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Muchos secretos guarda el legendario Cavern Club, entérate…

Por Java

Cuando Brian Epstein descendió los escalones en aquel “sótano lleno de ruido” no se prendó de la música que ejecutaban aquellos cuatro muchachos que parloteaban y engullían emparedados en el reducido escenario,
se prendó de John Lennon. Era el 8 de noviembre de 1961. El Cavern Club estaba a reventar con unos 200 mozalbetes apretujados que se reto cían y gritaban y bailaban al compás del rock and roll.

La escena galvanizó al señor Epstein, aunque no precisamente por el ambiente que se vivía, sino porque vio algo que constituía la personificación misma de sus deseos sexuales.

La Caverna estaba formada por tres angostos túneles de ladrillo y se encontraba 18 peldaños de piedra bajo el nivel de la calle, donde actuaban cuatro jóvenes vestidos con pantalones y chaquetas de cuero.

Brian se quedó inmovilizado; como hipnotizado hasta que ellos terminaron su turno de 45 minutos. Primero se prendó del guapo y melancólico baterista, Pete Best; luego del guitarrista de rostro bonito, Paul McCartney; después se fijó en George Harrison, el otro guitarrista, y finalmente clavó su mirada en el flaco y alto que brincoteaba y se agachaba al compás de la estridente música, John.

En aquellos instantes Brian Epstein, un joven empresario de origen judío de 28 años de edad, propietario de NEMS, la tienda de discos más grande de Liverpool, no solo había descubierto a Los Beatles, sino a la misma Caverna que a partir de entonces y con el paso del tiempo se convertiría en lugar de culto para el grandioso Cuarteto de Liverpool.

Hoy, 55 años después del electrizante encuentro de Los Beatles con el hombre que los sacó de aquel agujero subterráneo y los proyectó a la gloria, presentándolos en los más grandes escenarios del planeta hasta convertirlos en “el mayor milagro en el mundo del espectáculo”, hoy, en La Caverna ya no te pagan por tocar ahí, sino más bien tienes que pagar por tocar ahí.

Una de las canciones que más interpretaban Los Beatles era el bolero mexicano Bésame Mucho, de Consuelo Velázquez, en una versión rudimentaria. Además, El Sheik de Arabia y Hasta que Llegaste formaron parte de su frenético repertorio en aquellos días.

Entre otras cosas que sucedieron en el “sótano lleno de ruido” –según lo describió Epstein–, se cuentan las protestas de las fans de Pete Best cuando éste fue echado del cuarteto, por “mecánico” y sin chiste, y en su lugar entró Ringo Starr.

 

BEAT BROTHERS

Pero, ¿cómo llegó hasta el club el señor Epstein?

De acuerdo a Los Beatles, una Biografía Confidencial (Vergara; Buenos Aires, Argentina, 1991), escrita por Peter Brown y Steven Gaines, el 28 de octubre de aquel otoño se presentó en NEMS un muchacho llamado Raymond Jones preguntando si tenían un disco… un disco con una canción llamada My Bonnie (Mi Niña).

-Lo han grabado en Alemania, ¿lo tienes?, inquirió.

-¿De quién es?, preguntó Brian.

-No creo que lo sepas –replicó Jones–, es de un grupo llamado Los Beatles.

En realidad era un disco grabado por Tony Sheridan en Hamburgo, Alemania, con el acompañamiento de Los Beatles, a quienes se pidió utilizaran el nombre de Beat Brothers.

Sheridan había tenido sus cinco minutos de fama en Inglaterra como estrella de rock, pero luego de pasar penurias acabó en el puerto alemán grabando para el sello Polydor el sencillo My Bonnie, acompañado del tema de moda La Marcha de los Santos. Brian se enteró que los Beat Brothers tocaban a la vuelta de la esquina en un lugar llamado Cavern Club que se ubicaba nada menos que a 200 metros de NEMS, así que decidió ir a ver en persona. Brian nunca había estado ahí. Vestía de traje y corbata, nada que ver con el atuendo de los cuatro chicos. Descendió cautelosamente la escalera y lo que descubrió fue impresionante.

Finalizado el turno, se abrió paso entre la turbulenta multitud hasta llegar al camerino del cuarteto, que no era otro que un diminuto cuarto detrás del escenario. Intentó presentarse, mas lo recibieron con sarcasmo. ¿A qué iba Brian Epstein a La Caverna? Ni él mismo lo sabía.

De regreso en la tienda, Brian deliraba, desvariaba acerca de ellos. Eran maravillosos, decía. Su música, sonora, loca e impetuosa, era la mejor que hubiese escuchado nunca. Contagiaban felicidad, de modo que al poco tiempo comenzó a frecuentar el Cavern Club.

Sin embargo, ¿qué pretendía en realidad de ellos el joven dueño de la gran tienda de discos? En el fondo de su alma, solamente Brian sabía la respuesta: pretendía a John.

Más tarde, en pleno éxito de Los Beatles, luego del lanzamiento del primer sencillo, Love me do, en 1962, la naciente “beatlemanía” situaba a los Fabulosos Cuatro en las portadas de los diarios y revistas del planeta entero.

Así transcurrieron algunos meses hasta que en  abril de 1963, Brian y John viajaron a Barcelona en plan de vacaciones. Visitaron Sitges, frecuentaban bares y una noche en el hotel, en el silencio de la habitación, tras muchas botellas de vino, “está bien, Eppy”, asintió John y se metió en la cama con él.

Así lo describen Peter Brown y Steven Gaines en Los Beatles, una Biografía Confidencial, que recoge vida y obra del “mayor milagro del mundo del espectáculo”.
Lo que no sabías del Cavern Club.