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Raymix, de la NASA a rey de la electrocumbia

El reconocido cantante y productor de electrocumbia no deja atrás sus raíces científicas al componer

Mónica Rubalcava | El sol de México

Edmundo Gómez Moreno está sentado en una sala de juntas esperando dar las entrevistas que tiene programadas, detrás de él hay unos premios que demuestran el éxito de su música en tan corto tiempo, y es preciso cuando da indicaciones sobre la temperatura del aire acondicionado, pues el calor de la ciudad es intenso.

“Súbelo a 17 y auméntale la potencia”, recomendación que retrata su otra personalidad, la del ingeniero que realizó proyectos para la NASA, pero su gorra y su playera delatan al músico de electrocumbia que ha revolucionado la música en los últimos años.

La primer pregunta que surge es ¿cómo un ingeniero aeronáutico se convirtió en un Rey de la electrocumbia? y sin embargo al conocer un poco la historia del músico ahora conocido como Raymix, la pregunta se invierte.

Raymix es oriundo de San José del Vidrio, un pequeño poblado en el Estado de México. Creció en una familia de músicos, su padre le enseñó a usar el teclado y a muy corta edad comenzó a componer sus propias canciones.

Pero el cantante encontró en la ingeniería otra de sus grandes pasiones. “La ciencia, me gusta mucho el espacio, los aviones” comenta y se describe a él mismo como “un nerd”, “cuando hice mi estancia en la NASA yo pensé que me iba a dedicar a la ingeniería”, expresa el ahora ganador de diversos premios como Billboard Latino o el ASCAP de composición.

Para el 2015 Raymix estaba componiendo el éxito que lo llevaría a la fama tres años después, “es la historia de una chica que conocí en Oaxaca, fue algo muy corto”.

El video que fue grabado con un celular y publicado en YouTube, nunca tuvo la intención de tomar la dimensión que más tarde alcanzaría. “Yo soñaba con 100 mil visitas, para mí era muchísimo”, ahora con más de 450 millones de vistas, el cantante afirma que “ahorita estoy totalmente enamorado y casado con el proyecto de Raymix, pero no dejo la parte de la ingeniería”.

Además de haber fungido como patrocinador de proyectos científicos, considera posible mezclar la sistematicidad de las ciencias en la realización de la música.

“La música al final es un producto, es como cuando vas a fabricar un satélite y haces diagramas de bloques, de planeación, una canción es un proyecto también, hay que hacer un diagrama de bloques para entender qué mensaje quiero dar, de qué forma, a qué mercado y a que publico va dirigido”.

Pero también existe una parte libre “cuando estoy haciendo la composición, ahí si cero sistema y técnica, es puro sentimiento, puro flotar, cuando estoy planeando, ahí si ocupo la ingeniería”, revela.

Sus letras buscan expresar un “mensaje de amor, de paz, de sentimientos para recordarle a la gente que no tenemos que hablar de materialismos ni de pretensiones o cosas obscenas para hacer buenas canciones”.

Ahora se confiesa “fiel a mis principios, me gusta la innovación y abrir caminos y creo que se está abriendo un camino muy importante en este género”.

Para mantener los pies en la tierra, ante la creciente fama, el mexiquense dice que “en la NASA conocí personas que hacen proyectos impresionantes, me di cuenta de su sencillez y si grandes genios son así, un artista debería serlo, además saber lo pequeños que somos en este universo es tremendo, y eso me recuerda que por muy famosos que seamos pues lo somos en este planetita, de aquí no salimos”.

Hoy estrena su EP Fake lover con seis canciones que describe como “toda una experiencia musical, producida y compuesta por mi”, y para finales de año le esperan unas colaboraciones con Becky G y Thalía, además tiene en mente a algunos artistas de regional mexicano con los que le gustaría trabajar.