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Recuerdan en L.A el inicio de una leyenda…The Doors

La ciudad de Los Ángeles rindió ayer homenaje a la leyenda y el legado de una de sus bandas más ilustres al proclamar el pasado 4 de enero como el “Día de The Doors”, una declaración oficial que tuvo lugar aprovechando el 50 aniversario del disco debut del grupo comandado por Jim Morrison.

Los dos miembros con vida de The Doors, John Densmore y Robby Krieger, asistieron junto a familiares de los fallecidos Morrison y Ray Manzarek a una ceremonia en la playa de Venice, un lugar muy ligado a los inicios del grupo.

Más de 400 personas se congregaron bajo el icónico letrero de Venice, en el cruce de las avenidas Pacific y Windward, para ver cómo una señal luminosa con el logotipo de The Doors se iluminaba en un atardecer frío y con un poco de lluvia.

John Densmore y Robby Krieger, que se mostraron orgullosos de ser “nativos de Los Ángeles”, recordaron algunas anécdotas de Venice relacionadas con The Doors, como el apartamento que tenía Ray Manzarek que costaba 75 dólares al mes o el café que inspiró la canción Soul Kitchen (Alma de Cocinero).

También rememoraron la azotea, “sin televisión ni teléfono”, a la que se subía Jim Morrison y que dio pie a versos como los de Moonlight Drive, que recitaron el pasado miércoles sobre el escenario: “Nademos hacia la Luna, escalemos a través de la marea, entremos en la noche que la ciudad dormida esconde”.
MUJER DE L.A.

“Voy a demostrar que no era el cantante sino el baterista, bromeó John Densmore antes de abordar una versión acústica de la canción L.A. Woman con Robby Krieger a la guitarra.

También intervino el concejal de Los Ángeles Mike Bonin, que señaló que hace medio siglo se editó un disco, el primero de The Doors, que “transformó el rock and roll en todo el mundo”.

“Los Ángeles y Venice no podrían estar más orgullosos de ser el lugar de nacimiento de The Doors”, añadió el político, quien también aseguró que escuchar sus canciones te lleva “a otro lugar, a una tierra de fantasía, imaginación y placer”. Seguidores de todas las edades, desde viejos rockeros a adolescentes, y de todos los estilos, desde fans de Pink Floyd y The Who a amantes de Slipknot o Black Sabbath, se unieron el pasado miércoles para saludar la obra e influencia de una de las bandas cruciales de la contracultura californiana de los años 60.

Estos aficionados llevaron el miércoles todo lo que tuvieran a mano con el nombre de The Doors o con el amenazador y seductor rostro de Morrison, como camisetas, discos, gorros, pósters, libros y hasta matrículas personalizadas de coches.
MÁS ALLÁ DE LA FAMA

La autenticidad de The Doors, que no buscaran la fama sino algo más allá y la profundidad de sus letras fueron algunos de los puntos que destacaron los fans sobre la importancia musical de la banda.

“¿Bromeas? Nunca me habría perdido la oportunidad de estar hoy (el pasado miércoles) aquí”, dijo a Efe Alice Palombella, una joven italiana seguidora de The Doors que vive en Los Ángeles.

“Crecí con ellos porque son también la banda favorita de mi madre”, añadió Palombella, quien subrayó asimismo que las letras del grupo son “como poemas” y opinó que hay gente que conecta con The Doors y gente que “nunca lo hará”.
EL ÁLBUM

Editado el 4 de enero de 1967, el álbum The Doors fue la asombrosa carta de presentación de una banda que unía el rock, el jazz, el blues y ciertos detalles de psicodelia como sostén para las enigmáticas letras de Morrison.

Gracias a canciones como Break on Through (To the Other Side), Light My Fire o The End, The Doors salieron del circuito de salas del Sunset Strip para convertirse en estrellas no solo por la electricidad de su música, con los sinuosos teclados de Manzarek al frente, sino también por la polémica que suscitaban a cada paso que daban.

Entre desórdenes públicos y escándalos de diverso tipo, quedó para la historia la controvertida aparición de The Doors en el show televisivo nacional de Ed Sullivan en 1967, en el que Morrison rechazó cambiar y cantó en directo un verso de Light My Fire relacionado con el consumo de drogas.