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Reconocen a Héctor Bonilla con el Ariel de Oro

Protagonista de clásicos del cine mexicano como Rojo amanecer, Luces de la noche, Meridiano 100, Matiné y recientemente 7:19, La hora del temblor y Un padre no tan padre, Héctor Bonilla ha filmado más de 45 títulos en más de 55 años de carrera actoral y es reconocido como uno de los actores clave del cine mexicano.

El actor también ha dirigido y participado en un sinfín telenovelas y obras teatrales; escribió y produjo algunas historias para la gran pantalla y ha prestado su voz en algunas cintas animadas. Por ello, HOY la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) lo reconocerá con el Ariel de Oro, máximo galardón que la industria del cine nacional otorga a su gremio.

“Evidentemente es un reconocimiento muy importante para cualquier actor de cine mexicano. Yo agradezco mucho que me hayan distinguido con esto. Yo creo que dijeron: ‘¡Uy! Tiene cáncer y no le hemos dado al pinche Bonilla. En la madre, pues le toca”, bromea el actor en entrevista con El Sol de México.

A pesar de su reconocimiento, Héctor Bonilla confiesa que su paso por el cine no es precisamente el que ha querido. “Yo no he tenido suerte en el cine. Se han combinado muchas cosas y de pronto hay películas que fueron importantes para mí y que pasaron inadvertidas. Bloody Marlene (1979) es un argumento espléndido y prácticamente no se vio; a María de mi corazón (1979) le ocurrió lo mismo. Películas que en el guion eran buenísimas, por diversas razones no cuajaron”, dice el actor.

Mucho de ello tiene que ver “en parte por mi tendencia política y mi intención en el cine, pues yo no hice cosas comerciales”, dice el actor, quien recuerda que inició su carrera con la cinta Jóvenes y bellas (1962), producida por Alfredo Ripstein Jr: “Era un horror esa madre. Pero uno iba a ver de qué se trataba, tener un papel de lo que fuera”, recuerda.

“Pero los inicios del cine que yo quería se dan en 1970, cuando hicimos la primera película fuera de la industria y no documental (sobre el movimiento estudiantil de 1968): El cambio, de Alfredo Joskowic. Luego filmamos una segunda muy ambiciosa donde colaboré en el guion con él mismo, Meridiano 100. Esto culmina de alguna manera con Rojo amanecer. Pero claro, uno está acerca del cine que quiere y se puede hacer”, detalla.

Rojo amanecer es la experiencia de una familia de clase media que se encuentra en medio de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre, argumento por el que fue censurada desde antes de su realización y tuvo que ser filmada, editada y distribuida a escondidas de las autoridades mexicanas.

“El guion estaba prohibido. Fernando Macotella, que era funcionario de cinematografía entonces, un día me dijo: ‘Ni hablar de ese guion. Porque una parte se trata del ejército y dicen que no se debe filmar’. Le respondí: ‘La Ciudad de México está creada de asentamientos irregulares, va a nacer el niño y luego le ponemos nombre, no te aviso, ni te pido permiso’”, explica el histrión.

De este proyecto, Héctor Bonilla tiene su mejor recuerdo en el cine: “La primera exhibición en cuatro salas de la Cineteca Nacional. No teníamos más que unas copias y corríamos con uno de los rollos para la proyección que seguía, llenos de desconfianza. Pero con gente muy importante: mi amigo Heberto Castillo junto con Julio Scherer, recuerdo ver la sorpresa de ambos, pues era algo inusitado que nos sorprendió para bien”.

Héctor Bonilla considera que su trabajo y el de todo el equipo de Rojo amanecer “contribuyó para que cada quien rompiera su propia autocensura. Que los creadores dijeran: ‘Si estos se atrevieron, ¿por qué yo no?’ Y evidentemente eso gravitó”, concluye.

Además de Héctor Bonilla, el Ariel de Oro 2019 también le será otorgado a Paz Alicia Garcíadiego, quien será reconocida por su trabajo como guionista, con el que ha contribuido desde hace 33 años al cine de Arturo Ripstein.