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Recomiendan frenar licitaciones petroleras para presionar a Trump

  • Miércoles 1 de febrero de 2017
  • en Finanzas

Ante los amagos de construir un muro en la frontera con Estados
Unidos, la aplicación de impuestos y la deportación de
connacionales, es necesario frenar las licitaciones en materia
petrolera; tal medida influiría en los empresarios petroleros
estadunidenses para presionar a Trump y pedir que “le baje a las
amenazas a México y a las deportaciones que se van a dar”, dijo
el senador Luis Sánchez Jiménez, durante el seminario “Nuevo
orden petrolero mundial en la era del presidente Donald Trump,
riesgos y oportunidades para México”.

Destacó que luego de las políticas del nuevo gobierno de
Estados Unidos, cobra mayor interés construir nuevas refinerías
en México y posponer por un año las rondas de licitaciones de los
campos petroleros, a fin de que nuestro país tenga una postura de
mayor firmeza frente a las amenazas de Donald Trump.

El perredista consideró que esta medida influiría en los
empresarios petroleros estadounidenses para presionar a Trump y
pedir que “le baje a las amenazas a México y a las deportaciones
que se van a dar”.

Sánchez Jiménez dejó en claro que posponer por un año las
rondas de licitación es una medida que no afectaría a ninguna
empresa de manera directa, pero “nos daría una postura de
firmeza y pararía de ya mismo a Donald Trump”.

El legislador del PRD indicó que la empresa Exxon, de quien el
actual vicepresidente de EU fue director, tiene pendiente firmar
con México el contrato de una licitación que ganó; por lo que
preguntó: ¿si la suspendemos? ¿Si la paramos? Podemos hacerlo,
aseveró.

Existen maneras de hacer valer la fuerza que tenemos todavía
como país productor de petróleo, pero no se hace porque tenemos
al frente de la negociación a un personaje que ha sido clave
fundamental para todo esto. Luis Videgaray fue el operador de esta
reforma y el responsable de aplicarla y hoy está en la
Cancillería al frente de las decisiones que se tomen en el país;
es el verdadero mandamás, expresó.

Por otro lado, dijo que la Secretaría de Hacienda calcula
recaudar este año 284 mil millones de pesos por conceptos de IEPS
aplicado a las gasolinas, un poco más de los 239 mil millones de
pesos recaudados en 2016.

Mencionó que es evidente que el Gobierno federal tiene un
interés de carácter recaudatorio, ya que el incremento a los
combustibles se ha convertido en el componente para equilibrar las
finanzas públicas por la pérdida de ingresos petroleros.

Igualmente, señaló que la importación de gasolinas ha
mantenido un alza creciente desde 2004, cuando representaba menos
de 10 por ciento de las ventas totales. Ahora, incluso en la
publicidad del gobierno federal, se da cuenta del grado de
dependencia extranjera y se reconoce que más de la mitad del
consumo nacional es vía la importación.

Al respecto, consideró necesario que se construyan refinerías
en el país, con el objetivo de que México no sólo venda
petróleo crudo, sino agregarle valor, ofreciendo gasolinas y
lubricantes de mayor calidad en los mercados nacional e
internacional.

El Estado mexicano debería tomar cartas en el asunto antes de
abandonar a la población a la suerte que le depare el libre
mercado, en un ámbito tan relevante como el de los combustibles,
enfatizó.

De la misma manera, puntualizó que la reforma energética da un
paso más en el proceso de integración energética dependiente de
Estados Unidos, compromete la seguridad nacional del país y
vulnera la soberanía nacional.

En su oportunidad, el catedrático Ulises Lara López, apuntó
que es fundamental crear una unidad nacional que estimule acciones
claras, a través de una plataforma programática y estratégica, a
efecto de desarrollar políticas de largo alcance que impulsen, la
investigación, el desarrollo y lo vinculen con la industria.

Expresó que las malas decisiones políticas se han encaminado a
mantener los aparatos estatales y las ventajas que esto le
significaba a ciertas organizaciones y grupos, mediante prebendas
de pagos y apoyos, “es decir, se privilegió el corporativismo y
el control político”.