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ISSSTE reconstruye rostro a niña

  • Miércoles 15 de febrero de 2017
  • en México

  • Le realizaron cuatro cirugías tras sufrir un accidente
    automovilístico en 2015

Fernando Aguilar

El rostro de Meredith a simple vista es normal, excepto porque
en el lado izquierdo el color moreno de su piel es más
pronunciado, consecuencia de cuatro cirugías a que fue sometida,
después del accidente que sufrió el 18 de diciembre de 2015 al
volcar el auto conducido por su madre, cuando se dirigían a
Sinaloa.

La doctora Miriam Lizbeth Cruz García, madre de la pequeña, no
pudo contener las lágrimas al ver el video cuando la pequeña fue
recibida por los especialistas en el Hospital Adolfo López Mateos
del ISSSTE, con parte del rostro literalmente descarnado,
fragmentos de cráneo y un hueco craneal que dejaba entrever parte
de la masa encefálica; cualquiera, al ver semejante escena
pensaría en la muerte inminente de la pequeña.

Sin embargo, solamente la destreza y habilidad producto de años
de estudio y de experiencia de la doctora Elizabeth del Carmen
Rodríguez Rojas, jefa del Servicio de Cirugía Plástica
Reconstructiva y Subespecialista de Microcirugía, y del equipo que
participó con ella, entre ellos los doctores Raymundo Priego
Blancas y Anabel Villanueva Martínez, lograron hacer maravillas
con el rostro de la pequeña.

El rotundo éxito que lograron no fue para menos, pues el
diagnóstico con el que ingresó Meredith al López Mateos fue
trauma cráneo-facial, fractura expuesta hundida frontoparietal
izquierda, pérdida de tejidos blandos de la hemicara izquierda,
probable pérdida de ojo izquierdo y laceración corneal, además
de alto riesgo de neuroinfección.

El equipo de médicos, enfermeras y anestesiólogos que durante
poco más de tres horas participaron en el laborioso trabajo de
microcirugía están sorprendidos, porque al ser un caso de alto
impacto muy pocos aguantan, ya que durante cuatro días tuvieron
que buscar la forma de evitar el menor sufrimiento posible de la
menor, “ayudó mucho a que dentro de su gravedad estaba
estable”, confió Rodríguez Rojas.

En su narración, la cirujana comentó que la niña fue sometida
a cuatro procedimientos quirúrgicos, el primero en neurocirugía
para lavado quirúrgico y manejo de fractura cráneo facial
multifragmentaria; el 24 de diciembre de 2015 se le hizo el
tratamiento de alta especialidad más importante: la microcirugía
reconstructiva; una vez recuperada de ésta, el 4 de abril de 2016
se le sometió a adelgazamiento del colgajo implantado; el 22 de
agosto tuvo lugar otro adelgazamiento y la reconstrucción de
contorno de rostro y de los párpados.

La microcirugía consistió (previos estudios de tomografía) en
tomar un colgajo de piel, músculo y arterias del muslo derecho de
la menor, que medía 15 centímetros de largo por 12 de ancho y
trasplantarlo a su rostro para cubrir la región dañada completa
con piel sana.

“Estas cirugías son complejas porque el procedimiento precisa
la unión de arterias y venas. Para hacerla utilizamos suturas
microquirúrgicas más delgadas que un cabello, material que fue
adquirido de inmediato por la dirección del hospital. Es la
primera que se realiza casi de manera inmediata”, relató la jefa
de Cirugía Plástica.

A más de un año y un mes del accidente, la madre de Meredith,
doctora de profesión, Miriam Lizbeth, expuso que después de tres
cirugías: “mi hija está entera, no le falta nada, su capacidad
intelectual no se vio alterada, la apariencia de su rostro ha
mejorado muchísimo, ella se desenvuelve muy bien en la escuela y
en todas partes, no siente pena por nada, nunca perdió su
coquetería y se mira al espejo y sonríe.”

Meredith, de siete años de edad, dijo al final de la
conferencia de prensa: “me siento feliz y cuando sea grande
quiero ser maestra”.