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FCA multiplicó sus beneficios en 2016 y afronta un 2017 marcado por el presidente de EU

  • Viernes 27 de enero de 2017
  • en Finanzas

ROMA, Italia. (EFE).- Fiat Chrysler Automobiles (FCA) multiplicó por 20 su beneficio en 2016 al ganar mil 814 millones de euros y afronta un 2017 que estará marcado por la polémica de las emisiones y la política del nuevo presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump.

De acuerdo a un informe publicado ayer, la compañía ítalo-estadunidense cerró el pasado ejercicio con un beneficio neto de mil 814 millones de euros, un aumento significativo si se compara con los 93 millones registrados al término de 2015.

Por otro lado, el beneficio neto ajustado en 2016 fue de dos mil 516 millones de euros, un 47  por ciento más que los mil 708 millones registrados en el ejercicio precedente.

Uno de los datos más sobresalientes en su informe es la reducción de su endeudamiento neto industrial, que pasó de los cinco mil 049 millones de euros registrados en 2015 a cuatro mil 585 millones de deuda en 2016.

El beneficio neto de explotación (ebit) ajustado en 2016 fue de seis mil 056 millones de euros, un 26  por ciento más que los cuatro mil 794 millones del ejercicio anterior, mientras que los ingresos fueron de 111 mil 018 millones, prácticamente en línea con los 110 mil 595 millones de 2015.

Con estos datos, FCA estima un 2017 mejor, con un beneficio neto ajustado de tres mil millones de euros, un endeudamiento neto por debajo de dos mil 500 millones de euros, unos ingresos netos de entre 115 mil y 120 mil millones y un ebit ajustado de más de siete mil millones.

Por regiones, la mejor evolución de FCA se dio en Europa, Rusia, Oriente Medio y África, única zona de las cuatro en las que opera que mostró un auge en sus ingresos, al pasar de 20 mil 350 millones en 2015 a 21 mil 860 millones en 2016.

Retrocedió por contra en América Latina, donde registró una caída del número de vehículos matriculados del 18  por ciento, al pasar de 553 mil en 2015 a 456 mil en 2016, y los ingresos pasaron de seis mil 431 millones de 2015 a los seis mil 197 millones del ejercicio analizado.

En una rueda de prensa en Londres, sede de la compañía, el director financiero de FCA, Richard Palmer, vaticinó una recuperación del mercado en América Latina a partir del segundo semestre.

Por otro lado, el grueso de su negocio se situó en América del Norte, donde ha vendido dos millones 587 mil vehículos en 2016, un 5 por ciento menos que en 2015 y de donde provienen gran parte de sus ingresos, un total de 69 mil 094 millones, prácticamente en línea con el año anterior.

Es precisamente en EU donde FCA encara este año una negociación con las autoridades medioambientales, después de que la compañía fuera acusada de trucar los datos sobre las emisiones de unos 104 mil automóviles diésel fabricados entre 2014 y 2016.

La acusación procede de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y del Consejo de Recursos del Aire de California (CARB), y también se han producido en la Unión Europea (UE), concretamente en Alemania.

El consejero delegado, Sergio Marchionne, aseguró que la negociación con esos organismos en EU continúa y va bien, y expresó su deseo de concluirla rápidamente para regularizar los modelos afectados por esas sospechas.

Una de las principales novedades para la casa automovilística en su región más próspera es la llegada al poder del multimillonario Donald Trump, con quien Marchionne se ha reunido el pasado martes junto a los otros grandes del sector: Ford y General Motors.

El nuevo presidente de EU quiere que las compañías del motor abran factorías en ese país y no ha dudado en amenazarlas con aranceles aduaneros si tratan de vender en suelo estadunidense vehículos producidos en México aprovechándose del menor costo de la mano de obra.

Marchionne, cuya compañía ya ha anunciado una inversión de mil millones de dólares para modernizar sus plantas en EU, ha afirmado que su opinión sobre el programa económico de Trump es “mayormente positiva” aunque expresó su preocupación por la implantación de posibles aranceles.

Y es que, según el consejero delegado de FCA, una parte muy grande de las camionetas “pickup truck” vendidas en EU es fabricada en México, aunque “con la motivación apropiada podría llevarse a cabo una repatriación de la producción”, zanjó.