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Entrega fábrica primeras 5 mil mascarillas al Gobierno de la Ciudad de México para hospitales COVID-19

En abril pasado, se presentó una cartera de proyectos a desarrollar a través de la RED ECOs, en colaboración con instituciones públicas y privadas, con el fin de atender la emergencia sanitaria ocasionada por el Coronavirus.
Las mascarillas de alta eficiencia constan de cinco capas de protección y filtración, hechas con tela sintética repelente (fibras de poliéster), material termoformable y múltiples capas de polipropileno (alta eficiencia en filtrado

Como parte del desarrollo de proyectos para atender la emergencia sanitaria por Coronavirus (COVID-19), la fábrica ATFIL, en coordinación con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entregó al Gobierno Capitalino las primeras 5 mil mascarillas de protección y alta eficiencia N95, las cuales serán distribuidas en los 11 hospitales COVID de la Ciudad de México

Esta colaboración -encabezada por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei)- permitirá contribuir al abastecimiento y protección de los principales institutos, hospitales y trabajadores de la salud que atienden a pacientes con Coronavirus (COVID-19) en la capital del país.

El director general de Desarrollo e Innovación Tecnológica de la Sectei, José Bernardo Rosas Fernández, detalló que la inversión en la fábrica fue de 31.5 millones de pesos, equivalente a la instalación de maquinaria, espacio y producción.

“Es una alianza entre Gobierno capitalino, UNAM y AFTIL, para producir los cubrebocas que son para uso médico y cuentan con estándares nacionales e internacionales. En este momento, estamos en la etapa de distribución y entrega a personal de salud en hospitales que atienen a pacientes con la enfermedad”, puntualizó.

La operación y capacidad de producción de la fábrica de mascarillas de alta eficiencia ATF-N95 (nombre del modelo) es de hasta 40 mil piezas diarias. Se espera que, para el 31 de diciembre de 2020, se produzca un total de 6 millones de mascarillas con calidad N95.

Las mascarillas con calidad N95 fueron trasladadas desde la fábrica AFTIL, ubicada en la alcaldía Xochimilco, a uno de los almacenes de la Secretaría de Salud capitalina. Posteriormente, serán distribuidas en los hospitales COVID-19 de la capital.

Las mascarillas de alta eficiencia constan de cinco capas de protección y filtración, hechas con tela sintética repelente (fibras de poliéster), material termoformable y múltiples capas de polipropileno (alta eficiencia en filtrado).

Para la aprobación y rectificación de los estándares de calidad se realizan las pruebas de penetración, donde se miden la filtración de partículas de cloruro de sodio (NaCl) en las capas de la mascarilla utilizando un fotómetro; y el análisis por microscopía electrónica de barrido, que muestra la cantidad de gotas salinas que puede atravesar el material, que es menor de 0.5 micromilímetros (μm).

Esta fábrica cuenta con los certificados aplicables para su producción, venta y distribución de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS); así como con el cumplimiento de las normas NOM-116-STPS-2009 y NIOSH 42 CFR 84 N95, de México y Estados Unidos, respectivamente.

Es importante destacar que la UNAM ha sido la encargada de brindar el acompañamiento técnico, de supervisión y administrativo para cumplir con todos los estándares de calidad que se requieren.

La directora general de AFTIL, Jessica Colmenares, informó que actualmente en la fábrica de mascarillas N-95 laboran 110 trabajadores y la próxima semana se ampliará la plantilla a un total de 160 trabajadores. Además, dijo, el inmueble opera las 24 horas del día con tres turnos de trabajo y cumple con todas las normas de protección para efectuar la elaboración de mascarillas N95.

“La mascarilla tiene una retención al 95 por ciento, un clip nasal, un elástico que es totalmente cómodo, suave y ergonómica a la fisionomía del rostro. Están sobre todo, enfocadas para el uso del personal hospitalario porque la retención es muy alta y lo que queremos es que nuestros médicos se encuentren protegidos con esas mascarillas; se recomienda que la usen máximo 12 horas”, comentó.

El socio fundador de la empresa AFTIL, Antonio Altamirano, comentó que previó a la salida de las mascarillas, se llevan a cabo las pruebas necesarias a cada producto para que cumpla con las especificaciones correspondientes de eficiencia de un cubrebocas N95.

En abril pasado, el Gobierno de la Ciudad de México presentó una cartera de proyectos a desarrollar a través de la RED ECOs, en colaboración con instituciones públicas y privadas, con el fin de atender la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19, entre ellos caretas de protección hechas con material de nanotecnología grafeno; cajas de intubación; y la máscara de buceo, adaptador y filtro HEPA o ULPA bidireccional.