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Adivinos y videntes en la lista negra del Papa Francisco, “son delincuentes”

  • Lunes 14 de agosto de 2017
  • en Mundo

CIUDAD DEL VATICANO.- También los adivinos y los videntes forman parte de la “lista negra” del papa Francisco. Durante su cotidiana misa matutina en la Casa Santa Marta, donde se aloja desde que fue elegido, el Pontífice arremetió en contra de esta categoría de personas a las que definió con dureza “delincuentes”. Es inútil por lo tanto tratar de escrutar los signos del destino confiando en los tarot, la lectura de la mano o del fondo de la taza de café.

Afrontando en su homilía el tema de la confianza y de la capacidad de estar plenamente conscientes de la acción divina, Bergoglio afirmó que el camino es “seguir a Jesús” en la “vida de todos los días” porque “Jesús buen pastor es la única puerta que puede hacer entrar en el recinto de la vida cotidiana y de la vida eterna”. Francisco precisó el concepto y dijo que “Dios va adelante y nos indica el camino y quien sigue a Jesús no se equivoca!!”.

Por lo tanto. “es necesario no hacer caso de lo que dicen videntes y adivinos, no hacer caso a quienes proponen otras puertas”, ya que “se trata –sentenció- de delincuentes que tratan de tomar la puerta ‘de contrabando’, destruyen y engañan”… ”Jesús nos advirtió –subrayó Francisco-que vendrían otros que nos dirían que el camino del Mesías es este, esto otro… No deben escucharlos: el único camino es Jesús”.

Cabe señalar que en Italia alrededor de 12 millones y medio de personas recurren a la cartomancia.

Según los últimos datos, estas personas desembolsan cerca de seis mil millones de euros para pagar los servicios de los más de 120 mil “magos” existentes en Italia. Cifras que se concentran en las grandes ciudades como Milán, Roma y Nápoles. El 52 % de las consultas con quienes “prevén” el futuro lo hace por problemas sentimentales, el 24 % por cuestiones económicas y el 13 % por cuestiones de salud.

Cada año un millón 200 mil adolescentes, de los cuales uno de cada dos es de sexo femenino, recurren a los “magos” y numerosos son los casos de una auténtica dependencia de la cartomancia.