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Al cajón del olvido, aquellos años de la poderosa CTM, celebra 81 años

  • Jueves 23 de febrero de 2017
  • en México

Segunda y última parte
En medio de la desinformación y una permanente y soterrada disputa por el poder interno, y la aspiración a una sucesión adelantada, así como sin cumplir a cabalidad sus postulados en defensa de la clase trabajadora, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) llega a su aniversario 81, donde su secretario general, Carlos Aceves del Olmo, aprovechará también el Congreso Nacional del Sindicato Azucarero, para “estrenarse” como presidente de un decrepito y calamitoso Congreso del Trabajo (CT).

Con el fin de ahorrar recursos, el enfermo dirigente cetemista, antiestatutariamente envió la convocatoria al XVIII Congreso Nacional de la central el pasado 5 de febrero, para juntarla con la celebración -en la Plaza de la República- del Centenario de la Constitución, pero la intención abortó. “No se hizo nada, ante el rechazo a degradar nuestro máximo evento, a un acto callejero”, reconocieron dirigentes del CEN de la Confederación.

Ahora, este jueves y viernes, sin mediar convocatoria -admitió su secretario de Comunicación Social, Patricio Flores-, paralelamente al Congreso de los trabajadores azucareros, se llevará a cabo s u Asamblea Nacional para conmemorar el 81 aniversario de esta central obrera. Aseguró que “los trabajos estarán presididos por el secretario general y presidente del Congreso del Trabajo, Carlos Aceves del Olmo, y se espera la asistencia de autoridades federales”.

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El atraso y extravío es tal en la CTM, que aun cuando ya se está en la conmemoración del 81 Aniversario de la fundación de la central, su Secretaría de Comunicación envió una invitación a medios, a un evento previo, bajo los siguientes términos: “La Confederación de Trabajadores de México que preside don Carlos Aceves del Olmo, tiene el honor de invitarlo a la Ceremonia de Presentación del Billete Conmemorativo por los 80 (sic) años de la Confederación de Trabajadores de México….”.

Durante el maximato de Fidel Velázquez, las Asambleas del Consejo Nacional de la Confederación duraban cuatro días con todas las estructuras cetemistas del país reunidos. En principio, el magno evento se realizaba cada tres meses, después cada seis, hasta que llegó Leonardo Rodríguez Alcaine, para imponer su realización anual, pese al rechazo generalizado de sus compañeros.

Durante los Consejos nacionales verdaderos, se presentaban cientos de ponencias de trabajadores y organizaciones políticas; se montaban mesas de comisiones de trabajo por cuatro días. Ahora solo vienen los que pueden, los secretarios generales, delegados y dirigentes de las federaciones regionales. Los secretarios generales viajan en avión, los trabajadores en camiones. Sale muy caro traer a la gente, dice lacónico uno de los pocos fidelistas que quedan en la CTM de hoy.

 
EN EL “LIMBO” EL CONSEJO NACIONAL CETEMISTA

De acuerdo a la tradición en extinción, durante los Consejos nacionales, la primera plenaria se desarrollaba en privado, en el Salón “Lombardo Toledano”, en el segundo piso de la CTM, y la segunda Asamblea, en el Auditorio “Fernando Amilpa”. Hasta el año 2000 habían acudido todos los presidentes de México, pero paulatinamente se fueron alejando, ante el rechazo manifiesto de los trabajadores en dichos eventos.

El expresidente Vicente Fox, después de su segundo año de Gobierno no volvió a acudir, frente a las rechiflas que le propinaban las bases en los Consejos nacionales. Incluso al propio Carlos Aceves se le quitaron las ganas de llevarlo, luego de que durante el Congreso de los trabajadores de la Petroquímica recibiera sonora rechifla al anunciar que invitaría al titular del Ejecutivo Federal para celebrar el 80 Aniversario de la CTM. La propuesta no prosperó.

En el Artículo 15 de los Estatutos de la Confederación, se establece que los organismos que constituyen el gobierno de la CTM son: “El Congreso Nacional, como organismo supremo, y en su ausencia, la soberanía de la Confederación radicará en el Comité Nacional”.

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Dentro del Capítulo IV, Artículo 16, se precisa que en el Congreso Nacional “radica la soberanía y le corresponde modificar la Constitución, elegir a los funcionarios sindicales y dictar normas de conducta que obligan a todos los miembros de la CTM por igual”.

Se subraya que el Congreso se reunirá ordinariamente cada seis años y extraordinariamente, cuando lo requiera el Comité Nacional. Se destaca que la Convocatoria deberá ser aprobada por el Consejo Nacional y expedida conanticipación por el Comité Nacional de la Confederación.

 
DISPUTAS, AGRAVIOS Y CORRUPCIÓN

En la lucha por alcanzar el poder en la Confederación de Trabajadores de México, también se menciona al secretario general sustituto, Ismael Flores Cantú, cuestionado dirigente de la Federación cetemista en Nuevo León, y al secretario de Bienestar Social del CEN, Abelardo Carrillo Zavala, quien cobra en la CTM y en el Infonavit.

A estas disputas se suma el clima de agravios y corrupción que han continuado durante la gestión de Carlos Aceves del Olmo, comenzando con los “entres” mensuales y anuales de federaciones y sindicatos a la dirigencia nacional, y que van de los 30 mil pesos mensuales hasta los 400 mil anuales.

El dirigente de un sindicato pequeño confirmó a este diario que el pasado fin de año le tocó “entrarle” con 200 mil pesos, y en la misma central obrera se comenta que la dirigencia del sindicato de trabajadores harineros “apoya” hasta con 300 mil pesos mensuales a la Confederación.

De la misma forma, los cetemistas no han visto con buenos ojos la creación de un “Fideicomiso para Ayuda del Niño Desamparado”, bajo la responsabilidad de un familiar de Carlos Aceves del Olmo, quien en reunión privada con dirigentes de los sindicatos de industria y secretarios generales les pidió colaborar con aportaciones de 30 mil, 40 mil y hasta 50 mil pesos, para la integración del fondo.

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También aseguran que a diferencia de Fidel Velázquez, que nunca metió a ninguno de sus hijos a trabajar en el Gobierno, el actual secretario general cetemista tiene a otras dos hijas cobrando en el Infonavit en plazas gerenciales.

Buscado a través de su Secretaría de Comunicación, desde hace meses, para una entrevista periodística y hablar de su programa de Gobierno, así como aclarar estas versiones, Aceves del Olmo no ha dado respuesta a la solicitud.

Asimismo, se han registrado varios desencuentros entre dirigentes cetemista, desde la llegada de Carlos Aceves, como es el caso de los hijos de Joaquín Gamboa Pascoe, quienes incluso ya no van a sus oficinas de la central.

Lo mismo aconteció con la sustitución de José Ramírez Gamero, al negarle la posibilidad de regresar a la Secretaría de Educación y sustituirlo en la cartera del CEN por Luis Echeverría Navarro. La misma suerte corrió Luis Carazo, a quien Carlos removió de la vicepresidencia del Congreso del Trabajo y el exoficial mayor de la Confederación, estrecho colaborador de Armando Neyra, Benjamín Rodríguez, entre otros.

 
¿Y LA DEFENSA DE LOS TRABAJADORES?

En medio de este clima y aduciendo una embestida contra la “unidad” y logros históricos, la CTM llega a sus primeros 81 años de vida, con varias asignaturas pendientes, en su “lucha” por la defensa de los trabajadores.

Contrario a los lujos con que vive la inmensa mayoría de dirigentes cetemistas, sus documentos básicos definen a la Confederación como “nacional proletaria, autónoma, de carácter político, social, integrada por hombres y mujeres que pertenecen a las clases trabajadora, campesina y grupos sociales marginados…”.

En su documento constitutivo, la CTM se define como una organización revolucionaria nacionalista, y mayoritaria en permanente lucha por la defensa de los trabajadores y clases proletarias contra la iniquidad social y la promoción de un salario remunerador.

Sin embargo, de acuerdo a analistas, el deterioro del poder adquisitivo en México, que en dos décadas ha caído 30 por ciento, contribuye a que la economía sea incapaz de despegar, pues la debilidad del mercado interno persiste. Más aun, investigaciones de la Universidad Obrera sostienen que la pérdida salarial alcanza proporciones de hasta el 200 por ciento.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) sostiene que el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza con Intervalos de salarios se ha incrementado, por lo que cerca de la mitad de la población carece de posibilidades para acceder a la canasta básica.

“El que exista poco crecimiento económico también implica que no haya generación de empleos suficientes ni que haya presiones para contratar más personal y pagar más”, dijo en una entrevista el director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), José Luis de la Cruz.

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Para los críticos del sindicalismo oficial, en la última dirigencia cetemista ha aumentado el sometimiento o servilismo al Gobierno, diciendo a todo que sí en materia de políticas laborales, como son las negociaciones que ya analiza desde el año pasado para afectar el sistema de pensiones, las reformas estructurales, pese a que análisis de la misma central obrera, hablan de “escepticismo y reserva”.

Aun así, la CTM llega a su 81 aniversario sin ningún cambio de fondo o trascendencia en su política en defensa de los intereses de trabajadores, y para los analistas, cada  vez se observa más sumisa al Gobierno y no solo mantiene sus antiguos vicios, sino los ha profundizado. “Lo que se hizo en 80 años, unidad, con creación de instituciones sociales y nacionales, ahora se ve en grave estado de vulnerabilidad y riesgo”, advierten.

La dirigencia actual de la máxima central obrera del país, “se ve lejos de aquellos líderes que dieron nombre y fuerza a la Central. De aquel Vicente Lombardo Toledano que la creó bajo los principios socialistas; de aquellos cinco lobitos que lo derrocaron en 1941 (Fidel Velázquez, Fernando Amilpa, Jesús Yuren, Alfonso Sánchez Madariaga y Luis Quintero).