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Charles Chaplin, el icono de la cultura del siglo XX

Existe en la Ciudad de México, como seguramente en otras grandes capitales del mundo, una estatua del fabuloso actor cómico Charles Chaplin. Ésta se encuentra ubicada en la confluencia del Circuito Interior y Congreso de la Unión, pero poca gente que transita por esa zona o vive por ahí sabe bien a bien de quién se trata.

Es que el artista británico falleció hace 40 años y hoy los públicos son diferentes. Las cosas cambian, los gustos y las culturas también. El gran Charlot dejó de existir el 25 de diciembre de 1977, sumiendo al mundo en una Navidad sin carcajadas.

-Oye, ¿quién es él?, le soltamos a Sonia Plancarte, una joven estudiante vecina de Charlot.

-No lo sé, respondió simplemente. Quizá un cantante de la antigüedad, intentó adivinar.

Y así por el estilo. El bombín y el bastón parecen no decir nada, mientras el pobre hombre permanece ahí, firme en su pedestal, mudo como en sus películas y muriéndose de frío. Sin embargo, es figura de culto para cinéfilos y realizadores del séptimo arte; materia obligada en las escuelas de cine.

Sir Charles Spencer Chaplin falleció a la edad de 88 años en su chalet de la localidad suiza de Corsier-sur-Vevey; la causa: hemorragia cerebral. Atrás dejaba una importante trayectoria artística que lo convirtió en la estrella más representativa del cine mudo, en un astro de la comicidad y el buen humor a través de sus películas como La quimera del oro (1925), Luces de la ciudad (1931), Tiempos modernos (1936) y El gran dictador (1940), siendo éstas las más destacadas.

¿QUIÉN ERA?

Hombre creativo ya desde la cuna, podría decirse, debutó cuando tenía cinco años supliendo nada menos que a su madre en un espectáculo. Su personaje de un vagabundo crítico de los tiempos que le tocó vivir, tuvo su primera aparición en 1914 en la cinta Ganándose el pan y durante ese mismo año realizó más de treinta cortos a la vez que comenzaba a desarrollar una intensa actividad artística que lo transformaría en el típico hombre-orquesta.

Así, su versatilidad le permitió abarcar diversas facetas. Fue actor, humorista, compositor, productor, guionista, director, escritor y editor de reconocido genio, que se mantiene activo de 1899 a 1976.

Aun cuando su grandeza artística era evidente, la Academia de Hollywood siempre le escamoteó el Oscar debido a su presunta simpatía política hacia el comunismo; sin embargo, en 1928 recibió una estatuilla honorífica por su película El circo y no fue sino hasta 1973 que, al fin, los académicos decidieron otorgarle un Oscar especial por su trayectoria, a la vez que un año más tarde le entregó el galardón por la banda sonora de Candilejas.

No obstante, su carrera estuvo signada por una buena cantidad de otros reconocimientos, incluida una candidatura al Premio Nobel de la Paz en 1972. Un detalle que lo relacionó  con México: Charlot reconoció a Cantinflas como uno de los mejores actores cómicos del mundo.

LA GENIALIDAD DEL CHICO

Nació el 16 de abril de 1889 en Londres, Inglaterra, siendo hijo de Charles Spencer Chaplin y Hanna Harriet Hill. Contrajo matrimonio en cuatro ocasiones:  primero con Lita Grey, de 1924 a 1927;  después con Mildred Harris, unión que duró de 1928 a 1930;  Paulette Goddard, de 1936 a 1942, y con Oona O’Neill, de 1943 a 1977, procreando un hijo con Mildred, dos con Grey y ocho con O´Neill.

Han trascurrido 40 años desde su muerte, pero Chaplin sigue existiendo a través de su obra, de su genio creador, de su notable capacidad para hacernos reír y divertir al mundo; aunque partió un frío día de Navidad, cuando se apagó la luz de su existencia.

Ciertamente héroe de la sátira política, como lo llamaron alguna vez en Argentina, sin duda Charles Chaplin es una de las figuras más importantes del siglo XX; Sir George Bernard Shaw lo definió como “el único genio de la industria del cine”, un asteroide lleva su nombre y en México existe una estatua suya donde, quienes lo reconocen, lo recuerdan con admiración y cariño.