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Entre deficiencias y falta de mantenimiento, el Metro cumple 48 años

En el marco de la celebración de su 48 Aniversario, el Sistema Transporte Colectivo (STC) Metro cuenta con metas a cumplir, tales como la adquisición de 67 trenes nuevos que serán puestos en circulación en las Lineas 1 y 12; la sustitución de escaleras eléctricas por nuevas en Líneas 1, 2 y 3, para que su servicio pueda optimizarse, pues actualmente una de las principales quejas de los usuarios es la capacidad rápida en sus traslados.

También tiene pendiente la renovación completa de las estaciones de la L1, que concluirá en julio de 2018, y donde se han presentado avances en Merced, Pino Suarez y Salto del Agua, entre otras.

Además de la compra de ventiladores para vagones y compresores para mejorar el sistema de frenado de los trene y la reparación de 105 trenes que están fuera de servicio.

Otro punto es la mejora en la calidad, abastecimiento y ahorro de energía eléctrica. La implementación de seis mil cámaras de vigilancia y el proyecto para equipar las estaciones con internet gratuito, de acuerdo con datos del propio STC.

Pese a sus fallas, actualmente, el Metro es considerado uno de los diez mejores del mundo; por el esfuerzo constante de miles de técnicos y profesionales, que están a cargo de un programa de rehabilitación integral, para las unidades que siguen en operación a lo largo de 25 años de servicio y un aproximado de 14 millones de kilómetros recorridos.

Existen dos talleres de mantenimiento mayor, donde los convoyes son puestos a pruebas y rehabilitados. En los talleres reparan 333 vagones al año; en un conjunto de 20 áreas de trabajo, más de 200 ingenieros, electricistas, carpinteros y mecánicos, realizan un amplio y metódico  proceso de rehabilitación físico, hidráulico y mecánico.

Antonio Porcayo Santos, coordinador de Rehabilitación, declara que los trenes acceden al taller a través de vías alternas en medio de las estaciones. Y después de una revisión general, desarman los vagones para darles mantenimiento. En otra parte del taller, decenas de hombres desmontan las partes mecánicas que conforman los “buggies” o carretillas, que es la estructura que soporta todo el peso del vagón y se montan los motores eléctricos y los diferenciales.

Antes de colocar un tren al servicio del público, dentro del taller, se realizan múltiples simulaciones estáticas y dinámicas para tener un control preciso de los componentes colocados. Terminado esta etapa, realizan pruebas de asentamiento en la Línea 5 de Pantitlán a Politécnico en hora valle y en condiciones exactas a los demás trenes.