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El IMPI acepta registro de cuatro marcas de Donald Trump

  • Lunes 13 de marzo de 2017
  • en México

  • La solicitud fue presentada durante una campaña muy
    reñida, cuando “él ya había empezado a utilizar a México
    como piñata” para sus fines políticos, dijo el analista
    Alejandro Hope

Durante un acto de campaña en Carolina del Sur el 19 de febrero
de 2016, el entonces candidato Donald Trump pronunció un discurso
en el que censuró la fuga de empleos estadunidenses hacia
México.

“Perdemos nuestros empleos, cerramos nuestras fábricas,
México se lleva todo el trabajo”, afirmó en la ciudad de North
Charleston. “Nosotros no obtenemos nada”.

El mismo día, un despacho jurídico en la Ciudad de México
tramitó silenciosamente el registro de varias marcas a nombre de
la compañía de Trump por si alguna vez decidiera hacer negocios
en un país con el que el hoy mandatario estadunidense tiene
fuertes diferencias en torno al comercio, la inmigración y un muro
fronterizo.

El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI)
autorizó el registro de las marcas de Trump. Según documentos
oficiales, las últimas tres fueron aprobadas el 21 de febrero,
poco más de un mes después de que Trump asumió la presidencia, y
una cuarta fue autorizada el 6 de octubre, casi un mes antes de las
elecciones en Estados Unidos.

La compañía de Trump ha conseguido recientemente varias
victorias relacionadas con marcas. The Associated Press informó el
miércoles que el Gobierno chino le concedió hace poco la
aprobación preliminar de 38 marcas registradas y de una compañía
relacionada.

Eso hizo enojar a algunos senadores demócratas y detractores
que le exigen al mandatario que rompa todo vínculo financiero con
sus negocios globales para que evite una posible violación a la
llamada cláusula de los emolumentos prevista en la Constitución
de Estados Unidos. Esa disposición prohíbe a funcionarios
federales estadunidenses aceptar cosas de valor de gobiernos
extranjeros a menos de que el Congreso lo haya autorizado.

Los registros de las marcas concedidos a Trump en México
abarcan una amplia gama de actividades que a grandes rasgos se
agrupan en la construcción, los materiales de construcción, los
hoteles, el sector de la hostelería y el turismo, así como los
bienes raíces, los servicios financieros y los seguros. Todas esas
marcas tienen vigencia hasta 2026.

Las mismas cuatro marcas estuvieron antes a nombre de Donald J.
Trump y expiraron en 2015, un año antes de que se les volviera a
tramitar. Las más recientes aprobaciones señalan como dueña de
ellas a la compañía DTTM Operations LLC, con domicilio en la
Trump Tower, en la Quinta Avenida de la ciudad de Nueva York.

Como mandatario Trump ha legado la administración de sus
negocios a sus dos hijos adultos y se comprometió a no concertar
nuevos acuerdos en el exterior durante el tiempo que ocupe la
presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, sus detractores
aseguran que persisten dudas sobre posibles conflictos de interés
y subrayan que las autoridades extranjeras podrían buscar cómo
influir en Trump, ayudándole en sus negocios actuales en el
exterior o allanándole el camino para otros en el futuro cuando
deje la Casa Blanca.

El abogado general de la Organización Trump, Alan Garten,
descartó que la decisión del Gobierno mexicano haya sido un favor
especial para el presidente.

“No se nos ha otorgado nada que no tuviéramos antes”,
apuntó. Las marcas registradas originales fueron autorizadas
“años antes incluso de que (Trump) anunciara su
candidatura”.

Garten señaló que las marcas registradas en México tuvieron
en un principio dos propósitos: preparar el terreno para posibles
nuevas empresas e impedir que otras personas aprovecharan en sus
negocios el nombre de Trump. El registro de las marcas tiene en
este momento un carácter totalmente defensivo, agregó.

“Las circunstancias han cambiado”, apuntó. “Él fue
elegido y aceptamos no concertar acuerdos de negocios en el
extranjero”.

Richard Painter, el principal abogado de ética de la Casa
Blanca durante el Gobierno del presidente George W. Bush, dijo que
las aprobaciones en México se ubican en una zona ética
“ambigua”: de naturaleza defensiva en este momento, tal vez,
pero preparan el terreno para que el presidente haga futuros
negocios cuando deje el cargo.

“¿Hasta qué punto es esto correcto? No lo sé”, declaró
Painter. “Jamás vimos a Obama que anduviera por el mundo
protegiendo su nombre, ni a Bush”.

El abogado especialista en propiedad intelectual, Enrique
Alberto Díaz Mucharraz, aparece en los documentos del registro de
las marcas. Díaz, socio propietario en el despacho jurídico
Goodrich, Riquelme y Asociados, en la Ciudad de México, declinó
hacer declaraciones bajo el argumento de que debía respetar las
normas de privacidad relacionadas con el cliente.

La oficina de relaciones públicas del IMPI no contestó las
llamadas telefónicas ni un correo electrónico en el que se le
solicitó que hiciera declaraciones sobre una lista de varias
preguntas.

Las marcas registradas pueden ser muy valiosas para las
compañías, en especial en los países donde los consumidores de
clase media aumentan y reconocen la marca, dijo Ashwinpaul C.
Sondhi, de A.C. Sondhi & Associates, una compañía asesora en
inversiones con sede en Safety Harbor, Florida.

El analista político mexicano Alejandro Hope afirmó que el
IMPI es considerado en general un organismo apolítico y lo más
probable es que la concesión del registro de marca se debió a una
decisión técnica. Lo más notable es que la solicitud para el
registro de marcas fue presentada durante una campaña muy reñida,
cuando “él ya había empezado a utilizar a México como
piñata” para sus fines políticos, dijo Hope.

“Lo que me impresiona es que estos tipos pensaban hacer
negocios en México al tiempo que apaleaban al país durante la
campaña”, según Hope.

Trump tiene un pasado empresarial irregular en México.

La década pasada, el magnate y sus hijos promocionaron con gran
dinamismo el proyecto de un hotel de lujo y una zona de condominios
con el nombre de Trump en la costa norte del Estado mexicano de
Baja California, cerca de Tijuana. En diciembre de 2006 se
vendieron 188 unidades en 122 millones de dólares durante un
evento en un hotel en San Diego.

Sin embargo, el proyecto Trump Ocean Resort Baja México se
desmoronó y decenas de compradores que habían perdido sus
depósitos del 30 por ciento del costo total demandaron en marzo de
2009. Trump concertó arreglos extrajudiciales en noviembre de 2013
por una suma desconocida.

En un arreglo separado el año anterior, la constructora
Irongate, que tenía permiso para utilizar el nombre de Trump,
acordó pagar a los compradores 7.25 millones de dólares.

En la isla caribeña de Cozumel, cerca de Cancún, en México,
Trump intentó en 2007 comprar terrenos para un centro turístico
de lujo que contaría con una pista aérea y un campo de golf,
según la prensa mexicana. El proyecto se topó con la oposición
local y de ambientalistas, y nunca prosperó.

En total, Trump tiene al menos 20 marcas registradas en México,
entre ellas el Trump Ocean Resort y Trump Isla Cozumel. Otras
abarcan actividades como servicios de conserjería y de spa, un
club de golf y mobiliario para el hogar. En el ámbito de la ropa
está la Donald J. Trump Signature Collection.

Si hay planes de llevar la marca Trump a México, ello podría
afrontar dificultades debido a la ira popular generalizada en el
país hacia el presidente por denigrar a los inmigrantes mexicanos
que viven sin permiso en Estados Unidos, sus amenazas de cancelar
el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y sus promesas
de hacer que México pague el muro fronterizo.

Hope dijo que si un hotel de Trump estuviera entre esos planes,
las perspectivas del proyecto dependerían mucho de la
ubicación.

“Me parece que en la Ciudad de México enfrentaría fuertes
críticas políticas en este momento”, señaló Hope.

Quizá tendría viabilidad en zonas políticamente más
aisladas, como las localidades turísticas playeras de Cancún o
Los Cabos, “pero incluso eso sería muy difícil de
promocionar”, agregó. (AP)