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No todo son ataques. Candidatos a gobernar la CDMX se reúnen en comida especial

Cuatro de los siete aspirantes a gobernar la Ciudad de México se volvieron a ver las caras, y no fue para atacarse entre sí, como en los debates, entrevistas o mítines, sino para compartir, muy sonrientes, el pan y la sal.

El artífice de la reunión fue el candidato humanista, Marco Rascón, quien desde el segundo debate chilango -celebrado el 16 de mayo- lanzó la convocatoria a sus oponentes.

Quienes le tomaron la palabra fueron Alejandra Barrales (PRD); Purificación Carpinteyro (Nueva Alianza) y la independiente Lorena Osornio. Mariana Boy (PVEM) confirmó su asistencia, pero la canceló de última hora “por una reunión del partido”.

El objetivo: lanzar el mensaje a la ciudadanía de que no todo en la campaña electoral son los ataques y el fuego cruzado. La sede del encuentro fue el famoso Salón Los Ángeles -quien no conoce Los Ángeles no conoce México, presume el lugar- en la colonia Guerrero.

El menú, preparado por los chefs Mohamed Mazeh y Alfonso Coronado, se conformó por tamales oaxaqueños, pescadillitas y flautas, como primer tiempo. Chamorro de cerdo, ensalada de nopales y frijoles con maíz cacahuazintle, de segundo tiempo y natilla, arroz con leche y café de la olla como postre.

Aunque la reunión tuviera cara de un ‘Tucosh’ (Todos Unidos Contra Sheinbaum) -bloque que por segunda vez en la campaña Mikel Arriola insistió en conformar- los aspirantes negaron que así fuera y subrayaron que la intención era estrechar lazos.

Sin embargo, el salón Los Ángeles sirvió de escenario para fijar posturas: Barrales dio el sí, si es ella quien abandere el bloque anti Sheinbaum; Carpinteyro también dio el visto bueno.

El anfitrión de la comida se negó a participar, “yo no quiero que pierda nadie, quiero que gane la ciudad”, dijo Rascón; Boy, en una entrevista en Azcapotzalco y Osornio desde el Centro Histórico, también lanzaron el no.

Mientras sonaba la famosa canción de Chava Flores,

Sábado Distrito Federal

-interpretada por el grupo Los Rivera-, Rascón y sus invitados departieron entre el asedio de la prensa, caballitos de tequila y botellas de cerveza.