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Se ponen de moda los “chalanes” virtuales

¿Es necesario realmente un teléfono que puede contestar
preguntas, llamar a un taxi de Uber, apagar las luces o colocar
música cuando uno se lo pida? Pronto lo sabremos.

Hace dos años Amazon presentó el Amazon Echo, un cilindro de
180 dólares que descansa en el mostrador de una cocina o en algún
estante, y que hace de asistente personal. El objetivo inicial era
difícil de descifrar. Pero Echo y su software capaz de reconocer
voces Alexa, son hoy un verdadero éxito comercial y tan solo en
abril se vendieron 3 millones de aparatos, según la firma de
sondeos del mercado Consumer Intelligence Research Partners.
REVOLUCION EN LA CASA

Ahora Echo tiene compañía. El martes Google anunció el
lanzamiento de un aparato similar llamado Google Home, que saldrá
al mercado en noviembre y costará 129 dólares. Tendrá muchas de
las funciones de Echo -tocará música y responderá preguntas-,
pero también será capaz de controlar luces y aparatos
electrónicos del hogar. Un Google Assistant que funciona con Home
podrá acceder a su calendario, a Google Maps y a otros servicios
si uno lo autoriza.

Apple permitió el acceso a su asistente personal Siri para que
terceras partes puedan crear nuevas funciones y lo mismo hizo
Amazon con su software Alexa. Google Assistant admitirá igualmente
aplicaciones de afuera a partir de diciembre. Sony está trabajando
con Xperia Agent, un asistente digital que se conecta a los
aparatos de la casa.

Todas estas empresas apuestan al potencial que ofrece el mercado
de aparatos que permiten enriquecer el funcionamiento del hogar, el
cual crece a paso acelerado. En Estados Unidos podría llegar a los
71 mil millones de dólares en el 2018, comparado con los 25 mil
millones del 2012, se acuerdo con Juniper Research.

Si bien Echo pegó primero y tuvo cierto éxito, resta por verse
hasta qué punto la posibilidad de dar comandos hablados para que
los teléfonos cumplan determinadas funciones pasa a ser algo de
uso generalizado.

“Es muy pronto para decirlo”, expresó David Smith, analista
de la firma de investigación del mercado Gartner. NUEVAS
FUNCIONES

Una de las claves del éxito de Echo fue la decisión de Amazon
de trabajar con diseñadores de afuera, lo que les permite
incorporar nuevas funciones casi semanalmente. Al principio tenía
unas pocas docenas de “aptitudes” y ahora cuenta con miles.

“Lo compramos por la música”, cuenta Brian Bishop, un
analista empresarial de Tomball, Texas, cuya familia usa dos Echo.
“Después todo mejoró con la posibilidad de controlar luces,
ventiladores y otras cosas”.

El interés en las casas donde los teléfonos pueden controlar
una cantidad de funciones está subiendo. Un reciente estudio
online de más de 4 mil 600 adultos de Estados Unidos hecho por
Forrester Research’s Technographics indicó que el 57 por ciento
habían usado o estaban interesados en usar un aparato capaz de
controlar las luces o los termostatos que tienen controles
remotos.

Echo sacó a la luz la existencia de un sector nuevo en el
universo de los teléfonos de usos múltiples. El usuario puede
decir “Alexa” y ordenarle al teléfono que encienda las luces.
Lo que lo distingue de otros aparatos de Samsung o Apple que
cumplen también muchas de esas funciones, es que no hace falta
tener el aparato en la mano. DIMELO HABLANDO

La gente parece sentirse más cómoda hablándole a un aparato
que no tiene otras interfaces que hablando con un teléfono de usos
múltiples.

“Nunca usé Cortana. No uso Google y mi esposa no usa Siri,
pero todos le hablamos a Alexa”, comentó Bishop desde Texas.
“No sabría decirle por qué, pero ahora todos lo usamos”.

Buck Wise, ejecutivo publicitario de Portland, Oregon, ensayó
distintas variantes de sistemas para controlar las funciones de una
casa y decidió que el mejor era Echo porque no tenía que usar las
manos. Maneja las luces y la puerta del garaje a través de
Echo.

“Alexa es el verdadero cerebro de nuestra casa. Me sentiría
en la prehistoria si pasase un día sin él”, afirmó Wise.

¿Qué fue lo que lo sedujo? La posibilidad de dar comandos
hablados, sin necesidad de bajar una aplicación.