abc Radio


Viven con VIH 178 mil mexicanos

Personas seropositivas narran a El Sol de México cómo es su vida después de que se enteraron de su nuevo estado de salud y cómo han salido adelante

Ana Skarlet Vargas, mujer transgénero, cuando supo que tenía VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) quiso acabar con su vida por el miedo a al qué dirán, que la fueran a rechazar, por temor a que su familia no la fuera admitir, recordó que hace ocho años que conoció su estado de salud fue como un balde con agua fría que corrió por todo su cuerpo.

Tiene 36 años de edad, con voz entrecortada y conteniendo las lagrimas agachó la cabeza, porque sólo de volverse a poner en aquella silla de la Clínica Especializada Condesa, le dan ganas de volver a llorar como aquel día que la consejera medica le confirmó que viviría con VIH durante toda su vida.

Ana Skarlet / Carmen Ortega | El Sol de México

En México se reportó el primer caso de sida en 1983. Desde esa fecha y hasta el 11 de noviembre de 2019, se encuentran en el registro de vigilancia epidemiológica 301 mil 182 personas con infección por VIH, de las cuales 178 mil 310 personas están vivas (59 por ciento), 108 mil 538 ya fallecieron (36 por ciento) y 16,077 se desconoce su estatus actual (5 por ciento), según datos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida).

En 2018, se estima que ocurrieron 11 mil nuevas infecciones por VIH, es decir que diariamente cerca de 30 personas adquieren el VIH, de acuerdo con el último informe de Censida que se dará a conocer este 1 de diciembre.

“Cuando me va diciendo la consejera ‘sabes qué, saliste positivo’, yo salí llorando, salí llorando y con todo respeto mentando madres, yo me quería matar, quise matarme por el miedo a la sociedad, por el miedo a que me fueran a rechazar, por el miedo a mi familia… que no me fueran admitir”, expresó Ana.

“Hoy en día mi papá ya me habla, ya me dice ‘¿hija, cómo estás? ¿Te estás tomando tu tratamiento?, ya sabes que te queremos’, hoy en día ya me quieren, pero no te creas, me costó años que mi familia me volviera aceptar y aquí estoy”, platicó con el rostro menos triste.

Axel Bautista, tiene 27 años, lleva cinco años 11 meses con VIH, de esto se enteró antes de terminar sus estudios de licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Pero su agenda del día no cambió mucho, sólo se le agregó una cosa más, por ejemplo, tiene que ir cada mes a su consulta médica y por sus pastillas al Instituto Mexicano del Seguro Social.

“Una vez al mes tengo que planear un día de mi agenda para ir a mi consulta médica, lo cual a veces implica una, dos o hasta tres horas del día, porque es llegar temprano, en lo que te atienden, en lo que sales y vas por tu medicamento y ya después estás libre. Algo que se agrego más a mi rutina diaria es tomarme las pastillas, pero de ahí en fuera, mi día sigue siendo despertarme, ir al trabajo, ir a la escuela o hacer otras cosas”, explicó.

Ubaldo Ramos, subdirector en clínica Condesa / Carmen Ortega | El Sol de México

Incluso, en su vida familiar, de amistades y sentimental no se ha visto afectada, ahora mismo tiene novio, pero a lo largo de sus casi seis años con VIH ha tenido algunas parejas positivas (con VIH), y que no viven con esta infección, por lo que en ambos casos tener VIH no ha sido una determinante, dijo con una sonrisa reflejada en rostro.

Brenda Vargas Ramírez, de 25 años, madre de un pequeño de seis años, narra que cuando su hijo estaba por cumplir un año de edad, su esposo fue hospitalizado y fue entonces que ambos se enteraron que él estaba en fase Sida.

No le daban mucho tiempo de vida, y entonces el miedo la invadió al pensar en su hijo, por lo que pidió las pruebas médicas para ella y el niño, en ese momento se enteró que ya era positiva en VIH, y el menor salió negativo.

“Voy a cumplir seis años con VIH, en ese momento mi niño tenía un año, pues lo primero que uno piensa es en él, no en uno mismo, sino en la persona que viene detrás de ti, dentro de todo eso, pues, no quedó de otra más que secarme las pocas lagrimas que me salieron”, recordó con una sonrisa.

Brenda se preparó para la partida de su esposo, pues no le daban más allá de dos años de vida porque ya iba en fase Sida, sin embargo, él aún se mantiene con vida y actualmente ambos llevaban un tratamiento para controlar el virus, por lo que ahora su única preocupación es ver que su hijo lleve una vida normal, ya que lo único que no puede tocar el menor son las cosas de higiene personal, el resto ya da igual.

Brenda explica que el hecho de compartir un vaso, de abrazarlo, y que ella o su pareja se corten, no le provoca miedo transmitirle la infección al niño, pues bajo el tratamiento el virus se vuelve indetectable.

TRANSMISIÓN DE VIH

Para Ubaldo Ramos Alamillo, subdirector de la Clínica Especializada Condesa, sólo hay tres formas para la transmisión del virus: la primera vía es en prácticas sexuales desprotegidas con personas que tienen el VIH.

La segunda forma es por compartir agujas y jeringas con personas que ya tienen el virus y se da más en las que usan drogas inyectadas.

Brenda Vargas / Carmen Ortega | El Sol de México

La tercera es por la vía perinatal, esto significa que una mujer embarazada puede transmitir la infección a su bebé durante el embarazo en el momento del parto o con la lactancia, pero esto lo deben prevenir los doctores.

“Por lo tanto puedes morir por otra enfermedad antes que por VIH, trabajar, hacer ejercicio físico, puede irse de vacaciones puede tener una vida saludable desde el punto de vista social, pero es muy importante que esta persona sí se encuentre en tratamiento antirretroviral y en seguimiento con nosotros”, destacó.