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Café bebible estimula ventas de Coca-Cola

Este resultado animó a Wall Street, al reducir los temores a una desaceleración económica global

Reuters y EFE

Coca-Cola superó las expectativas de ganancias del segundo trimestre y mejoró su panorama de ingresos para todo el año, apoyada en su nuevo negocio de café listo para beber y los refrescos libres de azúcar.

Así, en el primer semestre el grupo ganó cuatro mil 285 millones de dólares, 16 por ciento más interanual, gracias a un aumento en las ventas de la marca que da nombre a la compañía y también al impacto positivo de acciones publicitarias como la alianza con la serie de Netflix Stranger Things.

La alianza buscó traer de vuelta momentáneamente la New Coke, una variedad de su soda más famosa que aparece en la tercera temporada de la serie.

El mayor fabricante de refrescos del mundo anunció que ahora espera que sus ventas orgánicas crezcan cinco por ciento en todo 2019, por encima de su proyección original de un incremento cercano a cuatro por ciento.

Coca-Cola Co ha estado respondiendo a los cambios en los gustos del consumidor con productos más allá de las sodas tradicionales, como bebidas bajas en azúcar o nuevos sabores.

Como parte del plan del presidente ejecutivo James Quincey para crear “una compañía total de bebidas”, la firma compró a la británica Costa Coffee en cinco mil millones de dólares, un acuerdo anunciado en 2018 y finalizado este año.

Recientemente, lanzó su café en lata listo para beber en Reino Unido y una soda en base a café en varios mercados.

El empuje de Coca-Cola se da en momentos en que los fabricantes de refrescos, incluyendo a su rival PepsiCo, buscan expandirse hacia el café, té, jugos, bebidas energéticas y aguas embotelladas para enfrentar la baja en las sodas tradicionales.

Coca-Cola espera que Coke Coffee, una bebida que mezcla café y su emblemático refresco, esté disponible en 25 mercados del mundo a finales del año.

Los resultados de Coca-Cola y de United Technologies animaron las operaciones iniciales en Wall Street, al reducir las preocupaciones de los inversores sobre el ritmo de crecimiento de la economía mundial.