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Conozca a los increíbles personajes del Museo de Cera en La Villa



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on la presentación de las figuras de los papas Francisco y Benedicto XVI, el Museo de Figuras de Cera de La Villa reabrió este mes sus puertas con su carta de presentación de una escultura de Cantinflas; luego que desde el 16 de octubre fue cerrado al público para dar mantenimiento a sus instalaciones.

La familia Neira encabezada por don Adolfo decidió bajar las cortinas por cinco meses para hacer tareas de conservación. “El Chavo del ocho” y Rocío Durcal son algunas de los personajes que pronto se presentarán en el museo, pero su escultor, Daniel Neira, rechazó tajantemente que alguna vez se exhiba una estatua de cera del conocido narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán, pues no se quiere hacer apología del delito.

El museo, ubicado en Calzada de los Misterios número 880, a un costado de la Basílica de Guadalupe, es famoso por exhibir esculturas de ídolos musicales como Pedro Infante, en su caracterización de Tizoc; Jorge Negrete El Charro Cantor; el pistolero Jesse James, y de héroes, por ejemplo, Venustiano Carranza, Benito Juárez y Francisco I. Madero, entre otros, sin que fale La Morenita del Tepeyac.

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FUNDADORA

En entrevista con El Sol de México, Armando Neira informó que Dilea Castillo fue la fundadora de ese recinto, que junto con otro que estaba en la calle de Argentina, número 21, Centro Histórico, fueron las dos únicas salas en su tipo que hubo por mucho tiempo en la Ciudad de México, es más, aseguró, de América Latina y Estados Unidos, hasta que en 1979 abrió sus puertas un centro similar en la colonia Juárez.

Reconoció que el museo fue un gran negocio en la década de los ochenta, cuando siempre estaba lleno, pero vino la crisis de 1994 y empezó a declinar la afluencia de visitantes, hubo que despedir a empleados y solamente la familia Neira se quedó a cargo del negocio.

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RETOQUE

La colección de figuras suma a 75 personajes, de los cuales la más longeva es La Virgen de Guadalupe, imagen que fue esculpida hace más de 40 años y es retocada continuamente, al igual que las otras esculturas, con pintura al oleo, ya que el polvo se les acumula en las partes descubiertas y en las ojeras, por lo que deben ser limpiadas con mucho detalle porque eso también las daña. Cuando llega el momento se tiene que retocar y remozar la figura.