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Urgen analistas voluntad de las autoridades para depurar gastos

Una vez que el presidente Enrique Peña anunció que no hay marcha atrás en el aumento al precio de las gasolinas, analistas económicos afirmaron que el Gobierno federal debe mandar una señal de prudencia en materia de gasto para ser coherente en su política pública, pues resulta lamentable que decide mantener la pesada carga fiscal a los combustibles y es adicto a endeudarse.

En este sentido, especialistas, como Raymundo Tenorio, director del Programa de Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, aseguró que la compleja situación por la que transitan las hoy en día finanzas públicas, es resultado principalmente del desordenado y excesivo gasto del Gobierno y su afán de sostenerlo a través de deuda.

Por ello, el economista dijo que ante la decisión del Gobierno de no revisar la fórmula para definir los costos de los combustibles, la autoridad debe mandar con urgencia una señal de prudencia y voluntad política para perfeccionar y depurar el gasto, sobre todo cuando los impuestos representan casi el 40 por ciento del costo total de los precios de la gasolina.

“El boquete fiscal no está provocado por la falta de ingresos, sino por el exceso de gasto, tenemos un Gobierno adicto al déficit fiscal, un Gobierno que no cumplió su promesa del primero de diciembre de 2012, en voz del presidente Peña Nieto, de déficit cero, entonces tenemos un Gobierno que a partir de la Reforma Fiscal se hizo adicto al déficit, entonces no tenemos un boquete derivado de falta de ingresos, sino de gasto”, comentó.

Al respecto, cabe mencionar que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (el concepto más amplio de deuda), habría representado al cierre de 2016, el 50.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), monto superior al 37.7 por ciento que se registró al término de 2013, último año de la pasada administración federal.

De esta manera, en lo que va este Gobierno, la deuda ha aumentado 12.8 puntos porcentuales del PIB.

Raymudo Tenorio, también director de la carrera de Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, recordó que en materia de egresos e ingresos quien tiene la última palabra es el Congreso de la Unión, por lo que también responsabilizó a los legisladores de haber aprobado un excesivo gasto para este 2017.

“¿Qué está ocurriendo en el caso de las gasolinas? Que el Congreso de la Unión, es decir, diputados y senadores, autorizaron ésto que estamos viviendo hoy, seguir tapándolo con un impuesto especial al consumo de hidrocarburos”, comentó.

Misma posición compartió Leticia Armenta, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, quien cuestionó el proceso legislativo, al aprobar un paquete económico en donde no se depuró el gasto público de manera profunda.

“A la Cámara de Diputados le faltó profundidad en su análisis, porque cuando ellos aprobaron la Ley de Ingresos, tenían que percibir justamente el efecto de lo que estaban aprobando, cuál es el impacto a la sociedad y cuál es el impacto hacia finanzas públicas y lo que ellos hicieron simplemente fue guiarse por esa promesa de superávit primario, restricción de gasto y con eso se contentaron, entonces yo creo que aquí hay más de un responsable”, comentó.