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La renegociación del TLCAN debe ser por expertos en comercio

  • Martes 14 de febrero de 2017
  • en México

*Académicos plantean que Videgaray defina su posición

Los especialistas, expertos y consultores económicos de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad
Nacional Autónoma Metropolitana (UAM) y Universidad Panamericana
(UP) exhortan a revertir con humildad y creatividad la debilidad e
inexperiencia de la representación mexicana en las negociaciones
para la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN).

El consultor económico, Jonathan Heath, señaló que Donald
Trump busca forzar a México a renegociar el Tratado, “y una
alternativa sería que en vez de circunscribir (la revisión) al
equipo de (Ildelfonso) Guajardo, secretario de Economía, se busque
a Herminio Blanco, Jaime Serra, Jaime Zabludovsky y Luis de la
Calle, quienes estuvieron encargados de la negociación a
principios de los noventas”.

Para el doctor en economía, con experiencia en la Universidad
Panamericana, el CIDE e IMEF, los expertos mencionados “son gente
que sabe y que necesitamos ahora”, para no incurrir en
improvisaciones y riesgos ante la contra parte.

La maestra del Instituto de Investigaciones Económicas de la
UNAM, Patricia Rodríguez, afirmó desconocer si el actual titular
de la SRE tiene las aptitudes, pero en la revisión del TLCAN se
necesitará llegar con una posición nacionalista, no pensar en
cerrar el mercado, sino abrirlo y diversificarlo con el resto de
los casi 200 países del planeta.


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“Me parece, subrayó, un error que se haya nombrado a
Videgaray con el único objetivo de mantener nuestras relaciones
con Estados Unidos. El exsecretario de Hacienda pudiera estar en
algún  tipo de negociación económica, pero el canciller debe
pensar como diplomático y en el resto del mundo, no con el
objetivo nada más de Estados Unidos”.

La designación de Videgaray parece más bien un punto de
debilidad del Gobierno, esa ya es una mala señal para la mesa de
negociaciones”, destacó la investigadora del IIE-UNAM.

A su vez, el doctor Federico de Jesús Novelo, del Departamento
Producción Económica, Unidad Xochimilco, en la Línea de
Investigación Integración Económica (TLCAN) Migración México
Estados Unidos Economía Mexicana, apuntó que “Luis Videgaray 
tendrá que definir de qué lado trabajará durante la revisión
del Tratado, para saber si operará a favor de quien le devolvió
la ‘chamba’ o a favor del país”.

REVERTIR SEÑALES DE DEBILIDAD

El investigador de la UAM subrayó que ante una eventual ruptura
que lleve a la desaparición del TLCAN, México se verá afectado
porque sus relaciones comerciales con Canadá y Latinoamérica y el
resto del mundo son muy débiles, toda vez que se descuidaron por
privilegiar las relaciones con el Gobierno de Washington.

Agregó que este escenario afectaría también a otros
organismos internacionales como la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que es un organismo
de cooperación internacional, compuesto por 35 estados, cuyo
objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales.

Con base en los principios que dieron origen al Tratado de Libre
Comercio para América del Norte, de acuerdo a la página oficial
del TLCAN, desde que entró en vigor el tratado los niveles de
comercio e inversión de las tres naciones se han incrementado,
generando crecimiento económico, creación de nuevos puestos de
trabajo y una mayor variedad de servicios y bienes de consumo a
mejores precios.

Según sus cifras se ha beneficiado a empresas, consumidores,
familias y trabajadores de los tres países miembros. Se indica que
el comercio entre estos ha crecido 128 por ciento desde que el
acuerdo entró en vigor, lo que significó pasar de 297 mil
millones de dólares comercializados en 1994, a 676 mil millones en
2000, por lo que de acuerdo al portal, las tres naciones comercian
trilateralmente mil 800 millones de dólares cada día.

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Reporta que la zona de libre comercio creada por el TLCAN
representa un mercado potencial de 406 millones de habitantes, que
producen más de 11 billones de dólares en bienes y servicios, ya
que la progresiva eliminación de barreras al comercio y la
apertura de los mercados han favorecido el crecimiento económico y
la prosperidad en los tres países.

Añade que la liberalización comercial beneficia a las empresas
productoras, pues favorece su competitividad frente al resto del
mundo al gozar de una oferta mayor de insumos a mejores precios y
que el TLCAN ha disminuido costos e incrementado las opciones de
los consumidores en Canadá, Estados Unidos de América y
México.

OPTIMISMO EN LA PÁGINA OFICIAL DEL TLCAN

Sin embargo, los cuestionamientos que han acompañado al TLCAN
desde sus inicios han prevalecido a lo largo de sus 23 años de
existencia y se acrecientan en la actualidad. Al cumplir sus
primeros 20 años, especialistas, analistas y críticos, señalaron
que la “precarización del trabajo e inmigración masiva; aumento
de la desigualdad y problemas medioambientales”, afectaban al
principal promotor del Tratado: Estados Unidos.

De acuerdo con una encuesta en 2012, de la agencia Angus Reid
Public Opinion, 53 por ciento de los estadunidenses ya estaba a
favor de hacer lo necesario para “renegociar” o “dejar” el
TLCAN, y solo 15 por ciento estaba a favor de que su país siguiera
como miembro firmante del acuerdo.

Para los analistas, “en conjunto, la política neoliberal ha
tenido el resultado de un aumento profundo de desigualdad”.
Algunos estudios sostienen que el tratado ha destruido el modo de
vida de más de un millón de campesinos y de otro millón de
trabajadores ligados a la agricultura.

En materia de migración y los desplazados de la economía rural
en México, bajaron los salarios en las maquiladoras fronterizas y
contribuyeron a doblar el número de migrantes hacia Estados
Unidos.

Afirman que aquí en México el resultado al final de cuentas es
mucho más negativo que positivo, que el sector manufacturero
debería de haber sido el principal beneficiario del acuerdo.

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Empero, en enero de 1994, el índice de la producción
manufacturera era de 67.9 por ciento y para noviembre de 2012 el
índice ascendió a 110.55 puntos, lo que implica que en 20 años
solo se avanzó en un mediocre incremento de 0.081 por ciento
anual.

Sostienen que el TLCAN ha sido satisfactorio solo para algunas
industrias, en especial la automotriz y la electrónica, pero ha
sido negativo para el resto de la economía.

La automotriz y la electrónica aprovecharon la mano de obra
barata, la disponibilidad de ingenieros de buena calidad y a precio
muy bajo y los muy bajos impuestos que en la práctica se pagan en
México. “La industria automotriz ha crecido mucho pero está muy
lejos de constituirse en un impulso del resto de la economía”,
añaden.

Refieren que peor aún, el Banco de México aplicó una mala
política de altas tasas de interés y de sobrevaluación del peso
mexicano, por lo que los productos extranjeros no solo se
beneficiaron de su mejor tecnología, sino también de un peso
sobrevaluado que abarataba sus productos frente a los
mexicanos.

La Red Mexicana de Acción frente al TLC publicó en su momento
un balance del maestro Alberto Arroyo Picard, en el que planteó
que “El Gobierno mexicano concibió el TLCAN como un elemento
fundamental en su estrategia económica, con la expectativa de que
el crecimiento generaría empleos y permitiría disminuir la
pobreza, pero no se logró crecimiento significativo ni se
generaron más y mejores empleos. Caducó el tipo de cambio como
variable de ajuste

A todo esto se suma que, de acuerdo con Jonathan Heath, el tipo
de cambio como variable de ajuste ya no está funcionando. Precisa
que a diferencia de otras ocasiones que coadyuvaba a reducir el
déficit de la balanza de pagos. Ahora ha dejado de ser eficiente
al respecto, y ello implica un desequilibrio realmente fatal para
México, sin que se pueda corregir por que el tipo de cambio no
está funcionando.

Por ello, sostiene que ante una eventual ruptura o desaparición
del TLCAN, a México no le queda otra que buscar la
diversificación con otros países, y aprovechar que el tipo de
cambio se ha ajustado tanto, para tratar de buscar oportunidad en
otras naciones, aprovechando la gran cantidad de tratados
existentes.

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En este marco, el doctor Federico Novelo y Uranivia manifiesta
que es casi un hecho que la revisión del TLCAN significará un
regreso a los conservadurismos y al proteccionismo nacionalista,
que ya se ve en algunas naciones del planeta, con la imposición de
aranceles en la mayoría de los productos de exportación y
comercialización entre las naciones.

Y advierte que ante estas circunstancias, el Gobierno tendrá
que ser un mejor Gobierno, cambiando su política neoliberal de
entregar el país al exterior, por una más nacionalista y más
eficiente, con mayor inversión en la producción, para generar
empleos y terminar con la actual política salarial, toda vez que
el país tiene los salarios más bajos del planeta.

Agrega que el sector empresarial deberá también cambiar
también de políticas, de las que incluso ha sido cómplice con
los Gobiernos neoliberales, coadyuvando ahora a la reactivación
del mercado interno, mientras que el sector laboral deberá luchar
por mejores salarios, y por el cumplimiento a cabalidad del
Artículo 123 de la Constitución para garantizar salarios dignos
que permiten a los trabajadores mejores niveles de bienestar.

La maestra Patricia Rodríguez, del Instituto de Investigaciones
Económicas de la UNAM, confía en que existen tantos eslabones
económicos en la relación comercial con la Unión Americana que
el tratado no puede terminar de un momento a otro. “Vendemos a
Estados Unidos 295 millones al año, y ellos nos venden 236 mil
millones al año”, refirió.