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Tengo grandes coincidencias ideológicas con AMLO: Zaldívar

El ministro presidente de la SCJN advierte que no caerá en el juego de la oposición para asumir un rol de confrontación con el presidente Andrés Manuel López Obrador

“Hay quien cree que ser disruptor es tener que entrar a un debate que no nos corresponde. Nosotros somos el poder equilibrador. Nosotros somos el poder que defiende los derechos y la Constitución. La arena partidista no le toca a la Corte, eso le toca a los partidos. Quienes perdieron en las urnas no pueden pretender que la Corte los sustituya”, refiere en entrevista con Organización Editorial Mexicana.

El ministro afirma que, por el momento, no le preocupa ni le ocupa un debate sobre la intención de establecer en la Constitución la reelección y mantiene un diálogo con el Poder Legislativo, en donde prevé que no prosperará la tercera sala de la Corte que propone Morena y cambiaría el equilibrio interno del tribunal.

Zaldívar Lelo de Larrea es considerado un ministro de la llamada ala liberal progresista del Pleno de la Corte. Por ello, ha iniciado una batalla al interior del PJF para combatir la corrupción y el nepotismo. También ha reforzado los requisitos para que magistrados y jueces conserven su permanencia en un determinado tribunal.

El ministro abrió las puertas de la oficina de la Presidencia de la Corte, donde al fondo se ven un teléfono rojo y un mazo. A Zaldívar le llevó más años de lo previsto presidir el máximo tribunal. El 2 de enero del 2015 protagonizó una votación histórica en la que después de 32 rondas de empate su principal impulsor, el entonces ministro presidente Juan Silva Meza, cambió su voto a favor de Luis María Aguilar.

La actual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, fue la escrutadora en ese proceso y en las 32 rondas votó por Zaldívar. “Lo viví con una enorme serenidad. Yo no tengo obsesiones, tengo aspiraciones e ilusiones. Acepté el resultado, cooperé en lo que tenía que cooperar. Hice mi trabajo y ahora aquí estoy”, recuerda.

En enero de 2019, los acuerdos prosperaron y Zaldívar fue elegido en la primera ronda de votación con el apoyo de siete de los 11 ministros.

“Supongo que esta tarea es difícil cuando hoy más que nunca todos los ojos están puestos en el Presidente de la Corte. Momentos difíciles y complicados y de retos son todos. En esta nueva faceta de mi vida, sin duda la situación que vivimos presenta retos, pero los veo más bien como oportunidades”.

-Hay quienes creen que se desdibujaron el ala liberal o conservadora del Pleno para dar paso al ala lopezobradorista

“No hay un ala en ese sentido, los que hemos sido liberarles progresistas lo seguiremos siendo con independencia de quién sea el Presidente de la República. No veo que la Corte esté dividida en esa lógica, más bien ésta es una división que se ha hecho desde afuera en cierta medida y a veces por razones interesadas para tratar de deslegitimar la labor de la Corte o tratar de que la Corte juegue un papel que no le toca, como partido de oposición. No creo que haya un ala en la Corte que pueda responder a calificativos partidistas, quizá sí a calificativos ideológicos”.

Foto: Ulises Bravo

Zaldívar sabe de política desde muy temprana edad. En su paso por la Escuela Libre de Derecho, el ministro coincidió con el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, el senador Javier Lozano y el exsecretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. Entre 1985 y 2009 litigó de manera independiente. Llevó casos importantes: en 2006, por ejemplo, defendió a los bancos involucrados en el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) para evitar que la Suprema Corte profundizara en las investigaciones sobre el rescate bancario. Era el abogado autorizado de BBVA Bancomer, Bital, Banamex y Banorte, uno de los temas que más ha criticado Andrés Manuel López Obrador a lo largo de su trayectoria política.

“Tengo grandes coincidencias ideológicas con el Presidente, pero esas coincidencias son de tiempo atrás, no vienen a cuenta por el resultado de la elección del pasado 1 de julio”, explica.

Su candidatura (para ser ministro) fue impulsada por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, uno de los principales adversarios de López Obrador. Pero la alianza se quebró luego de que Zaldívar concluyó en un proyecto de resolución para el caso de la Guardería ABC que los exdirectores del Instituto Mexicano del Seguro Social, Juan Molinar Horcasitas y Daniel Karam, tuvieron responsabilidad en el incendio que causó la muerte de 49 niños el 5 de junio de 2009 en Sonora. En el pleno de la SCJN no prosperó el proyecto.

Expone que ha tenido acercamiento con el Poder Legislativo para coadyuvar en la revisión de las iniciativas que ha propuesto Morena, como la creación de una tercera sala en el máximo tribunal. “La estructura de la SCJN no debe estar a discusión; no creo que avance”, proyecta.

-¿López Obrador le ha planteado qué tipo de reforma se necesita?

“Lo estamos haciendo por convicción propia, desde que tomé el cargo hemos iniciado una autorreforma y una transformación profunda en el Poder Judicial de la Federación, es una convicción personal. Tampoco en ese terreno veo una intromisión (del Presidente), simplemente hay una coincidencia”.

-¿Habría una iniciativa formal de reforma judicial?

“El Poder Judicial no está cerrado al cambio ni a las reformas, pero deben contar con nuestro consenso para salvaguardar su autonomía e independencia”.

-Inquieta verlo desayunando tan seguido con López Obrador.

“La responsabilidad de un Presidente de la Suprema Corte es llevar una relación respetuosa y cordial con los otros poderes, la confrontación y el enfrentamiento no conducen a nada positivo. No hay razón para confrontarnos con un Presidente que ha sido respetuoso del Poder Judicial de la Federación. El presidente López Obrador, contra lo que se suele decir, ha sido muy respetuoso con la Corte. No hemos recibido presión alguna en algún asunto, no hemos recibido ningún comentario que pudiéramos considerar inapropiado. Es una buena noticia para el país que entre el Presidente de la República y el Presidente de la Corte haya una relación cordial y respetuosa”.

-Pero el papel de la Corte es clave cuando no hay oposición, ¿no?

“Claro, pero como Corte, como tribunal constitucional, no como oposición. En ningún país del mundo el tribunal constitucional es la oposición del gobierno. Nos toca ser el poder equilibrador, nos toca analizar las leyes y los actos. Y defender los derechos ciudadanos. Pero no nos toca entrar en una batalla partidista. Los ciudadanos han decidido en las urnas el gobierno que quieren, nos toca defender la constitución, no hacerle el juego a los partidos de oposición”.

-¿La Corte está preparada para asumir el costo político de sus decisiones ?

“Siempre hay un costo político en cualquier decisión. Lo que no podemos hacer es pretender analizar el trabajo de la Corte y de los jueces como si fuera un partido de futbol. Si fallamos a favor de una determinada política de gobierno o ley o acto de autoridad, entonces estamos alineados a determinada postura política, y si fallamos en contra, entonces somos enemigos de esa postura política. Esto no es así, es algo muy sofisticado.

De lo que estoy seguro es que la Corte estará a la altura y que nuestros fundamentos y nuestras valoraciones serán suficientes para justificar el sentido de nuestros votos. Más que el resultado, cuál es la argumentación que justifica por qué votamos de determinada manera.

-Por lo pronto, la argumentación jurídica para sobreseer la ley de remuneraciones no convenció.

“A mí tan no me convenció que yo voté en la minoría, pero así son los órganos colegiados”.

-A muchos les preocupa la intención de cambiar la Constitución para establecer la reelección.

“Ese no es un tema que esté discutiéndose, ese tema ni me ocupa ni me preocupa, no es un tema en el que deba hacer un comentario”.

-Los nuevos ministros son muy callados, los que propuso López Obrador

“Cada quién tiene su estilo, así tuvimos unos ministros y una ministra, que hablaban mucho. Las integraciones van cambiando, cada integración tiene su sello, efectivamente esta es una integración donde el debate público es menos intenso que en otras integraciones.

“Además, luego hay integraciones que tienen peloteo, aparte de ministros que les podría gustar hablar más o hablar menos, había integraciones donde había peloteo. Y se daba un debate mucho más intenso”.