos otros que les acompañarán en su vida adulta.

ESCUCHAR A TU HIJO

Pero igual de importante, apunta la doctora, “es saber cuál es ese regalo que están esperando con tanta ilusión y para ello, además de hablarlo, lo ideal es jugar con ellos y saber así, qué es lo que les gusta, con qué juegan más, qué les hace ser más creativos o qué les resulta más divertido y emocionante”.

A la hora de elegir, el juguete perfecto es aquel que “estimule sus capacidades, que puedan compartir y con el que pueda jugar con otros niños, pero sobre todo el que ayude a que el niño crezca en sus habilidades sociales”.

Aunque sean juegos tecnológicos, deben fomentar que el niño piense, y que se realice un uso activo de los mismos, que les ayude a organizarse y a concentrarse, frente a un uso pasivo.

“De esta manera, los juguetes se convierten en un aliado de los padres en la educación de sus hijos”.

A veces los padres compran juguetes que les hacen mucha ilusión a ellos, pero tal vez a su hijos ninguna.

También hay niños hiperregalados de padres separados que se sienten culpables de la situación y temen perder su afecto. Con el exceso de regalos, explica, no se le hace ningún favor a los pequeños y se les transmiten unos valores muy negativos, como dar poco o ningún valor a las cosas, pensar que todo es fácil  de conseguir, y que no necesitan esforzarse para obtener lo que desean.