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De los extranjeros deportables, 96 % son mexicanos: Cesop

  • Viernes 27 de enero de 2017
  • en México

  • Residentes y nacionalizados en EU suman 12 millones, revela

Primera de Dos Partes

La acusación contra los migrantes mexicanos como “criminales” en Estados Unidos (hoy repetida por su presidente Donald Trump) ha sido un hecho desde hace una década, aunque las estadísticas del Departamento de Seguridad Interna y de la Oficina de Prisiones “hacen observable cómo las deportaciones y la criminalización de los mexicanos es mayor que al del resto de personas que cruza las fronteras estadunidenses o que vive en el territorio de ese país”.

De los dichos han pasado a los hechos y, por ejemplo, en 2014 fue registrado que dos tercios de los eventos formales de deportación correspondieron a mexicanos, de los cuales siete de cada diez se clasificaron por actos criminales.

El planteamiento proviene del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, de la Cámara de Diputados, en un trabajo de Rafael López Vega, apenas dado a conocer en la Carpeta Informativa número 62, de enero, con el título “Indicadores Sobre Migración Internacional de México”.

En la investigación se plantea, además, que en el año 2000 el volumen de mexicanos admitidos como inmigrantes en Estados Unidos fue de 173,919 personas, 20.5 por ciento del total en ese año; en el mismo sentido 175 mil 098 personas nacidas en México fueron naturalizadas estadounidenses; mientras que los mexicanos identificados como deportables representan 96 por ciento del total de extranjeros bajo esa característica y 99 por ciento habrían ingresado a Estados Unidos sin autorización.

Explica que “del total de eventos formales de deportación en ese año (184 mil 775 eventos), 81 por ciento corresponde a mexicanos, de los cuales alrededor de cuatro de cada diez se clasificaron debidos a actos criminales, de acuerdo a las leyes de la Unión Americana”.

Casi una década y media después, en 2014, -precisa el investigador- el número de mexicanos admitidos como residentes permanentes legales fue de 134 mil personas, 13.2 por ciento del total de personas que obtuvieron su residencia ese año. El número de mexicanos a los que les fue concedida la naturalización sumaron poco menos de 95 mil personas, o 14.5 por ciento del total de naturalizaciones en ese año, participación relativa similar a la de mediados de los años noventa. Y en relación a las deportaciones, ocurrió lo ya señalado en cuanto a las detenciones y devoluciones.

Sobre los residentes en aquel país, López Vega advierte“la ausencia, de una evaluación de la calidad de las estimaciones de las encuestas estadunidenses en relación con otro tipo de fuentes de información (como las estadísticas de nacimientos, el registro de pago de impuestos, estadísticas escolares) origina la necesidad de desarrollar procedimientos alternativos a las estimaciones convencionales. Tarea aún pendiente en ambos países”.

Sin embargo, presenta información en torno a las proyecciones de población estadunidense, el total de hispanos estimados en las encuestas estadunidenses y la proporción que representa la población nacida en México respecto a la población hispana en relación con el lugar de nacimiento.

“El resultado encontrado, aunque no es contundente, permite observar que existe cierta regularidad en las proporciones estimadas. Para 2000-2008 y 2009-2015, es claro como los porcentajes de población nacida en México respecto al total de hispanos se mantiene en alrededor de 26 y 22 por ciento, respectivamente. Si bien en 2008 y 2009, la Oficina del Censo Estadunidense reformuló sus hipótesis de migración internacional, se observa que la estabilidad de la estimación del volumen de mexicanos residentes en dicho país se sitúa en alrededor de 12 millones y en menos del 4 por ciento de la población total en dicho país”, dice.

DE 2014 HASTA EL AÑO 2060

Especialista en prospectiva demográfica, migración internacional y explotación de bases de datos de usos múltiples Rafael López Vega, del CESOP, habla en su estudio de las proyecciones de población estadunidense de 2014-2060. Estas, expone,“no inscriben una previsión de corto plazo que modifique esto de forma sustantiva”.

Lo fundamenta, el explicar que la composición y estructura demográfica de la población mexicana residente en Estados Unidos informa de su carácter preferentemente laboral (edad mediana entre 32 y 41 años para el volumen total, y de 23 a 31 años para el flujo anual, en el periodo 2000-2015), y los cambios en su distribución geográfica, perceptibles a través de su volumen total y de sus flujos anuales, dan cuenta de la relevancia que los inmigrantes mexicanos tienen en la economía de múltiples Estados de la Unión Americana.

“Sin embargo, la migración interna de los mexicanos en territorio estadunidense apenas inicia a ser explorada, el porcentaje de este tipo de migrantes disminuyó de 18.6 a 10.5 entre 2000 y 2015”, aclara.

A su juicio,“habrá que esperar a la factibilidad de la nueva política migratoria que se anuncia estará centrada en las deportaciones, y que seguramente se complementará con la estrategia, que lleva más de dos décadas de vigilancia, control, aprehensiones y deportaciones desplegada por los distintos gobiernos estadunidenses a lo largo de su frontera con México y dentro de su propio territorio”.

Ciertamente, como lo dice al principio de su trabajo: “Las estimaciones estadísticas del volumen de población mexicana en Estados Unidos muestran un viraje muy importante en relación con la tendencia identificada durante el último tercio del siglo XX y el primer lustro del siglo XXI, dentro del cual el número de mexicanos que hoy viven en la Unión Americana se ha estabilizado. Su número paso de 4.4 millones en 1990 a 9.3 millones en 2000, a 11.1 millones en 2005, entre 2005 y 2010 esta estimación se sitúa alrededor de 12 millones, y su variación en los últimos cinco años fluctúa entre los 11.9 y 12 millones de personas”.

No obstante, hace notar que para un mejor conocimiento es preciso tomar en consideración distintos componentes y dimensiones del fenómeno aun pendientes en ambos países.

Los desglosa:

– La ausencia después del año 2000 de una enumeración de tipo censal.

– La Encuesta de la Comunidad Americana (ACS, por sus siglas en inglés) sólo en sus levantamientos 2006 y consecuentes ha tenido como universo de referencia la población total, por lo que es de presumir una subestimación en su fase de 2000-2005.

– Los estadísticos utilizados como controles de población de la ACS son las proyecciones de población vigentes, que sólo se hacen por raza, sexo, edad, y grupo étnico. Por lo cual, existe la posibilidad de que la estimación de los nacidos en México residentes en dicho país no sea del todo
adecuada.

– La ausencia, de una evaluación de la calidad de las estimaciones de las encuestas estadunidenses en relación con otro tipo de fuentes de información (como las estadísticas de nacimientos, el registro de pago de impuestos, estadísticas escolares) origina la necesidad de desarrollar procedimientos alternativos a las estimaciones convencionales.

ACTUALES ESTADOS EXPULSORES

También es resaltado, en la introducción de la Carpeta Informativa, que los indicadores cuantitativos del fenómeno migratorio que se presentan, forman parte de un primer esfuerzo, para lograr estimaciones más robustas a partir de fuentes estadunidenses y con ello incidir en el mejor conocimiento de este complejo proceso social.

“Por largo tiempo, la migración ha impactado en las dinámicas demográfica y económica del país, más allá del reto técnico que implica pronosticar el cauce que seguirá en los próximos meses o de la necesidad de una mayor certeza en su aritmética, es claro que las acciones de política pública dentro y fuera de México involucran la vida de miles de familias, y la esperanza de muchas de éstas por mejorar su bienestar”, dice.

Ilustrado el trabajo con varias gráficas, en una de éstas hace notar:

“Para la población nacida en México residente en Estados Unidos, su comportamiento gráfico ya indica que se trata de población en edades laborales, con poca presencia de población presuntamente en edades inactivas, laboralmente hablando. Su relación de dependencia es de 14.2 por ciento”.

Y, por cierto, de acuerdo a otro cuadro, los 10 Estados que expulsaron el mayor número de migrantes en 2015 fueron: Guanajuato, 44 mil 655; Michoacán, 31 mil 842; Jalisco, 28 mil 655; Puebla, 28 mil 542; Estado de México, 27 mil 491; Oaxaca, 24 mil 474; Veracruz, 21 mil 842; Guerrero, 17 mil 729; Hidalgo, 15 mil 257; y San Luis Potosí, 13 mil 042.

(Continuará)