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La Cueva, un retrato de vivir en guerra

  • Tania Aviles
  • Sábado 25 de enero de 2020
  • en Gossip

La cámara está estable y a lo lejos se observa que están bombardeando una ciudad, no hay más ruido que ese que atenta contra el lugar. La cámara comienza a bajar, se observan los escombros de una construcción. Sigue descendiendo hasta llegar abajo de la tierra y el espectador se encuentra seguro en un lugar al que las bombas no han alcanzado… aún.

Así da inició Feras Fayyad a su cinta titulada La cueva, uno de los cinco documentales nominados al Oscar este 2020 en donde se retrata la situación que padece Siria día a día desde la visión de Amani una joven doctora que está rompiendo los paradigmas sociales en su país.

Los constantes ataques a hospitales por parte del régimen de Siria, ha imposibilitado la existencia de estos espacios en la superficie de la tierra, es por eso que la película toma lugar en uno de los varios hospitales subterráneos que surgieron como consecuencia a dichos actos.

“Encontramos algo en esos hospitales que podría definir el futuro de la democracia en nuestro país, ahí las mujeres comienzan a liderar algunos sectores, y para las nuevas generaciones representa nuestro sueño, en esos hospitales no solamente se salvan vidas, sino que está pasando una revolución social muy importante”, explica en entrevista telefónica desde Alemania para El Sol de México el director de la cinta.

La protagonista del filme es Amani Ballour, una pediatra joven y de mente abierta que lidera uno de los hospitales subterráneos. “Como sirio que habla el idioma fue fácil convencerla de estar en el proyecto porque la doctora y yo tenemos la misma manera de pensar, tuvimos una conversación sobre salvar la vida de las personas que han sido atacadas y para mí es importante mandar este mensaje fuera de mi país usando la libertad de expresión”, explica Fayyad.

Amani cuestiona a Dios cuando pregunta “¿será que Dios está mirando esto?”, mientras salva la vida de un bebé, cuestiona la opresión a las mujeres cuando le ofrece trabajo a una y le responde que tendría que hablarlo con su marido para decidir, se defiende de quienes aseguran que las mujeres no deberían ser doctoras y su trabajo es apoyado y admirado por la gente con la que trabaja.

Pero al inicio del documental Amani no sabía que pronto todo giraría en torno a ella, “fue en el proceso del documental que me di cuenta de que ella era una mujer muy poderosa y fuerte, que tomaba decisiones para enfrentar el sistema patriarcal, pero también salvaba vidas y le daba más trato humano a ese hospital”, confiesa el director.

Además, esto se liga a la experiencia que el director sufrió años atrás, cuando fue privado de la libertad mientras llevaba a cabo el documental El último hombre en Aleppo. “Estaba intentando hacer un filme sobre las protestas civiles en siria cuando la gente tuvo la fuerza de salir a la calle en el 2011, tomé mi cámara y salí a filmar y después fui captado por el régimen sirio y torturado, en la prisión escuché y presencié la tortura hacia las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, eso fue para mí brutal, por eso decidí hacer algo para mostrar lo que estaba sucediendo ahí”

Desde entonces el director buscó la forma de dignificar la figura de las mujeres, “La Cueva es el resultado de eso, mi testimonio de la tortura a las mujeres y a su vez mi testimonio del poder de ellas. Amani es la primera doctora en la historia de Siria que maneja y dirige un hospital, nunca había sucedido algo así, por eso decidí que ella fuera el punto central del documental”, asegura el director.

Feras Fayyad ya ha estado nominado antes al Oscar, en el 2016 se convirtió en el primer director de origen sirio en recibir una postulación por su trabajo en El último hombre en Aleppo, sin embargo no se llevó el galardón y debido a los procesos migratorios, no pudo estar presente en la ceremonia de premiación.

Este año el director volvió a sufrir problemas para acceder a Estados Unidos por lo que no pudo asistir a recibir el premio a Mejor Guión por La Cueva, en los Premios Documentales de la Asociación Documental en Los Ángeles, sin embargo aún tiene fe en que este año pueda estar presente en la entrega número 92 del Oscar, por lo que sigue en trámites para obtener su visa.

“Para mí el Oscar no es un lugar para impulsar mi carrera, yo lo veo como un espacio en donde puedo platicar con la gente más poderosa de la industria y así poder inspirarlos a que hagan algo por mi país”, dice Fayyad consciente de que de ganar la estatuilla se convertirá en el primer sirio acreedor a este galardón.

Fayyad actualmente no reside en su país de origen “pero sicológica y mentalmente nunca deje Siria, porque lo que la gente va a ver en este documental sigue pasando, siguen bombardeando hospitales y la vida de las personas sigue estando en peligro, hice este documental desde mi corazón, para que la gente pueda ver lo que está sucediendo, nosotros no decidimos dejar nuestro país, hemos soñado un cambio para que sea un lugar bueno donde estar”, expresa.

“La política de Trump nos afecta día a día, igual que a los mexicanos y como artista y director vengo a Estados Unidos para contar las historias de mi gente, utilizando el derecho de la libertad de expresión para hacer que nos escuchen y hagan algo para detener la guerra en Siria, que detengan el genocidio, muchas personas en mi país son asesinadas todos los días y nadie lo está parando, se tiene que terminar eso”.