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Lesthat, un chico promedio enfocado en sus metas

  • Sábado 22 de julio de 2017
  • en México

Por EMMANUEL GALLARDO
Se llama Lesthat, en honor a Lestat de Lioncurt, el vampiro caprichoso y sexual de las novelas de Anne Rice, y que después Hollywood llevó al cine allá por 1994. No le incomoda que su madre haya escogido ese nombre. De Manelick, solo sabe que significa hombre sabio y lo explica en corto, así como no queriendo hacer alusión a su resultado perfecto de 120 aciertos en el examen de admisión para la carrera de Biología, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Lesthat Manelick Martínez López tiene 20 años y la voz neutra. En seco, hace a un lado la pregunta sobre su fecha de nacimiento: “La verdad no me gustaría compartir ese tipo de datos”. Es reservado, de palabras pausadas y con cierto sonsonete por las varias entrevistas que ha dado desde que se hizo público el resultado que obtuvo.

Parece controlar su tono; un dejo de fastidio muy sutil por hablar de nueva cuenta con la prensa que lo ha retratado como un genio. Pero él se defiende: “Soy como cualquier joven promedio en México”.

Desde los 14 años la biología se le metió a la cabeza gracias al maestro Arturo, un profesor que tuvo en tercer año de secundaria que le habló de genética y del ADN, de la cadena helicoidal: “Puede tener tanta información (genética), prácticamente, todo de lo que estamos hechos”.

Manelick tiene miras altas. Ve como ejemplo al doctor Mario Molina, científico especializado en química atmosférica, que en 1995 se convirtió en el primer mexicano en ganar el premio Nobel de Química, por su papel en la investigación y explicación de la amenaza a la capa de ozono por los gases clorofluorocarbonos.
Temas densos

Lesthat Manelick asegura que en su vida no ha pasado nada relevante. Se esfuerza en recalcar que lo que logró es resultado sólo del trabajo constante: dos horas diarias de estudio de lunes a viernes. Descanso sábados y domingos y repite la operación para tener el resultado perfecto en un examen de 120 reactivos.

De niño, Lesthat tenía la afición por mirar insectos en el Bosque de Chapultepec y en el Jardín Botánico. Se iba con su familia y después, de más grande, con amigos igual de apasionados que él en temas de biología, actuaría e ingeniería en sistemas. Amigos con los que también jugaba futbol cada semana. Podía hacerlo en la defensa, o en la media cancha, pero eso sí, de nuevo, un desempeño “nada extraordinario”. Un jugador “normal y sin fanatismos”.

Hoy en día, Lesthat Manelick no toca un balón de futbol ni por error, y no practica ningún deporte. “En un futuro”, dice.

De su familia habla poco. “Por respeto a mi madre, no quisiera mencionar nada sobre ella”. Los prefiere poner en conjunto: Abuelos, madre, hermano, todos ellos han sido pilar indiscutible en su vida. Son quienes lo han enriquecido con todas las pláticas de sobremesa y donde últimamente los temas de violencia e inseguridad son los que más se debaten. En el barrio de Lesthat Manelick, las cosas se han vuelto peligrosas en los últimos años por los robos recurrentes.

“No me siento seguro en la Ciudad de México”, afirma sin titubeos. Pero no va más allá porque dice que “no le gustaría hablar más al respecto”, se mesura.

Se siente afortunado por tener la familia que tiene, por contar con sus abuelos y su grupo de amigos; pero sobre todo, el hermano de menor de Manelick de quien dice ha sido un “pilar indiscutible”.

“Es alguien muy inteligente y capaz. La forma en que analiza las cosas a mí me impacta, para su edad. El conocimiento que adquiero de él es muy conmovedor y gratificante”, afirma respecto a su hermano menor.

Manelick no se ilusiona con futuros inciertos, pero sí se ve en cinco años concluyendo sus estudios en biología, listo para especializarse y comenzar así a integrarse al mundo profesional.

El joven estudiante es determinante: a los jóvenes que no han tenido la oportunidad de entrar a alguna opción universitaria, les dice: “no tengan miedo de tomar una decisión y equivocarse, porque de eso se trata: caer y levantarse. Hay que seguir y luchar por lo que te apasiona, sin importar lo que digan los demás, porque al final del camino está la meta que te propusiste”.

Lesthat por años, portó los colores guinda y blanco del Politécnico, ya que terminó la educación media superior en la Vocacional 3 de Taxqueña. Dentro de poco, el chico reservado con nombre de vampiro hollywoodense, hará un cambio de sangre y piel. El azul y oro le dio ya la bienvenida.