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El oscuro negocio de las atuneras en Filipinas

  • Lunes 19 de diciembre de 2016
  • en Finanzas

MANILA, Filipinas. (EFE).- La pesca del atún en Filipinas sigue
siendo un oscuro negocio, debido a la constante falta de
transparencia en sus métodos de procesado y la explotación de
especies que están cerca del peligro de extinción, ha denunciado
Greenpeace.

La organización elaboró un estudio, en el que pedía la
colaboración de las principales empresas atuneras para conocer
desde sus métodos de pesca, las especies que enlatan y las
condiciones laborales de sus trabajadores.

La ONG señaló que este año las empresas filipinas han
mostrado una preocupante tendencia a negarse a revelar información
para comprobar si el atún que enlatan se obtiene de forma legal y
sostenible.

“Lo más importante es la transparencia de la industria,
porque si eres transparente con tus métodos de pesca y tus medidas
de sostenibilidad, podemos evaluar los fallos e identificar en qué
cosas debemos trabajar”, explica el responsable de Océanos en el
Sudeste Asiático de Greenpeace, Vince Cinches.

“Pero no ha habido ningún cambio significativo en la forma de
pescar atún en los últimos años, con lo cual las perspectivas de
futuro para esta industria son bastante desalentadoras”,
agrega.

Un tercio de las enlatadoras más destacadas no quisieron
responder a las preguntas de Greenpeace, mientras que una de las
empresas más importantes, que se vende en Filipinas como “la
marca de atún de confianza”, envió los datos y documentos
requeridos mucho más tarde de lo estipulado.

“Desde el principio, estas empresas de enlatado de atún
deberían ser abiertas, transparentes y ayudar al consumidor
proveyendo la información pertinente en sus latas”, subraya el
representante de Greenpeace.

Según sus datos, un 71 por ciento de los consumidores de atún
en Filipinas no conocen qué especie utiliza la marca que más
ingieren, aunque un 96 por ciento dijo querer tener acceso a
información sobre la cadena de suministro de las atuneras.

“En esta era de comercio global, donde la sensibilización de
los consumidores es muy alta, la cadena de suministro importa”,
señala Cinches.

“Nuestras empresas de enlatado locales tienen que evolucionar
y estar al mismo nivel que las internacionales, que le dan mucha
importancia a la facilidad de seguimiento y equidad de sus
medidas”, agregó.

“Si quieren mantener su posición en el mercado internacional,
tienen que cumplir con los estrictos estándares de la
industria”, aseveró.

Además, de las nueve empresas atuneras de Filipinas que
participaron, ninguna de ellas superó los 70 puntos que Greenpeace
considera necesarios para garantizar que la explotación del atún
es sostenible y viable.

“Una vez más, ninguna de las fábricas de enlatado locales
han tomado las medidas necesarias para asegurar que sus productos
de atún son pescados de una forma sostenible y equitativa”,
afirma el responsable de la ONG.

Greenpeace subraya que las reservas de atún se enfrentan a una
intensa y creciente explotación, y que la Unión Internacional
para la Conservación de la Naturaleza ha incluido en su lista de
especies cercanas al peligro de extinción al atún blanco,
mientras que el atún patudo ha sido calificado como
“vulnerable”.

Pese a ello, el informe de Greenpeace revela que la mayoría de
las compañías estudiadas sigue pescando una de estas especies e
incluso ambas.

Entre las tres compañías que mejor puntuación obtuvieron se
encuentra Century Pacific Food, la principal enlatadora de atún de
Filipinas, que obtuvo 44.09 puntos sobre 100, considerada como
“suficiente” (fair).

Filipinas, Tailandia e Indonesia son tres de los países que
más atún suministran al mercado internacional, con una
exportación combinada que alcanzó los seis mil millones de
dólares en 2015, según datos de Greenpeace.