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Caso Odebrecht evidencia corrupción sistematizada e impune en América Latina

BOGOTÁ, Colombia. (EFE).-Los sobornos admitidos por Odebrecht
han evidenciado que la corrupción con complicidades políticas es
un mecanismo sistémico en la mayoría de países latinoamericanos,
más allá de la escandalosa implicación de la constructora
brasileña.

Una vez que el emporio brasileño ha reconocido haber recurrido
al soborno para ganar licitaciones públicas en varios países
latinoamericanos corresponde a estos esclarecer el destino de esos
fondos con los que se compraron voluntades políticas, si no
quieren añadir a la corrupción el peor mal de la impunidad.

Hasta ahora, de los países implicados, además de Brasil
únicamente Colombia ha actuado en esa dirección y ha revelado con
nombres y apellidos a dos supuestos destinatarios de los sobornos
de Odebrecht, al arrestar al ex viceministro de Transporte Gabriel
García Morales y al exsenador Otto Nicolás Bula Bula.

En Brasil, origen de este escándalo internacional, el
propietario y ex presidente de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, se
encuentra en la cárcel condenado en primera instancia a 19 años
de cárcel.

Marcelo Odebrecht es uno de los muchos ejecutivos de su empresa
y de otras, las principales constructoras del país, que han sido
juzgados y condenados por pagar sobornos en Brasil, donde también
se han depurado responsabilidades políticas al más alto nivel,
que aún pueden alcanzar inciertas consecuencias.

En el resto de países latinoamericanos donde opera Odebrecht
queda por dilucidar el destino de los sobornos de esta empresa, su
alcance político y si ha sido la única empresa, nacional o
extranjera, que ha incurrido en ese delito para ganar licitaciones
u obtener cualquier tipo de ventajas y favores.

Resulta sintomática la reciente declaración de la
vicepresidenta y canciller panameña, Isabel de Saint Malo, al
afirmar que eran “un “secreto a voces” los sobornos de
Odrebrecht en su país, donde la empresa brasileña es la primera
constructora por cantidad de obras y volumen de inversión.

Las autoridades panameñas no abrieron una investigación formal
sobre ese “secretos a voces” hasta que el Departamento de
Justicia de Estados Unidos (EU) reveló el pasado 21 de diciembre
el alcance económico y los países de destino –788 millones de
dólares entre Latinoamérica y África–, de los sobornos de
Odebrecht.

Durante los dos años y medio de la actual Administración del
presidente Juan Carlos Varela, Odebrecht ha ganado dos licitaciones
en Panamá, la de la Línea 2 del metro, en asociación con la
española FCC, y la de construir  cinco mil viviendas y restaurar
el centro histórico en la ciudad de Colón.

Los datos revelados por EU, que Odebrecht ha asumido y por los
que ha aceptado pagar una millonaria multa de alrededor de tres mil
500 millones de dólares, mencionan textualmente a “funcionarios
e intermediarios del Gobierno” como destinatarios de los sobornos
en cuestión.

Los principales países latinoamericanos implicados desde al
menos 2003 hasta 2016, además de Brasil, son Panamá, República
Dominicana, México, Guatemala, Ecuador, Perú, Venezuela,
Colombia, Argentina y Guatemala.

En todos esos países se han abierto investigaciones, se han
anunciado medidas sin concretar contra Odebrecht más allá de
anunciar, en algunos casos, como en Perú, que la empresa ya no
podrá participar en más licitaciones, pero la Justicia no ha
imputado a nadie, salvo en el caso de Brasil y Colombia.

Por la forma aparentemente escrupulosa y con diversas instancias
del Estado implicadas en la que se desarrollan las licitaciones en
estos países, es difícil aceptar que sean una o dos personas en
cada caso las destinatarias de los sobornos capaces de decidir la
concesión de obras a una u otra empresa.

También se hace difícil aceptar que Odebrecht sea la única
empresa que ha pagado sobornos, o las llamadas “coimas”, para
ganar licitaciones en los países en que actúa, o al menos hace
válida la pregunta de en qué casos y en qué medida ofreció el
soborno y cuándo se lo exigieron por adelantado como parte de un
sistema imperante.

En EU, donde a Odebrecht se le ha aplicado el Acta de Prácticas
Corruptas en el Extranjero porque opera en territorio
estadunidense, el caso está aún abierto y su desarrollo podría
acabar revelando el nombre de las supuestas personas e
instituciones que recibieron los sobornos.

EU  abrió este caso y reveló sus complejos y devastadores
resultados con una sorprendente celeridad cuando Odebrecht firmó a
finales del año pasado un acuerdo de delación con la Justicia de
Brasil, consistente en aceptar su implicación en los sobornos en
ese país y colaborar para conocer todo su alcance.

Uno de los propósitos de la multinacional brasileña al firmar
ese acuerdo no puede dejar de suponerse que es conseguir a precio
millonario la libertad en un juicio de segunda instancia de su
propietario, Marcelo Odebrecht.

En estas circunstancias, no resulta baladí recordar que desde
que en EU entró en vigencia la mencionada Acta de Prácticas
Corruptas en el Extranjero, con las duras sanciones que establece,
las empresas de ese país no ganan –ni apenas se presentan a
concurso–, casi ninguna licitación pública en América Latina,
donde casi siempre las ganan otras empresas latinoamericanas o
europeas.