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BARACK OBAMA

El aún presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dio su último discurso en el McCormick Place de Chicago, luego de ocho años frente a la Casa Blanca.

Con un gran recibimiento y entre aplausos, Barack Obama subió al escenario, saludando a la audiencia y agradeciendo se pudieron escuchar sus primeras palabras “hola”, “que gusto estar en casa nuevamente”.

De inmediato indicó que las muestras de cariño que él y su familia han recibido los han conmovido demasiado, “Michelle y yo nos hemos conmovido mucho por los deseos que hemos recibido en las últimas semanas, pero esta noche a mi me toca dar las gracias”, indicó.

Aseguró que “las pláticas en salas, en escuelas, en granjas, en plantas, en fábricas, en comedores, les han servido para entenderlos más…yo me vine a Chicago a los 25 años, cuando aún yo trataba de entender quién era yo, y fue en estas calles, fue gracias a ustedes”.

Aclaró que luego de ocho años como presidente, su convicción siempre fue el demostrar que “todos habíamos sido creados iguales”.

“Nosotros, el pueblo, mediante la democracia podemos formar la unión”, indicó Obama.

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“Ustedes fueron el cambio”

También dispuso que si él hubiera dicho que iba a acabar o realizar todo lo que en este gobierno a logrado, como terminar con la mente maestra del 11 de septiembre o los beneficios en salud, tal vez muchos hubieran dicho que “estaba apuntando un poquito alto”, pero al final “ustedes fueron el cambio”, aseguró.

Aclaró que en este discurso se quería centrar en “el estado de nuestra democracia, en eso me quiero concentrar esta noche, porque la democracia no requiere uniformidad, requiere un sentido de solidaridad, porque estamos en esto juntos”, remarcó el presidente.

También destacó que esto es un referente para la creación de empleos y la protección del territorio, que finalmente determinará el futuro.

Transferencia del poder pacífica 

En cuanto a su transferencia del poder, dejó en claro que será pacífica,”depende de todos nosotros asegurarnos de que nuestro gobierno pueda ayudarnos a acometer los muchos desafíos que todavía enfrentamos”, subrayó.

“Ha sido el honor de toda mi vida ser su comandante en jefe y ustedes merecen toda mi gratitud”, destacó.

El racismo sigue vivo 

En cuanto al racismo dijo que seguía presente en EU y aún había mucho trabajo por hacer para eliminar los prejuicios contra las minorías y los inmigrantes:

“…después de mi elección, se habló mucho de un EU posracial. Esa visión, aunque bienintencionada, nunca fue realista. Porque la raza sigue siendo una fuerza potente y a menudo divisoria en nuestra sociedad”, aseguró el presidente.

También dijo que ante la situación se debe aprender a escuchar a los demás, “si estás cansado de discutir con extraños en Internet, trata de hablar con uno en la vida real. Si algo se necesita arreglar, ata tus zapatos y organízate. Si estas decepcionado de tus funcionarios electos, agarrar un portapapeles, obtén algunas firmas y correr por un cargo tú mismo. Aparece. Sumérgete. Persevera. A veces se gana, a veces se pierde”, destacó.

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“Michelle fuiste un modelo a seguir”

A su esposa e hijas también les dedicó unas palabras en agradecimiento por este tiempo junto a él:

Michelle, en estos últimos 25 años no sólo has sido mi esposa y madre de mis hijas, sino mi mejor amiga. Asumiste un rol que no pediste y lo hiciste con gracia, estilo y con buen humor. Hiciste que la Casa Blanca fuera un lugar que le perteneciera a todos, fuiste un modelo a seguir…a mis hijas, de lo que me siento más orgulloso es de ser su padre”, emotivo se expresó ante la audiencia.

Por su parte, al vicepresidente Joe Biden le agradeció por ser su mejor compañero de fórmula, “gane un hermano, tu amistad será una de las grandes alegrías de mi vida” destacó, también agradeció a su equipo y a todos los estadounidenses que estuvieron a su lado “por siempre estaré agradecido”, afirmó.

Y así fue su emotivo final: 

Mis compatriotas americanos, ha sido el honor de mi vida servirles. No voy a parar; de hecho, estaré allí con ustedes, como ciudadano, por todos mis días que quedan.

Por ahora, si eres joven o joven en el corazón, tengo una última petición para ti como presidente, la misma cosa que les pregunté cuando me arriesgué hace ocho años.

Les pido que crean. No en mi capacidad para lograr el cambio, sino en el suyo.

Les pido que se aferren a esa fe escrita en nuestros documentos fundacionales; esa idea susurrada por esclavos y abolicionistas; ese espíritu cantado por inmigrantes y aquellos que marcharon por la justicia. Ese credo reafirmado por los que plantaron banderas de campos extranjeros a la superficie de la luna, un credo en el centro de cada americano cuya historia aún no está escrita:

Sí podemos.

Sí lo hicimos.

Sí podemos.

Gracias. Dios los bendiga. Y que Dios siga bendiciendo a Estados Unidos de América.