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Al menos tres dirigentes del FMI han sido acusados ante tribunales

  • Viernes 24 de febrero de 2017
  • en Finanzas

  • Rodrigo Rato, condenado a más de cuatro años de cárcel por
    malversaciones

Rodrigo Rato se suma a la lista de quienes han estado –o
están– al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y han
debido enfrentar la acción de la justicia por la supuesta o
comprobada comisión de delitos.

Esta lista la integran el propio Rodrigo Rato, quien fue
Director-Gerente del FMI del 7 de junio de 2004 al 1 de noviembre
de 2007; Dominique Strauss-Kahn, (del 1 de noviembre de 2007 al 19
de mayo de 2011), y Christine Lagarde, quien desde el 5 de junio de
2011 y hasta la fecha ocupa el cargo.

Información de la agencia Efe reporta desde Madrid, España,
que la justicia de ese país condenó ayer a cuatro años y medio
de cárcel a Rodrigo Rato, también ex ministro español de
Economía, por malversaciones en su breve etapa como banquero, de
2010 a 2012.

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En el caso conocido en España como el de las “tarjetas
black”, Rato y otras 64 personas estaban acusadas de desviar de
las entidades Caja Madrid y Bankia doce millones de euros entre
2003 y 2012, mediante el uso de dichas tarjetas bancarias, de las
que disponían a discreción y sin declarar.

La Audiencia Nacional condenó a Rato, otrora figura del
dirigente Partido Popular (conservador), como “autor
criminalmente responsable de un delito continuado de apropiación
indebida”, según el auto al que tuvo acceso la AFP.

Tanto él como los demás condenados cubrieron gastos personales
con esas tarjetas, sin justificar ni declarar nada a la
administración fiscal.

Entre los 64 hay un ex presidente de la patronal española
(Gerardo Díaz Ferrán, dos años de cárcel), un ex ministro
socialista (Virgilio Zapatero, ocho meses) y un ex jefe de la Casa
del Rey (Rafael Spottorno, dos años).

Los gastos incluían fiestas, viajes y artículos de lujo, y su
revelación causó sonrojo en una España en crisis y sometida a
una severa cura de austeridad que se tradujo en recortes de sueldos
y pensiones y aumentos de impuestos. Rato concretamente gastó con
su tarjeta 99.054 euros, según la sentencia de este jueves.

El de las “black” por cierto es sólo uno de los tres casos
a los que se enfrenta Rato.

La Agencia Tributaria española acusa al ex ministro de un
presunto fraude fiscal de 6,8 millones de euros entre 2004 y 2015,
que habría consistido en una ocultación de rentas gracias a
cuatro sociedades a su nombre, dos de ellas panameñas.

Por otro lado, Rato está imputado por estafa, apropiación
indebida, delitos contables, falsedad documental y administración
desleal, junto a otros sospechosos, en una investigación sobre las
condiciones de salida a bolsa de Bankia en 2011.
El caso
Bankia

En el caso juzgado este jueves, el que fuera ministro de
Economía (1996-2004) y luego director del FMI (2004-2007) estaba
acusado de mantener en 2010 “el sistema corrupto” creado por su
predecesor Miguel Blesa al frente de Caja Madrid. Éste fue
condenado por su lado a seis años de cárcel, tras desviar más de
436 mil euros.

Como parte de los esfuerzos para consolidar un sector bancario
muy dañado por su exposición a la burbuja inmobiliaria, Rato
había pilotado la fusión de Caja Madrid con otras seis cajas de
ahorro, diendo lugar en 2011 a la creación de Bankia.

El verano de ese mismo año se produjo la salida a bolsa de
Bankia, pero ésta resultó desastrosa y terminó arruinando meses
después a miles de pequeños accionistas.

Finalmente, el Estado español tuvo que nacionalizar Bankia al
año siguiente inyectándole más de 22.000 millones de euros. La
operación precipitó un rescate europeo de la banca española, por
41 mil 300 millones de euros, concedido a cambio de exigencias de
más austeridad por parte de Bruselas.

Con todo, Rato podría escapar a un ingreso inmediato en
prisión si recurre la decisión. Este mismo jueves, Iñaki
Urdangarin, cuñado del rey Felipe, fue dejado en libertad
provisional sin fianza pese a ser condenado la semana pasada a seis
años y tres meses de cárcel en un sonado caso de corrupción.

No obstante, hace apenas un mes, la justicia española decidió
mandar a prisión a cinco ex directivos de una caja de ahorros,
NovaCaixaGalicia, condenados a dos años por malversación.

El caso Strauss-Kahn

El 14 de mayo de 2011, predecesor de Christine Lagarde,
Dominique Strauss-Khan, fue arrestado en el aeropuerto neoyorquino
John F. Kennedy, acusado por una camarera del Hotel Sofitel de
Manhattan, de agresión sexual.

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La policía subió hasta la cabina de primera clase del avión
de Air France alrededor de las 16:45 horas, justo cuando la
aeronave en la que iba Strauss-Khan estaba a punto de despegar con
destino a París, Francia.

Una vez detenido fue llevado a la Unidad de Víctimas Especiales
de Manhattan, donde la noche de ese sábado fue interrogado y en el
marco de la protección consular que Francia otorga a sus
connacionales, recibió la visita de un diplomático francés.

La fiscalía lo acusó formalmente de los delitos de violación
en grado de tentativa, acto sexual delictivo y relación ilegal,
pero su abogado, Benjamin Brafman, dijo entonces que Strauss-Khan
se declararía no culpable.

El 23 de agosto de ese mismo año le fueron retirados los
cargos, luego de que la fiscalía de Nueva York hiciera esa
solicitud a la Corte Suprema de Manhattan, tras evaluar que el
testimonio de la mucama que lo había acusado de abuso, no era
confiable.

El juez de la causa aceptó el pedido del fiscal, archivó la
denuncia. Strauss-Kahn quedó libre y pudo regresar a Francia al
día siguiente, aunque posteriormente vinieron otras acusaciones en
su contra, también de índole sexual y en junio de 2015 quedó
absuelto de todas las causas en que se vio involucrado, no sin
antes haber tenido que enfrentar la demanda de divorcio, en
noviembre de 2011, por parte de su esposa, Anne Sinclair.

El Caso Lagarde

Luego de que en 1992, para ser nombrado ministro por François
Mitterrand, el empresario Bernard Tapie vendió su empresa Adidas
para evitar un conflicto de intereses, y un año después, el
Crédit Lyonnais, que entonces era una entidad pública, vendió la
compañía por encargo de Tapie al precio que él fijó en dos mil
85 millones de francos, equivalentes a 318 millones de euros.

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En 1995 Tapie reclamó al Crédit Lyonnais 229 millones de euros
por las plusvalías obtenidas por la entidad en la reventa de
Adidas, y tras una década de pleitos judiciales, la Corte de
Apelación de París condenó al Crédit Lyonnais a pagar 135
millones de euros a Tapie, pero la Corte de Casación dejó en
suspenso la sentencia.

En 2007 Tapie y el consorcio que representa al Crédit Lyonnais
aceptaron un arbitraje comercial privado, el cual fue organizado
por el Ministerio de Economía francés, al que acababa de arribar
Christine Lagarde, y un año después el tribunal de arbitraje
decidió indemnizar a Tapie con 403 millones por la cantidad
reclamada, más intereses de demora y por perjuicio moral (45
millones).

En 2012, tras reclamos de centristas y socialistas ante la
justicia, la fiscalía abrió una investigación sobre el
arbitraje; en 2013 el Estado francés dio la millonaria
indemnización al empresario y en 2014, mientras la justicia
ordinaria tacha de “simulacro de arbitraje” el acuerdo de 2008,
el Tribunal de Justicia de la República imputa a Lagarde por
“negligencia”.

Dos años después la Corte de Apelaciones de París anula el
arbitraje y reclama para el Estado los 403 millones otorgados a
Tapie más intereses, hasta que en junio del año pasado, la Corte
de Casación confirmó la sentencia y Tapie reinicia el
procedimiento judicial por vía penal, tratando de demostrar que la
indemnización fue correcta y no hubo fraude en el arbitraje.

En diciembre inició el juicio contra Lagarde en el Tribunal de
Justicia de la República, quien ese mismo mes decidió que no
fuera condenada.