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Arremete el Papa Francisco contra desigualdades económicas en el mundo

  • Miércoles 22 de febrero de 2017
  • en Mundo

CIUDAD DEL VATICANO. (OEM-Informex).- En ciertos aspectos
parecía un manifiesto socialista y en otros un llamado
tercermundista. Al recibir a los participantes en el IV Foro
internacional sobre las migraciones y la paz, el papa Francisco
volvió por enésima vez a apuntar el índice contra las grandes
trasnacionales que explotan al sur del mundo y contra la finanza
mundial que determina enormes especulaciones, con el resultado de
que las riquezas se concentran siempre en pocas manos.

“No puede un pequeño grupo de personas controlar las riquezas
de medio mundo… No pueden personas y pueblos enteros tener
derecho a recoger solo las migajas”. Estas diferencias “son la
causa de tantos desequilibrios”… ”Falta la justicia de la
redistribución”, clamó Bergoglio. Y ésta es la raíz
–precisó- “del problema de las migraciones”.

Recibiendo a sus huéspedes en el Vaticano, el Pontífice
argentino recordó que el compromiso en favor de los migrantes, de
los desplazados y de los refugiados debe ser “la aplicación de
los valores históricamente incluidos en la Declaración Universal
de los Derechos Humanos y en otras numerosas convenciones y pactos
internacionales”.

En este sentido –dijo Bergoglio- los Estados tienen “el
deber de civilización”, defendiendo con fuerza la decisión
política de abrir corredores humanitarios “accesibles y
seguros”, así como las relativas a la integración de los
extranjeros, evitando así “las peligrosas marginaciones” de
los inmigrantes.

“Cada migrante –subrayó- tiene derecho a emigrar, pero
también el derecho a no tener que emigrar, a no ser obligado por
el hambre y por la miseria a buscar un futuro en otro país”.

En primer lugar –subrayó el jefe de la Iglesia católica-
“está el deber de justicia… Son inaceptables las desigualdades
económicas, que impiden poner en práctica el principio del
destino universal de los bienes de la tierra”. A continuación
denunció la distancia entre quien tiene demasiado y quien no tiene
nada. “Nadie puede sentirse tranquilo y dispensado -puntualizó-
de los imperativos morales que derivan de la corresponsabilidad en
la gestión del planeta, una corresponsabilidad muchas veces
reiterada por la comunidad política internacional, y por la
Iglesia”.

El sistema económico y social –denunció Francisco- “debe
ser corregido en su conjunto”. Se trata de “un deber de
civilización; no se trata solamente de cancelar formas de
colonialismo o de hegemonía, sino de llevar adelante una
reparación..”.

Asimismo, afirmó que “todos estamos llamados a emprender
procesos que lleven a una correcta coparticipación, responsable e
inspirada en los dictámenes de la justicia”.