abc Radio


Mercado interno, desaprovechado, afirma el ex embajador Eduardo Roldán

  • Martes 4 de abril de 2017
  • en México

  • Respalda diplomático Roldán a Guajardo sobre necesidad de cambios en comercio

Bertha Becerra

Con la renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, México está obligado a reinventarse. El mundo vive procesos de cambio muy profundos. Vivimos en un mundo muy convulso y esto nos obliga a adelantarnos a los cambios, a reinventarnos, porque no se trata de prever el futuro sino de hacerlo posible.

Coincido totalmente con el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, dijo el embajador en retiro Eduardo Roldán Acosta, porque como dijo el filósofo chino Lao Tse: “si no cambias el rumbo puede que termines exactamente donde te encuentras”.

Asimismo, consideró difícil que el TLCAN se renegocie antes del 2018, pero no imposible porque si hay voluntad política se puede lograr. “Aquí debe de haber voluntad política y entender que somos vecinos distintos pero no distantes, y nos conviene a las dos partes un buen entendimiento.”

Sostuvo, en entrevista que “tenemos que modificar, lo que no ha funcionado. Tenemos que entrar en un nuevo paradigma de desarrollo, pero no solo ahora por el presidente Donald Trump sino que porque tenemos que ver hacia el futuro de las nuevas
generaciones”.

Reconoció, el académico e internacionalista, que TLCAN sí ha beneficiado a una gran parte de la población Y ahora, sí se quiere integrar como dice el secretario Guajardo los aspectos laboral y medio ambiental, “pero no veo en ningún momento la cuestión migratoria”, señaló.

Se pronunció por tener una visión muy amplia. Es una coyuntura para hacernos pensar. No hay que temerle al cambio en esta renegociación, “que no veo fácil, sino difícil que se haga antes de las elecciones del 2018, pero no imposible. Si hay voluntad política se puede lograr. Es una coyuntura para hacernos pensar”.

Enfatizó que  no hay que temerle al cambio, porque hay mucha gente que piensa: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. No, esa es la línea del confort, es la línea de la mediocridad. No, tenemos que enfrentar con entereza, firmeza, inteligencia, con estrategia, los cambios al interior de nuestro país y al exterior, porque la Política Interior no puede estar aislada de la Política Exterior, ya que es una continuación de la interna.

“Tenemos que hacer una reflexión muy profunda en virtud de que cómo es posible que en el Siglo XXI en México, con 120 millones de habitantes, el 1 por ciento de la población concentra el 43 por ciento de la riqueza nacional.”

Esto se ve reflejado en la gran brecha que hay entre el norte y el sur: el norte rico y el  sur mexicano pobre.

El 47 por ciento del PIB per cápita está en los Estados del norte de México y el 7 por ciento del PIB per cápita está en el sur-sureste. Esto significa que tenemos la obligación de hacer un cambio de modelo de desarrollo. Hay cosas que no han funcionado, señala.
REINICIO DE LA HISTORIA

Consideró además: “Tenemos un mercado interno desaprovechado. De 120 millones de mexicanos el 50 por ciento de ellos se encuentra en niveles de pobreza. Por tanto, nuestro desafío es convertir a todos los mexicanos en generadores de riqueza, que tengan acceso a bienes y servicios de consumo.

“El gran desafío de los políticos, de los funcionarios y de los negociadores deben de plantearse y estar plenamente convencidos de que este momento histórico que vivimos no es el fin de la historia, es el reinicio de la historia”, dijo el exembajador de México en Argelia, Libia, Mauritania y Túnez.

¿Está de acuerdo en no abrir la Caja de Pandora de los aranceles y cuotas, como condición para iniciar el diálogo?

-Sí, porque esta es una renegociación global, de todos los productos. Y tiene razón cuando dice que sería un gran error porque estaríamos en “un estira y afloja” donde nadie ganaría porque tendría que negociarse prácticamente todo.

El de las cuotas, si tú me pones un 35 por ciento en los autos o autopartes  yo lo puedo poner a otros productos. Y tiene razón. Sería una espiral negativa como dice Guajardo o una espiral de fuegos: no ganar-no ganar, donde todas las partes pierden.

El señor Trump y su secretario de Comercio, Wilbur Ross, quieren hacer un juego de suma cero, donde “yo gano todo y tú pierdes todo”. Esto en política internacional no es posible.

Entonces tenemos que estar conscientes de que también  en México no es nada más lo externo, porque si estamos débiles en lo interno, vamos a tener una mala
negociación.

Es decir, tenemos que hacer una tarea profunda a nivel interior para fomentar la unidad nacional. México tiene que ser fuerte, pero no debemos tenerle miedo, ni a la deuda. Se deben generar consensos; un mayor respeto a los derechos humanos, una lucha contra la impunidad y la corrupción. Instar por la transparencia es indispensable. Y un ejercicio profundo de la rendición de cuentas.

¿Las cuotas, topes y aranceles sería un retroceso, dice el titular de
Economía?

-Sería regresar antes de que México fuera miembro del Acuerdo General Sobre Comercio y Aranceles (GATT), el antecedente o de la Organización Mundial de Comercio, todo iba en relación a cuotas y aranceles. Esto sería una mala negociación.

Lo que es cierto, es que el titular de Economía, dice que tenemos que reinventarnos, porque tenemos que buscar un nuevo modelo de desarrollo, un modelo de política económica sostenible para incrementar las cadenas de valor y fortalecer las economías regionales.

Sostuvo que en ese sentido, debe de haber unidad, para que no nos vengan a decir para debilitarnos de que aquí se violan los derechos humanos. Sí se violan, pero también en Estados Unidos se violan los derechos humanos. Que no sea una moneda de negociación con la cual nos quieran acorralar, advierte el internacionalista.

¿En cuánto a los tiempos de renegociación, alcanzará o se entrampará con el 2018?

-Creo que escuchando al secretario Ross, de Comercio de Estados Unidos, y al secretario de Economía de México, Guajardo, los dos tienen razón. Finalmente ya entendieron que se tendría que esperar para que no caiga en los procesos políticos de ambos países, porque hay elecciones de término medio en el Congreso estadunidense y hay elecciones de gubernaturas y de la Presidencia de la República, en México.

Sí tiene razón; porque entonces pasaría como con el TPP que se negoció durante 5 años en Estados Unidos. Luego hay un cambio de Gobierno y lo primero que hace es rechazar  el TPP. Es perder el tiempo.

Y todos perdieron. Sí creo. No es fácil, lo veo bastante difícil, pero cuando hay voluntad política se puede, dijo el diplomático con más de 30 años de carrera
diplomática.