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Se la llevaron a Brasil para quitarle su depresión

La chimpancé Cecilia llegó a Brasil para empezar a vivir en un
santuario natural con decenas de congéneres gracias a una inédita
orden judicial que le permitió dejar su jaula en un zoo de
Argentina, donde estaba sola y daba señales de depresión.

El primate, de 19 años, pasó la mañana en el aeropuerto
Guarulhos de Sao Paulo, esperando que las autoridades finalicen los
trámites de admisión. A primeras horas de la tarde fue colocada
en un camión, para ser llevada al Santuario de Grandes Primates de
Sorocaba, a unos 90 km al oeste, donde viven otros 50
chimpancés.

“Todo salió perfecto. El único contratiempo fue la
burocracia”, dijo a la AFP Miguel Angel Vaudano, subdirector del
santuario, quien esperaba en el lugar la llegada del simio.

Cecilia es la primera chimpancé del mundo que logró ese
derecho mediante un habeas corpus, un instrumento jurídico hasta
entonces exclusivamente usado para humanos, según la entidad
protectora de simios Proyecto GAP.

La chimpancé estaba triste y sola en los últimos años en el
zoo de Mendoza (oeste de Argentina). El objetivo del traslado era
mejorar su calidad de vida ya que se deprimió aún más cuando
murieron sus compañeros de cautiverio Charly y Xuxa.

El animal es “un sujeto de derecho y no un objeto” y Cecilia
“se encontraba en condiciones de cautiverio, deplorables en el
zoológico”, según el texto de la demanda de la Asociación de
Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada),
que impulsó el habeas corpus y tuvo un fallo favorable en la
justicia.

En el Santuario de Grandes Primates de Sorocaba, Cecilia pasará
por un período de cuarentena y después será integrada a uno de
los grupos de los más de 50 chimpancés, que conviven al aire
libre con otros 250 animales entre felinos, osos y aves.

El Santuario se creó en el año 2000 como parte del Proyecto
Grandes Primates (GAP), que en su página web se define como “un
movimiento internacional” que lucha por “las garantías de los
derechos básicos a la vida, a la libertad y a la no tortura de los
grandes primates no humanos -chimpancés, gorilas, orangutanes y
bonobos- nuestros parientes más próximos en el mundo animal.