abc Radio

Violencia en marchas es innecesaria: Rosa Isela

La secretaria de Gobierno de la Ciudad de México condenó los actos vandálicos ocurridos ayer durante la marcha del 2 de octubre

Israel Zamarrón | El Sol de México

Tras los actos vandálicos ocurridos ayer durante la marcha en conmemoración de los 51 años del movimiento estudiantil de 1968 y la masacre de Tlatelolco, la secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Rosa Isela Rodríguez condenó la violencia y dijo que es innecesaria en las protestas.

En el marco de su comparecencia ante el Congreso capitalino con motivo de la glosa del Primer Informe de Gobierno, la segunda al mando de la administración de la Ciudad comentó: “rechazamos actos de violencia que no son necesarios para expresar inconformidad en un gobierno que escucha y atiende”.

Sin hacer referencia directa al Cinturón de paz que desplegó el gobierno capitalino echando mano de 12 mil empleados de confianza de la administración pública local, la funcionaria mencionó: “el fuego no se apaga con fuego (…) la Ciudad demanda paz”.

Fotos Laura Lovera, Ernesto Muñoz, Roberto Hernández y Daniel Galean

Rodríguez Velázquez añadió que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, optó por transformar la relación entre el gobierno y la población, y muestra de ello es el no uso de la fuerza pública durante las protestas sociales.

De acuerdo con el gobierno capitalino, en la marcha de ayer unas 100 personas con los rostros ocultos realizaron pintas a lo largo del trayecto de la protesta, tanto en muros como en el piso del Zócalo, rompieron vidrios de negocios en la calle 5 de mayo.

Se suscitaron tres episodios de agresiones contra los policías que resguardaban las entrecalles de 5 de mayo. En algún momento los uniformados encapsularon a las personas que realizaban pintas y lanzaban petardos, pero sin llegar a la confrontación directa.

Fotos Laura Lovera, Ernesto Muñoz, Roberto Hernández y Daniel Galean

Se reportó saldo blanco, con 14 personas con lesiones menores y tres personas que fueron detenidas momentáneamente.

La vigilancia estuvo a cargo de dos mil 500 policías, 12 mil servidores públicos que conformaron el Cinturón de paz, 25 observadores de la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México y 15 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.