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Dvicio enloquece a mexicanas

El grupo Dvicio regresó a la Ciudad de México para presentarse
en el Teatro Metropólitan, foro que convirtió en un
“manicomio” por la locura que generó su espectáculo ante más
de tres mil fans, quienes desde la primera canción no dejaron de
gritar, brincar, cantar y hasta llorar con los jóvenes
españoles.

El show 2017 de la llamada boy band ibérica integrada por
Andrés y Martín Ceballos, así como por Luis Gonzalvo, Nacho
Gotor y Alberto González, en esta ocasión se llama Casi humanos,
por ser el título de uno de los temas que forman parte de su
reciente álbum Qué tienes tú.

“No sé ni por dónde empezar -dijo el vocalista Andrés,
mientras las jovencitas gritaban de manera impresionante-, es la
tercera ocasión que venimos a México y no cabemos de emoción. Lo
único que les quiero decir es que esta noche deseamos que sea una
gran fiesta, porque gracias a ustedes, cinco amigos, cinco hermanos
estamos cumpliendo el sueño de cantar ante tanta gente
bella”.

Estas palabras volvieron a provocar la locura de las seguidoras,
quienes ya no se volvieron a sentar durante las casi dos horas que
duró la noche del miércoles el concierto y sobre todo, en ningún
momento dejaron de gritar y de demostrarles el cariño y
admiración que se les tiene, al grado que hasta un brasier les
arrojaron.

Los jóvenes madrileños, quienes no necesitaron de una enorme
producción para echarse desde el primer instante a sus fans a la
bolsa, realizaron un recorrido musical con los temas que los dieron
a conocer en México, iniciando con Qué tienes tú, Justo ahora,
El secreto, sin faltar las consentidas: 17 años, Halo, Se te
olvidó y Sácame de aquí.

Los gritos nunca cesaron y mucho menos el entusiasmo de los
europeos, al contrario, en cada tema las emociones subían y
cualquier palabra, frase o coqueteo del vocalista Andrés Ceballos
era premiado con gritos, porras, aplausos y silbidos.

Se les ocurrió subir a una chica del público y esto estuvo a
punto de convertirse en un caos, pues todas las chicas querían ser
las elegidas.

Finalmente, la seleccionada no lo podía creer, subió al
escenario para abrazar por un buen rato a su ídolo y éste le
pidió que dejara su celular para que disfrutara el momento, todo
esto mientras el griterío en la sala estaba al máximo.