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Afirman que Fidel Castro murió “confortado por la religión”

  • Sábado 1 de abril de 2017
  • en Mundo

Jorge Sandoval G / Corresponsal

ROMA, Italia (OEM-Informex).- Fidel Castro “murió confortado por la religión”. El rumor, circulado de manera subterránea tras la muerte del líder máximo fue confirmado por Anna María Traglia, la cual conto que había conocido al comandante Fidel a los 27 años y que tuvo con él un “grandísimo amor” que duró muchos años. La señora, que actualmente tiene 69 años, en una entrevista a la televisión de los obispos italianos, dijo que algunos sacerdotes jesuitas amigos suyos le aseguraron que “Castro murió cristianamente”.

La señora, católica prácticante, vive en la capital italiana y era sobrina del cardenal Luigi Traglia, fallecido en 1977 y que fue vicario del Papa Pablo VI en Roma. “Estuve por última vez en Cuba hace un año y medio y Fidel ya estaba mal. Nos hablamos por teléfono hasta mayo del año pasado. Me dijeron que un sacerdote acudía todos los días para estar con él”, explicó a la “TV2000”.

Anna dijo que la última vez vio muy cambiado al líder cubano. “Un día me dijo. Pienso con frecuencia en tus palabras (aludiendo a la fe cristiana de ella) y me doy cuenta que en tantas cosas tenias razón y yo no”.

El primer encuentro con Fidel, en La Habana, fue facilitado por la amistad de Anna con la entonces primer secretario de la embajada cubana en Roma, Margarita Alcalde, pariente de Castro.

La diplomática gestionó una invitación a Anna Traglia del Gobierno cubano para visitar la isla en 1975. Margarita quiso presentar a su amiga italiana al pariente líder de la revolución. “Fidel fue al encuentro con pocas ganas –dijo Anna- y dado que Margarita en esa época tenía 65 años pensó que era una viejita. Pero yo tenía 27 anos… Cuando entré estaban los dos sentados en un diván. Fidel se levanto rápidamente y exclamó !La primavera de Botticelli¡”.

Así comenzó el largo y “grandísimo amor” que se prolongó según Anna hasta el final de la vida de Fidel.

La relación sobrevivió al veto absoluto del padre de la joven. Anna habló con su tío, el cardenal Traglia, “que era un hombre iluminado, culto e inteligente”. Le presentó a Margarita, pero el purpurado fue tajante: “Anna María debe quedarse con su familia…dígaselo a Castro”.

En la entrevista Anna también contó haber logrado que en La Habana reabrieran una parroquia, a la que iba todos los domingos a misa, a las cinco de la tarde, con su amiga Margarita. “Afuera, cuando salíamos, estaba Fidel esperando en un coche que tenia la placa: “comandante 1”.

Casualmente Anna fue testigo de un encuentro no programado entre Fidel y el legendario cardenal Agostino Casaroli, que tiempo después fue secretario de Estado (el primer ministro del Papa). “Había sido invitada a cena por el nuncio. Las monjas canadienses que servían le avisaron que estaba llegando el comandante… El nuncio quedó muy impresionado y dijo que no podía recibir a Castro porque no había instrucciones vaticanas sobre ese eventual encuentro”.

“En cambio -narró Anna-, Fidel se presentó y me tocó a mí presentarle a Casaroli, el cual se encontraba en misión diplomática en la isla… Debo decir que entre los dos hubo de inmediato una gran simpatía”.

Fidel tuvo una vida amorosa muy activa a lo largo de su existencia. De sus dos matrimonios nacieron seis hijos y en otras relaciones del líder máximo nacieron otros cinco hijos. Con Anna María Traglia no tuvo descendencia y su relación era poco conocida. Fidel siempre trató de evitar la publicidad en torno a sus historias familiares y sentimentales, incluso, como decía “por razones de seguridad, porque a mi ya trataron de matarme unas 600 veces”.