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México se convierte en el séptimo productor mundial de vehículos, dice investigadora de la UNAM

  • Sábado 14 de enero de 2017
  • en Finanzas

  • Investigadora de la UNAM destaca que la industria juega un
    papel fundamental  en la economía del país y del mundo

Posición geográfica, bajos costos laborales y de operación,
apertura y desregulación, son factores que han contribuido a
convertir a México en el séptimo productor mundial de vehículos,
señaló Angelina Gutiérrez, del Instituto de Investigaciones
Económicas de la UNAM.

Explicó que por ello la industria automotriz mexicana tiene una
relevancia fundamental en la economía del país y del mundo, pues
representa un sector con excelente apertura e infraestructura; con
el incentivo del Estado, aunado a los acuerdos bilaterales y
multilaterales con 44 países, lo que ha facilitado a los
fabricantes el acceso a la mitad del mercado automovilístico
mundial, libre de aranceles.

Por esta y otras razones, “no creo que las empresas
transnacionales estén dispuestas a cancelar sus inversiones y
destruir la cadena de producción, distribución y
comercialización, básicos para la globalización e integración
de países en bloques regionales de industria y comercio”,
consideró.

Hizo referencia a datos de la Asociación Mexicana de la
Industria Automotriz (AMIA), según los cuales de enero a octubre
de 2015 Estados Unidos fue la principal nación a la que México
envió vehículos ligeros, con el 77 por ciento del total de las
exportaciones; seguido por Canadá, con 9.1; y Alemania, con
2.9.

Lo cual ha llevado a que se nos considere el primer proveedor
externo de vehículos en el mercado estadunidense, con ventas por
75 mil millones de dólares. La inversión extranjera en el campo
automotriz mexicano es uno de los mayores negocios. Por ejemplo,
esta industria concentra 11 por ciento de toda la inversión
extranjera directa (IED) que ha llegado al país desde 1999 hasta
el tercer trimestre de 2016.

Explicó que de cada centenar de dólares de inversión que ha
llegado a nuestro territorio para esa rama industrial, 64 se
destinan a fábricas de autopartes, 33 por ciento al ensamble de
vehículos ligeros y sólo tres por ciento a vehículos pesados,
esto de acuerdo con la Secretaría de Economía.

De cerrarse la conformación de esa cadena internacional de
producción vehicular, de la cual forma parte nuestra nación, esas
ventajas se perderían y se destruiría el vínculo de producción
y servicios tanto en países desarrollados como subdesarrollados.
Estimó que de igual manera se desestructuraría un conjunto
heterogéneo de empresas proveedoras globales, regionales y
locales, además de la composición y estructura económica.

“La postura del presidente electo de Estados Unidos, Donald
Trump, cuya presión política ha obligado a cancelar algunas
inversiones en el país, desbaratará estos bloques de cadenas de
ensamble… No sé qué ocurrirá si Trump crea un arancel tan alto
(37 por ciento) para permitir que los automóviles entren al
mercado estadunidense”, subrayó.

Violeta Rodríguez del Villar, también del IIEc, apuntó que la
cancelación de la planta de la compañía Ford en San Luis Potosí
la coloca en una situación difícil: perder el acceso a su
principal mercado y sacrificar su baja rentabilidad, pues resulta
40 por ciento más caro fabricar un vehículo en la Unión
Americana que en territorio nacional.