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Colosio, 24 años después de su homicidio

  • Viernes 23 de marzo de 2018
  • en México

Se despertó en una habitación del hotel "El Ejecutivo". Decidió vestirse para ir a correr. Llamó a un ayudante. Echó a correr por las calles de Culiacán. Comenzaba a vivir su último día. Mientras trotaba recapituló. Viajaría a La Paz, Baja California Sur. Y de ahí a Tijuana. Después del mitin principal -en Lomas Taurinas- se reuniría con Diana Laura, su esposa. Juntos cenarían con profesores. Y matrimonios…

Antes de llegar a La Paz, un grupo de transportistas detuvo su autobús. Altaneros alegaban; exigían. Tuvo que alzar la voz. Tranquilizarlos. Imponerse. Y luego Luis Donaldo Colosio Murrieta se encerró con un numeroso grupo de mujeres. Lo dejaron cubierto de mil tonos de lápiz labial. Y cargado de estampitas y bendiciones. Así la emprendió a Tijuana.

Larga espera. Ramiro Pineda tranquilizaba reporteros: "Ya no debe tardar". Informadores que se impacientaban. "Queremos ir al "shopping" a San Diego, Ramiro. Estamos perdiendo horas fayuca", bromeaban

Hombres de negro exhibían pancartas: COR. Óvalos de cartulina blanca. Caracteres negros. Rodearon al candidato apenas lo reconocieron.

Ramiro Pineda subió a los reporteros a una flamante camioneta blanca. Se antojaba enorme. Desde su lugar observó la marcha del candidato. "Le están pegando muy duro a mi jefe. Como que lo zarandean", relató. Ya con los reporteros a bordo el conductor imprimió gran velocidad al transporte. Carrera vertiginosa. Como si urgiera recuperar el tiempo perdido. Reporteros en tensión. Hasta Lomas Taurinas.

Lugar de malvados. Sitio maloliente. Surcado por arroyos de inmundicia. Tablones podridos -verdosos- eran puente. Entorno desolador. Mugre, miseria, riesgo en cada recodo de miles de sendas de extravío. Cuesta arriba. Entre pedruzcos, trozos de madera, restos de llantas. Cascotes para medio rellenar senderos. Descuido, suciedad. Asiento de desechos. Por ahí subió Luis Donaldo Colosio. Hasta la plataforma desde la que distinguió a Talina Fernández. La reconoció. Se inclinó a saludarla. Talina le gritó:

"¡Quiero un novio como tú…!

"¿Qué?- replicó él.. Y aguzó el oído.

Gritos. Y porras. Y el gentío. Y el sol vespertino intenso. Caía sobre el lado derecho del rostro del candidato que ya comenzaba a decir:

"¡Amigas y amigos de Lomas Taurinas…


Ayer a las 16:30 apresurados comensales abandonaban el restaurante "El Toro". De la esquina de Niños Héroes y Misión de Dolores se distribuían en camionetas -guayines, suburbanes- y automóviles.

"¡Vamos al mausoleo…Y al rato a la Catedral…

Luis Donaldo Colosio Riojas se les anticipó. Casi cuatro horas antes de las severas ceremonias decidió:

"Voy al mausoleo. Iré a la cripta de mis padres. Y visitaré la tumba de mis abuelos".

Alfonso Durazo. Miguel Lerma Candelaria. Florentino Valencia -cuñado de Durazo- y este reportero pasaron por la calle principal.

"Por aquí estuvo la oficina de mi abuelo. Con sus archiveros verdes. Amueblada a lo "ochentero"- definió.

Años atrás Don Luis Colosio Fernández contó a este reportero:

"Desde la hora y punto en que supe que mi hijo había sido herido, mi vida se convirtió en un vendaval…

A fines del año 2000, en la sala de su casa de la Calle Padre Kino, frente a los hermanos Luis Francisco y Daniel Trelles Iruretagoyena el buen padre se rebelaba:

"He ido a pedir justicia. Recibí indiferencia. Y probé hasta la ingratitud de quien alguna vez se dijo amigo de mi hijo y hasta me dijo zalamaero: "Don Luis, usté es mi apá. Usté es mi apá. Y tomó la costumbre de besarme la mano. Ya ni me recibe. Ya ni me da la cara".

Ayer Luis Donaldo Colosio Riojas -"Licenciado en Derecho por el Tec de Monterrey"- viajó desde Ciudad Obregón a Hermosillo. Y por carretera a Magdalena de Kino.

En el mausoleo camina entre cipreses. Sol intenso hace sudar. El abogado Colosio Riojas traza su ruta. Las esculturas de una pareja -hombre y mujer- ocupan el centro. En los muros del pentágono:

"Pertenezco a una cultura del esfuerzo y no del privilegio

"Veo un México con Hambre y Sed de Justicia..,

"La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es la certeza del futuro…

Sentencias que provocan escalofríos. Muros cuidadosamente blanqueados parecen refulgir . Beatriz Valdéz -De la Fundación Colosio de Magdalena de Kino- fotografía ofrendas florales. Guillermo Hopkins G. y familia. Familia Pavlovich Arellano. Alfonso Durazo. Miguel Lerma. Enrique Ochoa Reza. Gobierno de Sonora. Claudia Pavlovich…

"Antes había más. Venían más"- reflexiona Beatriz Valdéz.

Guillermo Hopkins, Adalberto Villaescusa, Cecilia Fontes…

"Hace años acaricié la idea de ser diplomático. De, en algún momento de mi vida representar a México en la Organización de las Naciones Unidas"- confía Luis Donaldo Colosio Riojas.

Hace 24 años mataron a Luis Donaldo Colosio Murrieta. Entonces el camposanto por el que corre el arroyo del Sasabe se llenó de una muchedumbre llorosa y enlutada. El Obispo Carlos Quintero Arce ofició la conmovedora ceremonia. Tere Ríos -la discreta secretaria de Colosio- siguió el oficio fúnebre desde la cercana plaza.

Ya tarde llegó al cementerio el Presidente Carlos Salinas de Gortari. Luego se encerró en la casa familiar. A decir penas.

Pues ya íbamos de bajada, ya salíamos de Lomas Taurinas cuando Estelita Vaylón gritó:

"Le pegaron.., Le pegaron…

"Pensé -contó más tarde el médico Misael Uribe- que le habrían dado un garrotazo. Una pedrada. Corrí. Subí la cuesta. Quise alzarlo por la cabeza. ¡Y ya casi no había cabeza!"

En la ambulancia -cuyas portezuelas estaban manchadas de sangre – un general y varios coroneles le rogaban:

"¡No se nos muera, jefe… Aguante. No se nos muera jefe…

Comensales que dejaban "El Toro". Y se iban a la Catedral de Magdalena a recordar a Colosio.

Ayer. 24 años después.