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Salvan a niños “malditos” que en realidad son angelitos

Gérard, un niño de ocho años con el pelo rapado, come
tranquilamente en la cantina de una casa colectiva en Costa de
Marfil. Que esté vivo es un milagro; en su etnia cuando las madres
mueren en el parto, a los bebés los ahogan.

Es el destino reservado a los bebés de la etnia taghana, en el
norte del país, que se encuentran en su situación.

El centro fue creado por el abad Germain Coulibaly Kalari, de 54
años, y se financia gracias a los donativos. En él viven 17
niños de entre 3 y 14 años, de los cuales dos son seropositivos.
Una iniciativa única en el país africano.

“Al niño cuya madre muere dando a luz o al que nace con una
minusvalía (normalmente) lo eliminan. Como se le considera
responsable, lo eliminan físicamente”, explica este sacerdote
marfileño que, desde hace ocho años, lucha por la supervivencia
de estos críos.

Creen que son “una maldición” para la familia y para toda
la comunidad, de ahí la necesidad de deshacerse de ellos,
recalca.

Este tipo de creencias existen en otros países africanos, como
por ejemplo en algunas regiones de Madagascar cuando nacen gemelos.
Señal “de mal augurio”, piensan. Antaño los mataban y ahora
suelen abandonarlos.