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Crisis entre dos Le Pen amenaza las ambiciones de poder del FN en Francia

  • Lunes 12 de diciembre de 2016
  • en Mundo

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– Aunque las tensiones, los
conflictos, las disputas y los odios forman parte del folklore de
la familia Le Pen, la crisis que estalló entre la líder del
Frente Nacional (FN) y su sobrina, Marion Marechal-Le Pen, amenaza
con debilitar las posibilidades electorales de la extrema derecha
en la elección presidencial de 2017.

Las últimas divergencias entre "la delfín" de la familia y el
vicepresidente del partido, Florian Philippot, pusieron en
evidencia la existencia de una profunda fisura en el zócalo
ideológico del FN. La coherencia doctrinaria de la extrema derecha
constituía, hasta ahora, una característica que los dirigentes
presentaban como una muestra de “unidad y fortaleza” del
partido.

Otro motivo de discrepancia es la estrategia a adoptar para
resistir la ofensiva del exprimer ministro François Fillon. El
candidato del partido Los Republicanos (LR) aparece como una
amenaza real para el FN. Las encuestas demuestran que el programa
conservador de LR ejerce un fuerte atractivo sobre los electores de
derecha que pensaban votar a Marine Le Pen en 2017.

La crisis interna estalló cuando su sobrina Marion cuestionó
la línea oficial del partido, definida por Marine Le Pen y Florian
Philippot, y se pronunció contra el aborto legal. Militante del
ala integrista de la Iglesia Católica, la joven diputada de 27
años, afirmó que el Estado no debería reembolsar los honorarios
de los abortos. “Las arrastradas deben pagar”, exclamó.

“En cambio, no tengo nada contra el aborto cuando se trata de
musulmanes [porque] hay que regular su fecundidad. Se multiplican
demasiado rápido. Están por todas parte”, agregó en claro tono
de provocación.

Esa posición, que expresa la línea “identitaria” de una
corriente del partido, contradice la línea del FN que dejó de
utilizar su viejo lenguaje xenófobo y racista. Contrariamente a lo
que afirma Philippot, Marion Marechal Le Pen no “está sola y
aislada”. En un acto realizado la semana pasada, demostró que
cuenta con el apoyo de varios dirigentes regionales, sobre todo del
sur de Francia.

Para tratar de contener esa rebelión doctrinaria, Marine Le Pen
recordó que “no hay ninguna modificación de la línea oficial
del partido: el aborto debe ser reembolsado”.

“En nuestro proyecto presidencial no cambiaremos de posición
y, si llegamos al poder, no tocaremos el dispositivo actualmente en
vigor”, afirmó en una clara respuesta que desautorizaba a su
sobrina.

Luego, para disipar la imagen de crisis interna en el partido,
agregó: “No hay dos líneas dentro del FN. Hay una propuesta [de
Marion Marechal Le Pen]. Pero no figura en los proyectos del
FN”.

El otro punto de fricción se plantea sobre la posición a
adoptar frente a Fillon. Marion Marechal Le Pen, niña mimada del
patriarca familiar Jean-Marie, de 88 años, definió a Fillon como
un “candidato peligroso” para el FN y denunció la “estafa de
su programa conservador”. En cambio, su tía Marine (48) prefiere
acusarlo de intentar “destruir el sistema social”.

Esa fórmula está destinada a sensibilizar a los sectores
populares, que podrían resultar excluidos de los sistemas de
protección en el futuro. La estrategia de Marine Le Pen consiste
en presentarse como portavoz del antiliberalismo, una posición que
tuvo gran influencia en la victoria de Donald Trump en las
elecciones de noviembre en Estados Unidos.

Marion Marechal Le Pen asestó ayer un nuevo golpe al declarar:
“Los cambios estratégicos de la línea del FN deben ser
decididos por las instancias del partido y no a través de las
cámaras de televisión”.

Aunque el ataque estaba dirigido contra Philippot, sobre todo
constituía una clara crítica del liderazgo que ejerce su tía
Marine.

“Todo el mundo debe tener en claro que no se trata de una
querella entre personas, sino un problema político de fondo”,
explicó el diputado Gilbert Collard, sospechoso de ejercer una
fuerte influencia en la radicalización de Marion Marechal Le Pen
sobre el aborto y la rebelión contra el liderazgo del FN.

A cuatro meses de la elección presidencial, prevista para el 23
de abril y 7 de mayo, esas divisiones amenazan con provocar una
crisis que podría ser fatal para el partido que, por primera vez,
cree que le ha llegado la hora de acceder al poder.