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Falta de certeza jurídica, inseguridad y corrupción frenan inversión en México

  • Privilegian gastos a programas sociales sin reducir la pobreza
    y desigualdad: CEESP

Ha sido inhibido el crecimiento económico en México debido a
la falta de certeza jurídica, inseguridad y corrupción, así como
por una baja inversión pública que para el cuarto trimestre de
2016 representó solo el 3.3 por ciento del Producto Interno Bruto
(PIB), su menor nivel en cerca de 70 años, según informes del
Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp).

De acuerdo con un Análisis Económico Ejecutivo de esa
agrupación, las autoridades han privilegiado el gasto corriente
dirigido a una enorme cantidad de programas sociales que al final
no han reducido la pobreza ni la desigualdad, pero sí han
sacrificado la inversión física, que es la que contribuye a crear
empleo y mayor actividad económica. “Por ello es tan importante
insistir en una eficiente asignación de los recursos”.

El Ceesp puntualizó que la inversión privada, por su parte, se
mantiene en aproximadamente 18 por ciento del PIB, “que tampoco
es una cifra que nos permita un mayor crecimiento del que tenemos.
Es importante recordar que Corea del Sur, por ejemplo, tiene una
inversión equivalente al 35 por ciento del PIB que le permite
crecer a niveles cercanos al seis por ciento, mientras que en
nuestro país la inversión conjunta pública y privada apenas
representa el 21 por ciento”.

Dicho Centro de Estudios planteó que, para impulsar la
inversión privada, es indispensable un ambiente de certeza
jurídica, de seguridad absoluta de derechos de propiedad, un
entorno en el que la corrupción, la impunidad y la inseguridad no
sean factores que determinen las decisiones de inversión. Aunado a
esto se requiere un esquema fiscal que más allá de priorizar el
aspecto recaudatorio, se convierta en un incentivo para canalizar
mayores recursos a la actividad productiva.

“La combinación de la incertidumbre sobre la claridad del
Estado de derecho, la falta de certeza jurídica, un ambiente de
inseguridad y corrupción, más una reforma fiscal que no promueve
la inversión, ha inhibido en buena medida un mayor nivel de
inversión, y por ende, de crecimiento”, acentuó el Ceesp.

Indicó que, en este contexto, nuestro país debe redoblar
esfuerzos para corregir una serie de aspectos que son fundamentales
para crecer a un ritmo más elevado, como pueden ser: “un sistema
fiscal que estimule la inversión; un gasto público inteligente,
responsable, que esté dirigido a apuntalar el desarrollo regional
y la inversión privada, que a final de cuentas se convierte en
mayor beneficio para las familias a través de empleos mejor
remunerados, un marco regulatorio eficiente, especialmente en los
municipios, donde representa un serio obstáculo a la actividad
productiva”.