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Empresas rusas esperan que Trump les dé un respiro

  • Viernes 20 de enero de 2017
  • en Finanzas

DAVOS, Suiza (AP).- Pocas personas esperan con más ansia la
llegada de Donald Trump a la Casa Blanca que aquellas que hacen
negocios en Rusia.

¿Escándalos de ataques informáticos? Esperan que se disipen.
¿El conflicto en Ucrania? Un problema artificial inventado por
Barack Obama, aseguran.

Magnates rusos e inversores estadunidenses esperan por igual que
el Gobierno de Trump retire sanciones punitivas, libere el acceso
al capital y fomente las iniciativas empresariales de Estados
Unidos (EU) en el vasto mercado ruso, independientemente de las
medidas del presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Todo esto podría ser hacerse ilusiones. Las relaciones
bilaterales están en un mínimo desde el final de la Guerra Fría
y el Kremlin es cauto ante un impredecible presidente de EU, entre
otras cosas por las acusaciones de ciberataques rusos durante la
campaña electoral estadunidense.

Pero en el mundo de los negocios hay una sensación de que nada
puede ir a peor y que el alivio podría estar a la vuelta de la
esquina.

“Trump me inspira. Es un emprendedor” que pone los
beneficios económicos primero y ante todo, dijo Alexei Kuzyaev, un
magnate ruso del petróleo que ahora lidera ER Telecom, una
importante proveedora de conexión a internet.

Los empresarios rusos cortejaron esta semana a inversores de
capital riesgo y defendieron sus competencias en programación e
ingeniería en el Foro Económico Mundial (FEM), con un entusiasmo
que no se ha visto en Davos durante años. Estaba previsto que el
viceprimer ministro Igor Shuvalov presentara ayer en Davos la
estrategia económica internacional rusa.

Aunque las sanciones estadunidenses van dirigidas contra un
grupo relativamente pequeño de personas y empresas estatales y no
impiden a los estadunidenses hacer negocios en Rusia, complican el
acceso de los rusos a financiamiento internacional y avivan la
incertidumbre sobre las inversiones a largo plazo.

“Estados Unidos supone una pequeña cantidad del comercio ruso
y no afecta a mi negocio de forma directa. Pero (las sanciones)
tienen un efecto en nuestros mercados de capital”, comentó
Dmitry Kostygin, presidente de la minorista por internet
Ulmart.

Craig Smith, estadunidense y cuyo grupo Europa Property opera en
Rusia y en toda la Europa del Este, dijo en Davos que espera que el
mayor cambio se produzca en el clima empresarial, tras años de
tensiones por la anexión rusa de Crimea y el apoyo de Moscú a los
separatistas en Ucrania.

El asesor de Trump, Anthony Scarlamucci está en Davos y según
medios se reunió con ejecutivos rusos. Y Carter Page, uno de los
asesores de Trump en política exterior durante su campaña, se
reunió el mes pasado en Moscú con empresarios influyentes.

Trump ha elogiado abiertamente a Putin, pero no ha adelantado
una política clara sobre Rusia. Insinuó que podría levantar las
sanciones si Moscú trabaja con Washington para combatir el
terrorismo, pero el Congreso podría resistirse.

Washington y la Unión Europea (UE) alegan que sus sanciones
-que castigan principalmente a personas asociadas a Putin,
separatistas del este de Ucrania y empresas estatales- no pueden
levantarse si no hay avances sobre el acuerdo de paz para Ucrania
alcanzado en 2015.

Levantar las sanciones no resolvería los problemas económicos
más arraigados en Rusia, como una gran dependencia de los precios
del crudo, cuyo descenso ha reducido de forma considerable las
reservas rusas de efectivo. Parte de la retirada occidental en
Rusia no se debe a la geopolítica, sino a su economía poco
diversificada y la falta de reformes.

Y no todos los empresarios rusos están deseando que las
sanciones desaparezcan. Kostygin señaló que las “sanciones nos
movilizaron” y presionaron a Rusia a producir más productos
propios.

Sin embargo, él también celebró la llegada de Trump y dijo
esperar que eso implique que el mundo deja de “demonizar” a
Rusia. Kuzyaev, que dijo haberse reunido en varias ocasiones con
Rex Tillerson cuando representaba a ExxonMobil en Rusia, lo
describió como un duro negociador y valoró de forma positiva su
nominación como secretario de Estado de EU por su capacidad de
“alcanzar un trato justo”.