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Flujos financieros ilícitos, en relación directa con crisis macroeconómicas

  • Sábado 11 de marzo de 2017
  • en México

Nidia Marín, El Sol de México

Segunda y última parte

Existe una relación directa entre el volumen de flujos
financieros ilícitos salientes de México hacia otras naciones, la
fase previa y la inmediatamente posterior a las crisis
macroeconómicas que ha sufrido nuestro país en las últimas
cuatro décadas.

Así lo han identificado diversas investigaciones como la
denominada “México: flujos financieros ilícitos, desequilibrios
macroeconómicos y la economía sumergida”, señala el
investigador del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública
(Cesop) de la Cámara de Diputados, José de Jesús González
Rodríguez en un reciente trabajo.

De acuerdo al texto, menciona que tales fluctuaciones se
observaron especialmente durante:

I- La crisis del precio del petróleo de 1973, en que los flujos
ilícitos de salida representaron 4.4 por ciento del PIB. Casi
cuatro veces la media anual de los dos años anteriores a la crisis
(1.15 por ciento).

II- La crisis de la balanza de pagos de 1976, cuando ascendieron
a 5.6 por ciento del PIB.

III- La crisis de deuda de 1982, durante la cual los flujos
salientes ascendieron a 5.3 por ciento del PIB.

IV- La crisis del precio del petróleo de 1986, en que
alcanzaron el 8.1 por ciento del PIB.

V- La crisis del peso de 1994, en que los flujos de salida
ascendieron a 3.8 por ciento del PIB.

VI- La crisis económica mundial de 2007, en que los flujos
ilícitos se elevaron hasta el 8.8 por ciento del PIB.

González Rodríguez expone, además, el trabajo especializado
en el tema realizado por Global Financial Integrity, en donde se
hace un examen de la situación que ha prevalecido en México en
los años recientes sobre el tema.

Entre las diferentes conclusiones manejadas por dicha
institución, dice, destacan, entre otras, las que afirman que:

1-Durante el periodo 1970-2010 el total de los flujos
financieros ilícitos de México se eleva a la impresionante cifra
de 872 mil millones de dólares.

2- El flujo saliente de capital ilícito en México se ha
elevado de forma significativa, pasando de alrededor de mil
millones de dólares en 1970 a 68 mil 500 millones de dólares en
2010, alcanzando su máximo en 2007 con 91 mil millones de
dólares.

3- Los flujos medios anuales de salida de capital ilícito se
incrementaron acusadamente a lo largo de las cuatro décadas.
Durante la década de 1970, la cifra fue de tres mil millones de
dólares, 10 mil 400 millones en la de 1980, 17 mil 400 millones en
la de 1990, y 49 mil 600 millones de dólares en la de 2001 a
2010.

4- El promedio de los flujos de dinero ilícito circulando en
México representó 5.2 por ciento del PIB durante las cuatro
décadas comprendidas entre 1970 y 2010. El máximo nivel de flujos
ilícitos como porcentaje del PIB se alcanzó en 1995, con 12.7 por
ciento.

5- Como porcentaje del PIB, los flujos ilícitos se han
incrementado, pasando de un promedio de 4.5 por ciento en el
periodo previo a la entrada en vigor del TLCAN en enero de 1994,
hasta un promedio de 6.3 por ciento del PIB en los 17 años
siguientes.

6- Los fondos financieros ilícitos como porcentaje de la deuda
externa de México se incrementaron de 15.0 por ciento en 1970 a
28.7 por ciento en 2010, con un promedio de 16.8 por ciento en el
periodo 1970-2010. El brusco incremento de este índice se produjo
principalmente después de la entrada en vigor del TLCAN en
1994.

7- Con la excepción de algunos incrementos poco significativos,
los flujos financieros ilícitos como porcentaje de las
exportaciones totales de México descendieron de 74.4 por ciento en
1970, a 23.0 por ciento en 2010, principalmente como consecuencia
del crecimiento de las exportaciones de petróleo en ese lapso.

EL FLUJO EN LOS ÚLTIMOS 43 AÑOS

Menciona el especialista que otros estudios al respecto, como el
denominado “Financial Flows: The Most Damaging Economic Condition
Facing the Developing World”, “coinciden en que los flujos
financieros ilícitos de México aumentaron considerablemente,
pasando de un monto cercano a 3.2 por ciento del Producto Interno
Bruto en la década de 1970, a 4.9 por ciento del PIB en los
primeros años del presente siglo”.

“Al igual que otras investigaciones, han señalado que el
comportamiento de los flujos financieros ilícitos en nuestro país
puede estar relacionado con las diversas crisis económicas que
México experimentó durante este periodo. Para la fuente anotada,
las salidas ilícitas acumuladas de México durante el periodo de
43 años que va de 1970 a 2012, ascienden a un monto cercano a 4.5
por ciento del PIB e, igualmente a lo establecido en otros
estudios, la facturación fraudulenta es el método preferido para
transferir y captar capitales ilícitos”, agrega.

Asimismo, retoma los datos visibles en el texto “Flujos
financieros ilícitos, las nuevas venas abiertas de América
Latina” (en alusión al ensayo de 1971 del uruguayo Eduardo
Galeano), donde se indica que solo en la década de 2004 a 2013, un
total de 7.8 billones de dólares salieron de las economías de los
países en desarrollo como consecuencia de los flujos financieros
ilícitos. “El documento asevera que, aunque es común creer que
los actos criminales (tráfico de drogas, venta ilegal de armas,
entre otros más) representan la mayoría de estos movimientos, las
actividades de elusión y evasión tributaria de las grandes
corporaciones son las que tienen el mayor porcentaje (83 por
ciento) de salida ilícita de capitales a los países, por medio de
mecanismos como manejo ilegal de precios de transferencia o la
falsa facturación, fenómenos de uso habitual en los paraísos
fiscales”.

Subraya el texto que las millonarias fugas de capitales
representan una gran pérdida de recursos para los Estados y
originan que la brecha de desigualdad se incremente y que sean las
poblaciones más vulnerables las que resulten más afectadas, pues
los gobiernos ven reducidos sus ingresos fiscales y no encuentran
solución más fácil que recortar las partidas presupuestarias a
programas básicos como salud pública, educación universal y
sistemas previsionales.

El señalado documento menciona que solo en América Latina,
entre 2004 y 2013, los países de la región perdieron 1.4 billones
de dólares por esta causa, de los cuales 88 por ciento salió
mediante la falsa facturación empleada en el comercio, mecanismo
usado por las transnacionales para no pagar los impuestos que les
corresponden. En su forma más simple, esto significa elevar
artificialmente los costos de producción, para luego reducir el
margen de ganancia y evadir el pago de Impuesto sobre la Renta.


LOS DAÑOS POR EL DELITO


La advertencia es que, los costos en los que incurren las
unidades económicas como consecuencia del delito se generan debido
a los daños concebidos a partir de su comisión y las acciones que
llevan a cabo las unidades económicas para prevenirlos.

“Además del tipo de costo que deben asumir las unidades
económicas como consecuencia del delito, éstos también se
determinan según el tipo de delito que se comete: ya sean delitos
internos, externos, de cuello blanco o la delincuencia en contra de
las unidades económicas.

Estas afirmaciones, dice fueron esgrimidas por el Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el análisis de
los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización de
Empresas 2014 (ENVE), donde concluyen que “…en 2013 el costo
total del delito en contra de las unidades económicas en México
fue de alrededor de 110 mil millones de pesos, cantidad que
representó aproximadamente 0.66 por ciento del PIB del
país”.

Precisa: “Según los resultados de la ENVE 2012, en 2011 el
costo de la inseguridad y los delitos fue de poco más de 115 mil
millones de pesos. De éstos, cerca de 48 mil millones fueron
destinados a medidas de protección contra la delincuencia. Para
2013, los gastos para la prevención se incrementaron a poco menos
de 49 mil millones de pesos.

“Según las Estadísticas sobre la Victimización de Empresas,
dadas a conocer por el propio INEGI, del costo total del delito en
contra de las empresas, 55.5 por ciento fueron pérdidas
económicas para los negocios por la comisión de delitos en su
contra y el 44.5 por ciento restante fueron por gastos en medidas
preventivas. En dicho estudio se asevera que la mayoría de las
medidas preventivas se destinaron a cambiar o colocar cerraduras y
candados; cambiar puertas o ventanas, y en instalar alarmas o
equipos de video-vigilancia.

El trabajo está ilustrado con una serie de cuadros alusivos y
en sus comentarios finales dice: “Las formas en que los recursos
de procedencia ilícita han permeado en la economía de todas las
naciones y los terribles efectos que las actividades de la
delincuencia organizada han ocasionado en nuestro país, subrayan
la urgencia de afrontar adecuadamente tales prácticas. La
generación y la divulgación de datos e indicadores sobre las
estructuras financieras del crimen organizado y sobre sus
movimientos de recursos, son factores coadyuvantes en el proceso de
toma de decisiones que en el ámbito legislativo puedan contribuir
a la revisión de la normatividad sobre el tema”.