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Investigan a Mitsubishi Electric por nuevo caso de exceso de trabajo en Japón

  • Jueves 12 de enero de 2017
  • en Finanzas

  • Autoridades acusan de forzar a laborar a un empleado que
    desarrolló por ello una enfermedad mental

TOKIO, Japón. (EFE).- Mitsubishi Electric está siendo
investigada por la justicia japonesa, que considera a la compañía
sospechosa de forzar a trabajar un número excesivo de horas a un
empleado que desarrolló por ello una enfermedad mental y fue
despedido.

El Ministerio de Trabajo de Japón trasladó ayer el caso a la
Fiscalía, en la segunda acción de estas características después
de que el gigante de la publicidad Dentsu fuera investigado por la
muerte de una empleada que se suicidó a raíz de trabajar de forma
excesiva, y el fallecimiento de otro trabajador por el mismo
motivo.

Mitsubishi Electric obligó supuestamente a un empleado de 31
años, que había ingresado en la empresa en abril de 2013, a
trabajar más de 100 horas extra al mes, lo que terminó por
provocarle una afección mental, según la agencia de noticias
local Kyodo.

“Trataremos el caso con atención”, indicó al medio un
portavoz de la compañía electrónica, que aseguró que tomará
medidas para mantener las horas de trabajo en un nivel
adecuado.

Los casos han reavivado la inquietud en el país asiático sobre
la salud laboral nacional y la consecuencia más extrema, el
“karoshi” o muerte por exceso de trabajo.

En octubre pasado, el Gobierno publicó un informe en respuesta
a estos casos que mostraba que en Japón casi una cuarta parte de
los empleados pueden llegar a superar el tope de 80 horas extra al
mes estipuladas por la legislación del país.

La repercusión de los incidentes llevaron además al Ejecutivo
a aprobar en diciembre un paquete de medidas de emergencia
destinadas a prevenir nuevas muertes y a incrementar la vigilancia
sobre las empresas para garantizar que cumplen el reglamento.

Japón aprobó en 2015 una ley para frenar la epidemia del
exceso de trabajo, aunque la falta de rigor al registrar las horas
extraordinarias por parte de las empresas, y la disponibilidad de
los empleados a alargar sus jornadas para recibir bonificaciones,
dificulta el control sobre esta práctica.