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Medio siglo de provocar carcajadas

“Nunca fuimos ambiciosos y hemos visto con asombro que nuestra historia haya durado hasta ahora”, dijo Jorge Maronna delante de sus compañeros, los míticos Les Luthiers, que celebran su 50 aniversario con la gira ¡Chist!.

“Era imposible imaginar esta perspectiva tan hermosa cuando empezamos y ganábamos unos pesitos, suficientes para gastos menores”, añadió Maronna de aquellos años en los que él, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich siguieron a Gerardo Masana, fundador del grupo.

Carlos Núñez ha explicado que Masana tuvo entonces “un chispazo genial”, el de ejecutar piezas del repertorio clásico con “instrumentos informales”, fórmula que, por primera vez, se la aplicaron a “La pasión según san Mateo”, de Bach, pero con la letra de un prospecto de laxante y conformando una orquesta de serrucho, guitarra que se tocaba al revés y tubos de ensayo que se soplaban.

A esos se han ido sumando otros instrumentos, concebidos y fabricados por ellos, hasta llegar a 40 en este medio siglo, alguno de los cuales han sufrido modificaciones, como el campanófono flagelante, ”la diferencia es que ahora el flagelado es el público”. Al responder preguntas que no eludían el lugar común, como la que se interesa por la lozanía del grupo tras cincuenta años de actividad dijeron:

“Nadie se ha dado por aludido. ¿De qué lozanía hablamos? No hemos entendido…” -ha contestado Mundstock, quien, cuando han cesado las carcajadas, ha seguido casi en serio:

“Como grupo estamos muy orgullosos. Es por la alegría que nos da hacer esto y que haya tanta gente que nos ha seguido durante tantos años. Unas palabras a las que Maronna ha añadido una cita de Fellini: “Los payasos envejecen bien”.

Sobre cómo es la relación entre los miembros del grupo, después de tantos años, respondieron: “No nos hablamos, salvo en las ruedas de prensa”.

Una respuesta matizada por Carlos López: “Disfrutamos del aplauso y de la risa; y valoramos las aportaciones del otro, como si fuese un círculo virtuoso”.