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Se conmemora el 52 aniversario luctuoso del Rey del bolero ranchero, Javier Solís

  • Miércoles 18 de abril de 2018
  • en Gossip

A Javier Solís se le recuerda con admiración y cariño a través de sus discos y sus películas, la suya es una historia de éxito construida en poco más de 10 años de carrera artística.


Al igual que ocurre con Pedro Infante y Jorge Negrete, cada año en el aniversario de su fallecimiento hay canciones y plegarias sobre su tumba; flores y añoranza, así como una jarra con agua y hielos que forma parte de su leyenda. Hoy, no será la excepción.

Existen diversas versiones sobre su fallecimiento, entre ellas la sed que lo orilló a beber agua mientras convalecía de una intervención quirúrgica, y hubo incluso quien se atrevió a culpar al compositor Rafael Carrión de “provocarle la muerte” tras darle a grabar su canción
Amigo Organillero
.

“Quiero morir, no tengo ya aquel amor tan puro y santo”, dice en el estribillo y agrega: “En esta noche en que la muerte espero, sigue tocando, amigo organillero”. La grabación de esta melodía fue puesta a la venta con ojos despiadados de gran negocio mientras velaban el cadáver de Javier en una funeraria de la colonia San Rafael en la Ciudad de México. Las ventas, por supuesto, se dispararon de inmediato.

El diagnóstico oficial es que el cantante y actor dejó de existir a consecuencia de una fuerte infección en las vías biliares, lo cual le provocó un infarto al corazón; aunque también se especuló que había sido un coraje luego de presenciar en su lecho de enfermo una agria discusión entre sus dos mujeres: Socorro González y Blanca Estela Sainz, quienes presuntamente se disputaban el derecho de atenderlo en su cama de hospital. “¡No, por favor, no se disgusten!”, cuentan que exhortó a ambas.

Lo cierto es que el llamado Rey del bolero ranchero falleció la madrugada del 19 de abril de 1966, al momento de encontrarse en la cúspide de su carrera y al tiempo que su popularidad seguía creciendo, merced a sus éxitos tanto en los discos como en el cine.

De hecho, filmaba la película
Juan Pistolas
cuando recayó de un problema de cálculos biliares al levantar en pleno rodaje una pesada caja de rifles, lo que originó que se le regaran las piedras y fuera conducido al hospital a fin de someterlo a una urgente operación quirúrgica, misma de la que salió bien librado, pero “señora, no contábamos con el corazón”, le dijo el doctor Zubiría a Blanca Estela Sainz.

Desde luego, como suele ocurrir en estos casos, las grabaciones de Solís incrementaron sus ventas en el mercado de manera espectacular y el pueblo con su veneración coadyuvó a consolidar su status de gran ídolo, integrando con él, Infante y Negrete la trilogía de grandes estrellas de la música y el cine mexicanos, que se fueron de esta vida dejando para la posteridad un legado artístico de relumbrón.

Hoy, no faltará la jarra con agua en su tumba del panteón Jardín, ni el cantor que le dedique Amigo Organillero.