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Tijuana manda “tsunami” de aguas negras a playa de California

Por más de dos semanas, un hedor de heces, amoniaco y
detergente inundó el ambiente del extremo suroeste del territorio
continental de Estados Unidos. Los habitantes de la zona habían
contactado a oficinas gubernamentales sin obtener respuestas.

Finalmente, un funcionario dio a conocer un reporte que detonó
una furiosa reacción: Las obras de reparación del sistema de
alcantarillado en Tijuana causaron que cerca de 542 millones de
litros de aguas residuales fueran derramados hacia Estados Unidos y
el Océano Pacífico durante 18 días. Un funcionario mexicano
cuestionó tales afirmaciones tras una semana de clamor
público.

La ciudad de Imperial Beach fue la más afectada por lo que el
alcalde Serge Dedina llamó "el tsunami de aguas residuales".

Durante una estridente audiencia pública el jueves por la
noche, los residentes enfadados gritaron a los funcionarios del
Gobierno y exigieron respuestas. Criticaron que se les haya
ocultado información por demasiado tiempo y se dijeron hartos de
los frecuentes problemas con el drenaje de México que ensucia las
playas y representa un peligro para su salud.

Se desconoce quiénes estaban enterados del asunto, por lo que
también se cuestiona si fueron usados los canales de comunicación
adecuados para alertar al público.

La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), un
organismo binacional que atiende disputas fronterizas sobre aguas y
otros temas, prometió el jueves presentar un reporte en los
próximos 30 días. La CILA explicó que su análisis determinará
cuánta agua residual y por cuánto tiempo fue derramada, e
identificará los errores en la comunicación.

Steve Smullen, el gerente de operaciones de área de la CILA en
la zona de San Diego que ofreció los cálculos preliminares del
derrame, dijo que un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados
Unidos lo alertó sobre el hedor el 6 de febrero y él notificó
rápidamente a su homólogo mexicano. De acuerdo con los
funcionarios estadounidenses, no recibieron respuesta hasta el 23
de febrero, un día antes del anuncio público.

Roberto Espinosa, representante de oficina de la CILA en
Tijuana, señaló durante el foro comunitario en Imperial Beach que
él inmediatamente empezó a preguntar pero que la agencia mexicana
responsable de resolver el problema no le dio respuestas.

"Hubo un colapso en el cruce de información entre el operador y
nosotros", indicó Espinosa. "Es muy lamentable y eso es lo que
más nos duele".

La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana, una
agencia que realizó las reparaciones, reportó que el derrame de
aguas residuales duró sólo del 1 al 4 de febrero y que el flujo
al otro lado de la frontera se debió a las aguas pluviales. Miguel
Lemus, el director de la agencia, detalló que el cálculo
preliminar de los funcionarios estadunidenses fue demasiado elevado
y que muy probablemente las aguas residuales quedaron estancadas en
Estados Unidos, lo que produjo el hedor.

En entrevista, Lemus dijo que él debería haber informado a los
representantes de la CILA en México antes de realizar las
reparaciones. Añadió que espera que Estados Unidos y México
desarrollen mejores protocolos de comunicación a fin de evitar
"que se dé a malos entendidos, o como ahora que están dando
información que no es del todo correcta".