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Cumbre decisiva para la UE; se siente acechada por amenazas

  • Viernes 3 de febrero de 2017
  • en Mundo

 

PARÍS, Francia (OEM-Informex).- La Unión Europea (UE) se reúne hoy en Malta para buscar una respuesta a los desafíos más graves que enfrentó en sus 60 años de historia: la conmoción en las relaciones atlánticas provocadas por el nuevo presidente estadunidense Donald Trump, la agresiva ofensiva diplomática lanzada por el líder ruso Vladimir Putin en los países del Este, las amenazas de proteccionismo y guerra comercial destiladas por la Casa Blanca, la inminente apertura de las negociaciones sobre el Brexit, las críticas de Estados Unidos a la OTAN y —como si todo eso fuera poco— los riesgos de una nueva ola de inmigración sobre el
continente.

En esta minúscula isla del Mediterráneo —que fue silencioso testigo de las grandes crisis políticas y humanas que conoció la región a través de la historia– esta cumbre tendrá el aspecto de una consulta médica en torno de un paciente enfermo para ver si aún es posible mantenerlo con vida. Una paradoja de esta cumbre de La Valeta consiste en que deberá decidir los festejos para celebrar los 60 años de ese enfermo. Dentro de dos meses, la UE organizará una cumbre extraordinaria en Roma para recordar la creación de la organización, firmada en marzo de 1957.

Para no herir las susceptibilidades británicas —a pesar de los recientes gestos desdeñosos de Londres—, la primera ministra Theresa May fue invitada a asistir a la primera parte de la cumbre. Pero deberá retirarse después para permitir que los otros 27 países examinen la posición que adoptarán cuando comiencen las negociaciones sobre el Brexit.

El tema dominante será sin duda la actitud anti-europea adoptada por Trump desde que llegó a la Casa Blanca. Ninguno de los 27 “restantes” está satisfecho con el sucesor de Barack Obama, pero su irritación aún no se tradujo en una posición común.

Las posiciones más duras son defendidas por la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés François Hollande, alarmados por las críticas directas contra la UE y Europa en general, las amenazas de proteccionismo enunciadas por la Casa Blanca y los riesgos de guerra comercial que implican algunos de sus anuncios.

La gota que desbordó el vaso de la Comisión y el Parlamento Europeo fue la prohibición de ingreso a Estados Unidos decretada contra los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

Las críticas más severas fueron lanzadas por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en un documento en el que definió a Trump como “amenaza externa” del mismo calibre que Rusia, China o el radicalismo islámico.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, es uno de los pocos que predica una posición de prudencia y sugiere responder con moderación pensando a “medio y largo plazo” para no perturbar las relaciones atlánticas.

Numerosos dirigentes consideran preferible apoyar la propuesta de los socialistas europeos para que Bruselas rechace formalmente el posible nombramiento de Ted Malloch como embajador ante la UE. Bruselas interpretó como una provocación la designación de ese escritor y productor de televisión de 64 años, conocido por sus posiciones a favor de la desintegración de la UE.

La UE, como es su costumbre, no parece dispuesta a condenar los gestos y declaraciones hostiles de Trump, como cuando apoyo y elogió el Brexit o declaró que la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) era “obsoleta”.

Esa declaración resulta más inquietante en el nuevo marco geopolítico creado por la reanudación de los combates en el este de Ucrania, donde los separatistas apoyados por Moscú acaban de lanzar una nueva ofensiva. La UE también mira con inquietud la intensa actividad diplomática que desarrolla el líder ruso Vladimir Putin en los países de Europa del Este que antes integraban la esfera controlada por la URSS. El Kremlin parece interesado en explotar las divergencias con Bruselas que mantienen los países de esa región gobernados por regímenes populistas, como Viktor Orban en Hungría y la polaca Beata Maria Szydlo del Partido Derecho y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski.

La agenda formal de la cumbre también prevé una discusión sobre los métodos para contener la ola migratoria que llega desde Libia y que se intensificará dentro de dos meses con la llegada de la primavera. El año pasado 180 mil personas llegaron a Europa a través del Mediterráneo.

Con toda probabilidad, la cumbre decidirá que el marco apropiado para fijar la posición europea frente a Trump debe ser la futura “Declaración de Roma” que difundirá la UE en marzo próximo durante los festejos del 60 aniversario del enfermo.