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Polleros violan la frontera en total impunidad

A plena luz del día cortan las vallas y el alambre de púas para abrir paso a los indocumentados de Mexicali a Calexico

Jorge Galindo /La Voz de la Frontera

MEXICALI.- La altura del cerco fronterizo puede ser mayor o contar con una línea de alambre con púas y navajas a largo de la frontera, pero los polleros del acero tienen las herramientas para mantener el cruce de indocumentados evadiendo obstáculos con esmeriladoras portátiles.

Los polleros abren partes del cerco o retiran tramos de alambre para intentar los cruces. Una vez que realizan el sigiloso trabajo, muchas veces a plena luz del día y ante la mirada de todos los transeúntes, dejan preparado un escenario casi perfecto para esperar el momento indicado y llevar a cabo la operación.

Los antes llamados coyotes trabajan en la frontera entre Mexicali y Calexico, las 24 horas los 365 días del año, planeando y ejecutando cruces de personas que ingresan ilegalmente al vecino país, ahora con una mayor dificultad ante el reforzamiento del cerco fronterizo de Estados Unidos.

La organización dedicada al tráfico de personas les permite tener a varios hombres cuidando la operación, desde halcones que cuidan la proximidad tanto de policías mexicanos como de los movimientos de la patrulla fronteriza.

Al menos entre 8 y 12 personas son las que se pueden visualizar llevando a cabo cada una de las tareas, encargados de escaleras hechizas para subir la cerca, toreadores que son quienes brincan la cerca y regresan antes de ser detenidos por la patrulla fronteriza, creando un espacio de tiempo y distancia para cruzar en otro punto a los migrantes.

Una vez en territorio estadounidense, la operación continúa, portando celulares en mano hablan con los integrantes de la organización que están de aquel lado de la frontera, para darles la ubicación exacta donde están escondidos los migrantes y la ubicación de las patrullas fronterizas; en caso de visualizar riesgos, la operación puede prolongarse varios minutos, para no arriesgar el éxito de la maniobra.

En este cruce, por el cual se llegan a cobrar de tres mil a diez mil dólares, no hay garantías, pues si un indocumentado se pone nervioso, tiene miedo o pone en riesgo el movimiento, puede ser dejado a la deriva. En ocasiones personas se han paralizado del miedo en lo alto de cerco, o bien personas han sufrido hipotermia o deshidratación por exponerse largo tiempo a las inclemencias del clima.

De aquel lado son normalmente dos vehículos los utilizados para concluir la operación. El primero es la unidad de sacrificio, la que buscaría ser el distractor en caso de toparse a la patrulla fronteriza; el segundo, donde van el o los indocumentados, que maneja con precaución y cautela para llegar a la zona urbana donde tienen la casa de seguridad.

Una vez en la casa de seguridad, existe la posibilidad de comunicación con familiares, quienes responderán normalmente por el pago e incluso pudiendo negociar el movimiento a otro punto de los Estados Unidos.

En una de las regiones climáticamente más difíciles del país, donde en invierno puede bajar a los cero grados o menos y en verano superar los 50 grados centígrados, trabajan los polleros del acero