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HISTORIAS EN EL METRO : Caricaturistas

Las ilustraciones, letreros y fotografías ocupan una buena parte de pasillos, techos y rincones en la estación Zapata

Pasa desapercibido para casi todos los miles de usuarios que utilizan la estación, pero en la entrada hay un letrero que señala: El espacio más grande de caricatura a nivel mundial.

Las ilustraciones, letreros y fotografías ocupan una buena parte de pasillos, techos y rincones en la estación Zapata. Como es la confluencia entre las líneas 3 y 12, hay miles o tal vez millones de personas que circulan diario por ahí y no tienen tiempo de admirar. Nadie se detiene a observar. Todos van de un lado a otro, bajan y suben escaleras, salen y entran. Pasé por ahí el jueves pasado en la noche.

Fue en una hora problemática. Pese al cúmulo de gente, como tenía tiempo, me dediqué a recorrer y a admirar el trabajo de decenas de caricaturistas, plasmado ahí. Caminé entre el río humano. Me detuve a ver las estampas mientras muchas personas me volteaban a ver extrañados. Un señor de chamarra y una gorra de Las Vegas me dijo: oiga, algo deben hacer para desahogar las estaciones ¡Ya no cabemos! Le prometo que se va a resolver, le contesté con autoridad. Pensó que era empleado ¿Para qué lo desmiento? Otro más, de traje y con cara de fastidio, me reclamó porque estorbaba su paso: la hubiera citado en otro lugar menos conflictivo. Le puse cara de sufrido, pero luego me ganó la risa.

En medio de la marabunta, vi a una chica que estaba recargada en una pared, en una ilustración de Rius, hablando por celular tranquilamente, mientras la gente pasaba junto a ella en su tránsito veloz. No soy el único que estorba. Son sensacionales los cientos de cartones que se presentan en el lugar, de reconocidos caricaturistas: Sixto Valencia, con su Memín Pingüín; Gabriel Vargas y su Familia Burrón; Rius con sus Supermachos; Magú, Éctor, Mateo, Matvei, Heras, Ramón Quesada, Maral, La Ranita Freyre, Raúl Moysén, Jorge Carreño, Cintia Bolio, Trizas, Helio Flores, Abel Quezada y muchos más.

Hay un espacio muy especial para José Guadalupe Posada, con sus ilustraciones sobre la muerte. Por cierto, hay una frase de este ilustrador mexicano que recuerdo siempre por muchas razones: La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera. En un pequeño espacio de los pasillos de la estación, que pasa muy desapercibido, hay una sala de consulta y de venta de libros, revistas, comics y otras chucherías. Ahí vas a encontrar las revistas Los Chamucos, Los Supermachos, cuentos de Mafalda del genial Quino, El Machismo de las mujeres de Kemchs; un libro de cartones del inolvidable y recién fallecido Rogelio Naranjo, llamado paradójicamente Me van a extrañar, Hitler para masoquistas de Rius; los comics mexicanos Patote y Los Ganchos y El Evenflo ¿Han oído de ellos? La verdad yo no los conocía.

Salí de ese rincón una hora después y nuevamente me enfrenté con la multitud. Encontré un conocido ¿Qué haces por acá? Me preguntó. Aquí perdiendo el tiempo, le contesté.