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La importancia de llamarse Lupita en un país como México

Guadalupe es un nombre que se encuentra impregnado en el ADN del mexicano. Ya sea de manera religiosa, cultural o social. De alguna manera todos tenemos una historia o una relación con él. Para Paola Mingüer, Ana Cecilia Anzaldúa, Paola Gómez y María Chacón este es un nombre que cambió sus vidas a través del personaje homónimo que alternan las cuatro actrices en el musical de Mentiras, en el cual interpretan a una secretaria, quien es el detonador de todo un drama paródico sobre la infidelidad.

“Yo sí me llamo Lupita”, alza la mano Paola Migüer “Me llamo Paola Guadalupe, mi mamá me hundió”, dice antes de provocar la carcajada de sus compañeras.“El 12 de diciembre es el único día del año que sí le dedico un poco de tiempo a que me llamen así”, comenta la actriz un poco apenada. “Para las personas Guadalupe es de mucha fe, mi mamá por eso me puso así: como una promesa para que yo naciera bien. Es importante y bonito llamarme una vez al año Lupita”, comenta.

“Creo que llamarse Lupita tiene que ver con que todos queremos una mamá perfecta, de esas que cuidan y protegen. Creo que viene de ahí: necesitamos agarrarnos de algo. En tiempos complicados siempre es importante tener a alguien que te protege”, añade Paola Gómez, que lleva más de ocho años interpretando este personaje.

“Esta es una Lupita que se ha vuelto muy importante en México. Es un personaje que ha marcado diferencia y ha dejado una etapa en el teatro. Es un personaje que le da mucha alegría a los mexicanos y que la gente quiere venir a ver porque provoca  risa, ternura, la vivarrachez, que es muy propia de nosotros”, comenta María Chacón, que hace casi seis meses se integró al reparto.

“Es un nombre que se acerca mucho a la gente, que se vuelve familiar, cotidiano, que ya es de todos. En mi caso, Lupita me dejó hacer comedia. Me dio muchas enseñanzas, lecciones, disciplina, entrega y pasión…’Y dolores de espalda”, interrumpe Chacón a Ana Cecilia Anzaldúa. “Lupita es una forma, pero cada una le pone ojitos diferentes, sonrisas distintas, cada una le colorea con su personalidad”, añade la actriz.

Las cuatro coinciden en que el nombre de Lupita les ha dejado una marca indeleble, no solo profesional, sino también personalmente. “Lupita es esta Lupita, de hecho me felicitan más desde que hago Lupita que antes”, dice Mingüer.

“Siempre nos felicitan el día de las Lupitas… ¡y el día de las secretarias!”, recalca Anzaldúa. “Pues si hasta mi papá me llama así ‘¡Mi Lupita!”, y le digo ‘oye me llamo Paola Gómez’”, carcajean las cuatro.

Más allá del nombre, las cuatro actrices están de acuerdo en que ser una Lupita es sinónimo de “tradición, fe, de fuerza; es ese ser superior que te cuida. La Virgen Morena que te cuida, a la que le prometes cosas. Cada uno tiene su propia definición de lo que es ser una Lupita”.